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	<title>Darío Vive</title>
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	<pubDate>Sat, 25 May 2013 10:33:00 +0000</pubDate>
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	<language>en</language>

		<item>
		<title>Territorio yihadista y FMI</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=6076</link>

		<pubDate>Thu, 16 May 2013 14:46:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
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		<description><![CDATA[	Túnez
Territorio yihadista y FMI
	Santiago Alba Rico
Cuarto Poder
	En las últimas dos semanas toda la atención de los tunecinos se ha concentrado sobre el Monte Chaambi, en el gobernorado de Qasserine, en la frontera con Argelia, donde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Túnez<br />
Territorio yihadista y FMI</p>
	<p>Santiago Alba Rico<br />
Cuarto Poder</p>
	<p>En las últimas dos semanas toda la atención de los tunecinos se ha concentrado sobre el Monte Chaambi, en el gobernorado de Qasserine, en la frontera con Argelia, donde un grupo de yihadistas asociados a la borrosa constelación AQMI permanece cercado por el ejército y la policía desde el pasado 1 de mayo. Las noticias son confusas y las sucesivas comparecencias del primer ministro ante la Asamblea Constituyente y ante la prensa han contribuido poco a aclarar la situación. Se hablaba de 50 hombres armados, luego de veinte, la mitad tunecinos y la otra mitad argelinos, que contarían con apoyo logístico en la zona. Según los informes, se habrían producido intercambios de tiros, pero no verdaderos combates, si bien cinco miembros de los cuerpos de seguridad habrían sufrido heridas -incluso en un caso la amputación de una pierna- a causa de las minas artesanales diseminadas por los yihadistas en la ladera de la montaña.<br />
Es verdad -como recordaba en declaraciones recientes Rachid Ghanouchi, líder del partido islamista Nahda- que el terrorismo yihadista existía ya en Túnez antes de la revolución (basta pensar en los atentados de 2007 en Soliman y de Jerba en 2002), pero lo cierto es que las guerras de Libia y Mali han multiplicado las armas y aventado los hombres por toda la zona, a lo que hay que añadir el hecho de que, según confiesa un policía bajo anonimato, “en democracia es más difícil combatir a los criminales por todos los medios”.</p>
	<p>Por lo demás, las características de la larga y porosa frontera entre Qasserine, del lado tunecino, y Tebessa, en la parte argelina, enreda mucho la situación. Un reciente reportaje de Mohamed Salah Lebidi describe un vasto tejido tribal transfronterizo, con relaciones de parentesco y de solidaridad, asociado al contrabando tradicional de carburante, alimentos, drogas y armas. Según algunos vecinos consultados por el periodista, existiría una conexión orgánica entre el contrabando y el yihadismo, que se alimentarían mutuamente en una zona particularmente castigada por el paro y la pobreza. Esto explicaría, por otra parte, las tensiones que se produjeron el pasado 8 de mayo en la ciudad de Qasserine durante la “jornada contra el terrorismo” convocada por “la sociedad civil” (identificada en general con la “derecha laica”). Al parecer, algunos “perturbadores” procedentes de Zouhour, el barrio que más mártires dio a la revolución y hoy en poder de los traficantes de droga, increparon a los manifestantes “negando la existencia del terrorismo” y exigiéndoles que “dejaran de cantar y bailar para ocuparse de los verdaderos problemas de la región”.</p>
	<p>Lo cierto es que la nueva “alerta terrorista”, justificada sobre el terreno, tiene una dimensión política que no puede tampoco ignorarse. En el clima reinante de inseguridad informativa, el intercambio de acusaciones adquiere a veces tintes extravagantes: mientras un sector de la izquierda, que reclama en vano el esclarecimiento del asesinato de Chukri Belaid, sigue viendo complacencia en el gobierno, las redes sociales próximas a Nahda, por su parte, insinúan complicidades ocultas entre los terroristas de Chaambi y el Frente Popular. Si este delirio nahdaui revela una criminalización muy inquietante de la militancia de izquierda, la propia izquierda traza a veces con brochazos muy gruesos la realidad. Todo parece indicar, en efecto, el fin de la “luna de miel” entre la derecha islámica en el gobierno y el salafismo marginal. Lejos del Monte Chaambi, en Le Kef, en Tabarka, en Túnez capital, no han dejado de multiplicarse en los últimos días los focos de tensión entre la policía y los salafistas, en una escalada que ha conducido al ministerio del Interior a prohibir el segundo Congreso de Ansar-a-Chari’a, “los partidarios de la ley islámica”, que debía reunir dentro de diez días a miles de partidarios de este grupo salafista en la ciudad santa de Kairouan.</p>
	<p>La respuesta de su líder no se ha hecho esperar. Abu Yadh, vinculado por la policía al asalto a la embajada estadounidense de septiembre de 2012 y actualmente en paradero desconocido, ha emitido un comunicado calificando a las fuerzas de seguridad tunecinas de “ejército tirano” (el término en árabe evoca el poder infiel contra el que sería legítima la guerra santa) y llamando a sus seguidores a no abandonar la lucha y, aún más, a prepararse para un inminente enfrentamiento con el “régimen”. “No estáis en guerra contra los jóvenes”, desafía a Nahda, “sino contra la religión de Allah, una religión que no puede ser derrotada”, como lo demostrarían, a su juicio, las “victorias” de Afganistán, Bosnia, Chechenia, Iraq y Siria. El comunicado acaba anticipando “la voluntad de todos esos jóvenes a dar su vida en Kairouan” o, lo que es lo mismo, anunciando su propósito de celebrar la reunión el próximo 19 de mayo, tal y como estaba previsto y no obstante todas las prohibiciones.</p>
	<p>Lo que parece evidente es que a medida que Nahda se vuelve más pragmática, en las vísperas del acuerdo que debe firmar con el FMI el próximo 7 de junio, el salafismo se vuelve más activo y más radical. La falsa cuestión laicismo/islamismo deja su lugar a una variante igualmente útil y en la misma dirección: la seguridad, de la que se hacen portabanderas tanto la derecha islámica como la derecha laica. Esta alerta securitaria, que ha amedrentado a un sector de la población y que ha llevado a Nidé Tunis, la coalición de Bejji Caid Essebsi, a convocar una asamblea nacional extraordinaria sobre el tema, justifica recortes de libertades (limitación, por ejemplo, del derecho de manifestación), alimenta nostalgias de dictadura y desplaza la atención lejos del debate político sobre la constitución y, más importante aún, lejos de las agudas cuestiones sociales que sacuden a un país en carne viva como consecuencia del aumento de los precios y la conflictividad laboral. Mientras la derecha laica y la derecha islámica se intercambian acusaciones, sus dirigentes se reúnen bajo el patrocinio de la UTICA (la patronal tunecina) para anunciar el lanzamiento de una “campaña anti-huelga hasta el final de 2013”.</p>
	<p>Más importante si cabe, la “alarma terrorista” opaca completamente las negociaciones entre el gobierno provisional tripartito y el FMI, cuya generosa oferta crediticia estaría condicionada a la aplicación de un durísimo programa de ajuste estructural que incluiría, junto al habitual paquete privatizador, una medida sin precedentes: la venta de tierras a compradores extranjeros. Una iniciativa surgida de las entrañas de los movimientos sociales, Ma Galulnech (No nos lo dijeron), ha comenzado una campaña orientada a bloquear estos acuerdos que, sumados a los de Deauville, la carta de intenciones y el nuevo código de inversiones, “muestran claramente que nuestro país se dirige hacia una estrategia económica y financiera neoliberal que destruirá la clase media, suprimirá la intervención del estado en la regulación de los mercados y aniquilará nuestra soberanía”. En este estanque de aguas podridas, los yihadistas pueden pescar en favor de sus propios intereses mientras justifican con sus acciones retrocesos contrarrevolucionarios muy convenientes para el nuevo -viejo- orden económico de libre saqueo y anarquía financiera.</p>
	<p>Santiago Alba Rico es escritor y filósofo.
</p>
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	</item>
		<item>
		<title>Vendedores de causas perdidas</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5833</link>

		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 12:47:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5833</guid>
		<description><![CDATA[	Foro Social Mundial de Túnez
Vendedores de causas perdidas
Por: Santiago Alba Rico &#166;
El Foro Social Mundial 2013 se cerró el sábado pasado en Túnez con una marcha en solidaridad con Palestina, la única causa del mundo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Foro Social Mundial de Túnez<br />
Vendedores de causas perdidas<br />
Por: Santiago Alba Rico |<br />
El Foro Social Mundial 2013 se cerró el sábado pasado en Túnez con una marcha en solidaridad con Palestina, la única causa del mundo -aparte ese vago “otro mundo es posible” de la convocatoria- que une sin diferencias a todos los movimientos sociales, partidos y organizaciones del espectro rebelde, incluidas algunas de derechas o de extrema derecha, como es el caso de los salafistas que hacían ondear sus banderas negras, barbas al viento, en medio del tumulto. Fuera de ese puntito de dolor compartido, el Foro ha sido sobre todo el campo paradójicamente festivo de un crepitar de forcejeos, tensiones y rivalidades territoriales. Un campo de batalla, si se quiere, donde se libraban escaramuzas de muy diversa índole y en muy dispares niveles de visibilidad.<br />
¿Qué es el FSM? Nunca había asistido a ninguno antes y no puedo comparar, pero en el nivel más superficial, que es también el más “humano”, llamaba la atención enseguida su dimensión “mercantil”: el campus de la Universidad del Manar en la capital tunecina se ofrecía a la vista como una inmensa, alegre, bulliciosa feria de vendedores de causas perdidas. Logos, banderas, eslóganes, panfletos, chapas, pancartas, desde las jaimas y los stands se intentaba despertar el apetito de justicia de los visitantes, cada uno en su especialidad y desde su organización: los inmigrantes, los enfermos, los prisioneros, los desaparecidos, los torturados, la naturaleza, los bienes comunes, las minorías, los pueblos oprimidos, todos los dolores y agravios de la tierra buscaban de buen humor un altavoz en la plaza. Se puede juzgar con severidad esta vertiente publicitaria como una banalización de la política, e incluso como una prueba del fracaso de los Foros, pero eso sería, me parece, un exceso de puritanismo. El mercado tradicional, el mercado ambulante de las aldeas, donde los pequeños se intercambiaban y se intercambian sus cosas pequeñas, no sólo no colinda, ni siquiera de forma embrionaria, con lo que llamamos “mercado capitalista” sino que lo contradice íntimamente. Lo malo del “mercado capitalista” es que no hay en él nada de lo que pretende: intercambio entre iguales, información cuerpo a cuerpo, manifestación de la demanda, negociación en el espacio. Todo eso estaba presente, en cambio, en las plazas antiguas y todo eso ha estado presente también en el Foro de Túnez. Mucho más que la actividad de los talleres, de interés muy desigual, ha sido esta construcción física de relaciones -y de conspiraciones justicieras en los pasillos- la que justifica a mis ojos la existencia de este encuentro; y la que explica que la suma de tantos dolores produzca tanta sensata alegría y agite tantas hermosas banderas. </p>
	<p>Las causas perdidas tienen derecho a otro mercado posible. Pero debe haber sin duda algo mal planteado en el Foro cuando se deja participar también en él a otras causas: las causas -precisamente- de nuestras derrotas. Máxima pluralidad y máxima igualdad sólo hay allí donde se trata de manera indiferente, y se da acceso al mismo espacio, a verdugos y víctimas sin distinción. El Foro no debería reconocer ese tipo de pluralidad y de igualdad, que es el específico -esta vez sí- del mercado capitalista. En términos políticos era sencillamente repugnante ver yuxtapuestos en el espacio a los defensores de la autodeterminación del pueblo saharaui junto a los esbirros de la monarquía marroquí, que trataron además de boicotear la asamblea de movimientos; como era ignominiosa la presencia provocativa de los baazistas pro-Assad, los cuales agredieron físicamente a un grupo de comunistas sirios que pedían apoyo a la revolución. </p>
	<p>Más insidiosa ha sido la intromisión económica. Foro tras Foro, el peso de los movimientos sociales ha ido disminuyendo en favor de las grandes ONGs financiadas por los poderes más inicuos del planeta. Según el conocido investigador marxista Samir Amin, estas grandes instituciones representarían ya el 75% de las organizaciones presentes en el encuentro. Produce sin duda alguna incomodidad reparar en la financiación de Petrobras, la compañía petrolera brasileña, con sus delegaciones instaladas en el lujoso hotel Africa de la capital, pero el colmo de la “contradicción” -eufemismo frecuente para una bofetada moral- ha sido la presencia en el recinto de un stand del USAID, la nefanda Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional, punta de lanza y anestesia del imperialismo en América Latina. Un escrache rápidamente improvisado los obligó a abandonar el lugar, aunque no, sin duda, sus maniobras en la sombra.</p>
	<p>¿Y Túnez? ¿Qué pinta Túnez en todo esto? Los que hemos vivido la dictadura y la revolución coincidimos sin duda con Mohamed Jmur, el vicesecretario general del partido Watad, formación del asesinado Chrukri Belaid: con independencia de sus opacidades y sus límites, la sola celebración del FSM en el país es ya la expresión de un cambio que no se puede desdeñar. Es también un empujón a los movimientos sociales locales y al Frente Popular. Nahda ha contribuido a los gastos del evento y se ha tenido que “tragar” sus manifestaciones más radicales buscando legitimidad internacional y tratando de aliviar la crisis del sector turístico, pero lo cierto es que ha tenido que entregar el espacio público a los movimientos sociales, en su mayoría laicos e incluso ateos. Las marchas en la avenida Mohamed V y los mítines y conciertos en la avenida Bourguiba, cuyas dimensiones espaciales aparecían multiplicadas por las multitudes (porque los espacios okupados crecen siempre de tamaño) han operado de entrada un interesante efecto de “pedagogía visual” muy subversivo en una sociedad conservadora como la tunecina. Además, esta fusión pública de alegría y política, con los homenajes a Chávez y los acordes de la Internacional sonando a pocos metros del ministerio del Interior, han sacado provisionalmente a miles de jóvenes de la depresión de los últimos meses y han renovado su compromiso con la revolución incompleta que las instituciones financieras tratan de robarles desde hace dos años. La imagen de fuerte promiscuidad -o, si se prefiere, de “cacao mental” o “indigestión ideológica”- ofrecida por la acumulación de signos contradictorios en las camisetas y las gorras de los tunecinos (Stalin, Trotsky, el Ché, Ghandi y Saddam revueltos) revela tanto la falta de cultura política como la ansiedad certera de sus golpes de ciego. Para muchos de ellos el Foro Social Mundial marcará sin duda el umbral individual de un paso festivo a la política; para las fuerzas de la izquierda, aisladas durante décadas, la apertura a una dimensión internacional que necesitan más que nunca para sus propias luchas nacionales. </p>
	<p>Sólo en la capital y sólo durante cuatro días, Túnez ha sido “nuestro”. Es verdad, en la misma calle Bourguiba donde el viernes se gritaba “Chaves vivi vivi” y se cantaba al Che Guevara, hace veinte días se prendió fuego un joven vendedor de cigarrillos de 26 años, desesperado por la miseria y la indignidad. La vuelta a la normalidad será dura y la harán más dura. Pero interpretado en clave local el Foro ha sido mucho más que una tregua. Cuando el sábado por la noche, tras la clausura del encuentro, la policía multiplicó los controles y pidió los papeles a decenas de activistas, sus insultos y malos modales querían enviar una señal (“cuidado: se acabó la juerga”), pero eran también una venganza. Se trataba de evitar que los tunecinos volvieran a casa con la sensación de una victoria que, al mismo tiempo, sin embargo, esta agresión simbólica no podía dejar de reconocer.</p>
	<p>Vendedores de causas perdidas y muñidores de lobbies socio-económicos, el Foro no cambiará el mundo. Pero ilumina los cambios ya producidos en el mundo árabe y, para hacerlo, ha tenido que repartir algunas linternas entre los que desean cambiarlo. </p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>Algunas lecciones de Sudáfrica</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5776</link>

		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 11:09:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5776</guid>
		<description><![CDATA[	Algunas lecciones de Sudáfrica
	Andoni Baserrigorri  
	Si por gobernar eres capaz de garantizar el sistema económico con el que se enriquecen tus opresores… lo único que deseas es sumarte al festín
	Dentro del afán por estudiar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Algunas lecciones de Sudáfrica</p>
	<p>Andoni Baserrigorri  </p>
	<p>Si por gobernar eres capaz de garantizar el sistema económico con el que se enriquecen tus opresores… lo único que deseas es sumarte al festín</p>
	<p>Dentro del afán por estudiar y aprender de otros procesos revolucionarios y de otras experiencias dadas en otros países con terribles conflictos que han causado dolor y sufrimiento, una de las experiencias a las cuales es obligado mirar es Sudáfrica y en este caso no precisamente por sus enseñanzas positivas.</p>
	<p>Porque de Sudáfrica se puede hablar de todo menos de proceso revolucionario. Se podrá hablar de una salida a la terrible situación de apartheid (salida en falso), se podrá hablar de un nuevo gobierno en el cual participan personas de color (negros como decía Malcolm X) pero de los que no se puede halar es de liberación de la población negra ni de la instauración de una autentica democracia en el país.</p>
	<p>Es cierto que gobierna el Congreso Nacional Africano, el partido de Nelson Mandela. Es cierto que el CNA tiene un aval de lucha ante el cual no hay sino reconocer la entrega y sacrificio de su militancia, pero no hay que obviar que la salida negociada a la situación de la Republica Sudafricana no ha sido sino una decepción a las aspiraciones de libertad y justicia social de las masas negras y de las clases populares del país.</p>
	<p>Cuando se afronta el proceso de paz en Sudáfrica y con el se acaba con el vergonzoso apartheid, en el cual los ciudadanos y ciudadanas negras eran tratado poco menos que como animales en su propio país por una oligarquía blanca en el cual el racismo y la explotación era lo único que se ofrecía a los negros y negras, el CNA acuerda con la “comunidad Internacional” encabezada por los Estados Unidos y la Unión Europea que no se iba a tocar la libertad de mercado. Para empezar a utilizar un lenguaje más apropiado, el CNA se comprometió a no tocar el capitalismo y que la “economía de mercado” seguiría siendo el modelo económico del país.</p>
	<p>Con esta claudicación, se permite a las oligarquías blancas el poder respirar tranquilas en la confianza de que sus intereses económicos no se iban a tocar y a las multinacionales la seguridad de que podrían seguir explotando a las clases populares y robando las inmensas riquezas del país. El CNA siempre se mostró partidario del socialismo, pero tenemos a partir de estas negociaciones un partido que hablaba de socialismo, pero que se dispone a gestionar el capitalismo.</p>
	<p>Las consecuencias son inevitables. A las clases populares, mayoritariamente negras no solo van a ser explotadas por las élites económicas blancas, se van a sumar a ello, los sectores más corruptos y sinvergüenzas de una nueva oligarquía negra.</p>
	<p>Con un Nelson Mandela cada día más envejecido por motivos de edad y con una puesto cada vez mas simbólico el poder real en la Republica Sudafricana, el poder económico y político se los reparten sin ningún tipo de tapujos oligarcas bancos y ciudadanos negros arribistas que con el partido en el poder y el partido despojado de la intención de construir la justicia social (no hablemos ya del socialismo) se disponen a enriquecerse y a constituirse en una elite dispuesta a reprimir las inevitables protestas de la clase obrera.</p>
	<p>Aún están en nuestras retinas el asesinato por parte de la policía de una treintena de mineros en agosto pasado y que el gobierno sudafricano trató de camuflar como enfrentamientos entre sectores de los mineros. Los policías que disparaban y que prácticamente ejecutaron a sangre fría a los mineros eran tanto blancos como negros.</p>
	<p>Aun están también en nuestras retinas las terribles imágenes de la policía sudafricana llevándose detenido a un ciudadano mozambiqueño atado por las esposas al maletero del coche policía y que posteriormente falleció. La nueva policía sudafricana, unos blancos, otros negros se ha convertido en una policía represora que apalea y mata en defensa de los intereses de clase de las elites político-económicas. En definitiva estamos ante un hecho más viejo que el “mear contra la pared” y es la dinámica de lucha de clases, la dinámica de oligarquías defendiendo sus intereses y trabajadoras y trabajadores luchando por una vida mejor.</p>
	<p>La desigualdad crece en Sudáfrica al calor de los gobernantes del ANC. La corrupción es el pan nuestro de cada día y cada vez están mas lejos aquellos días en los cuales el ANC era referencia mundial de resistencia y lucha. El ANC hoy día es un partido corrupto y que se limita a gestionar el capitalismo, repleto de arribistas y sometido a los mercados y directrices internacionales.</p>
	<p>Es cierto que puede tener posiciones internacionales interesantes, pero eso solo, por si mismo no puede valer. Es exigible y más a un partido como el ANC que sea consecuente con su historia y que no traicione a los miles de mártires que dieron su vida contra el apartheid y una vida mejor. Que dieron su vida por el socialismo, que al fin y al cabo es la única garantiza de libertad con mayúsculas y ausencia de racismo y explotación.</p>
	<p>Graca Machel, esposa de Nelson Mandela no tiene pelos en la lengua y lo dice clarito. Hoy día la Republica Sudafricana es un país enojado y frustrado. Es la frustración de haber luchado por poca cosa, añadiríamos, de haber dado la vida para que los amos sean otros y encima se hagan amigos de los antiguos amos. Es la frustración de las masas negras que siguen siendo explotadas y marginadas mientras asisten con frustración a como determinadas elites del partido de enriquecen mientras sus hijos mueren en los barrios marginales. Es el capitalismo.</p>
	<p>¿Enseñanzas? Más de una. La “Comunidad Internacional” llega hasta donde llega y avala hasta donde avala. Lo primero que te va a exigir es que garantizes el capitalismo y con ello la explotación del ser humano por el ser humano. Más no te van a dar y si te “portas bien” entonces si, entonces te avalan y te presentan en sociedad, diciendo que ya has salido del “eje del mal”.</p>
	<p>¿Otra enseñanza? Si renuncias al socialismo, estas condenado a tu pueblo a seguir sufriendo los rigores de la explotación y a un futuro de miseria. Si por gobernar estas dispuesto a esta renuncia, no mereces llamarte “movimiento revolucionario”. Serás otra cosa, pero al menos no engañes a tu gente.</p>
	<p>Si por gobernar eres capaz de garantizar el sistema económico con el que se enriquecen tus opresores…lo único que deseas es sumarte al festín y te estas olvidando de los sectores que mas han dado y sufrido en la lucha. Si eres capaz de admitir en tu movimiento a gente que tiene una abierta intención arribista, mal vamos.</p>
	<p>En definitiva, un movimiento de liberación debe tener en su agenda la construcción del socialismo, porque demostrado queda que cualquier liberación que no se dote de un programa inequívocamente socialista esta condenada a repetir experiencias como la de la Republica de Irlanda o Sudáfrica. El capitalismo no libera. James Connolly lo tenia claro y así lo dejó escrito. Si no se construye el socialismo en Irlanda lo único que haremos será cambiar la bandera del explotador.</p>
	<p>Un siglo después de sus palabras, la historia le ha dado la razón.
</p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>Foro mundial 2013.  Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo!</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5759</link>

		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 11:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5759</guid>
		<description><![CDATA[	Foro Social Mundial 2013 – Túnez - 29 de marzo Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
	Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Foro Social Mundial 2013 – Túnez - 29 de marzo Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales</p>
	<p>Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde la África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.</p>
	<p>En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.</p>
	<p>Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.</p>
	<p>Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Maghreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas.</p>
	<p>Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista.</p>
	<p>Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza.</p>
	<p>Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en la Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadorismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.</p>
	<p>Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los liderazgos de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas.</p>
	<p>Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista! Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo. Por eso, luchamos:</p>
	<p>*Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.</p>
	<p>Luchamos por la anulación de la deuda ilegitima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.</p>
	<p>*Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.</p>
	<p>Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.</p>
	<p>Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.</p>
	<p>*Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.</p>
	<p>*Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haití, Libia, Mali y Siria.</p>
	<p>Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en la Palestina, el Sahara Occidental y en el Curdistán.</p>
	<p>Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros territorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países.</p>
	<p>Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica.</p>
	<p>Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.</p>
	<p>*Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en la derrocada de la lógica capitalista.</p>
	<p>Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización en el día XXXXX (Fecha a definir)</p>
	<p>Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!</p>
	<p>Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo! Viva la revolución!</p>
	<p>Viva la lucha de todos los pueblos!</p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>“El Foro Social en contacto con una realidad en ebullición produce una reacción química positiva”</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5755</link>

		<pubDate>Sun, 31 Mar 2013 13:04:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5755</guid>
		<description><![CDATA[	“El Foro Social en contacto con una realidad en ebullición produce una reacción química positiva”
	Sergio Ferrari
Rebelión
	El Foro Social Mundial (FSM) cerró su novena edición centralizada este sábado 30 de marzo en la capital tunecina con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>“El Foro Social en contacto con una realidad en ebullición produce una reacción química positiva”</p>
	<p>Sergio Ferrari<br />
Rebelión</p>
	<p>El Foro Social Mundial (FSM) cerró su novena edición centralizada este sábado 30 de marzo en la capital tunecina con un balance cuantificable significativo. Más de 50 mil participantes; casi mil actividades de todo tipo; una manifestación de apertura el martes 26 que reunió a 25 mil personas y una concurrida marcha de clausura en solidaridad con el pueblo palestino. “Un foro muy positivo” según el análisis del historiador y militante social belga Eric Toussaint, coordinador del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), una de las organizaciones que integran el Consejo Internacional del FSM desde sus inicios.</p>
	<p>Pregunta: ¿Cuáles han sido los aspectos más importantes de esta nueva edición del FSM?</p>
	<p>Eric Toussaint: Se dio una fuerte participación tunecina en muchas de las actividades. Lo vimos, por ejemplo, en los talleres y actividades que analizaron el tema de la deuda. También en la Asamblea de los Movimientos Sociales del viernes 29. Fue evidente el gran interés de la juventud y de los movimientos sociales a favor de esta iniciativa. Esto constituye un aspecto muy positivo de nuestro balance.</p>
	<p>P: ¿Significa que el FSM en tanto espacio sale fortalecido de esta convocatoria en el Magreb?</p>
	<p>R: Sin duda alguna. El FSM vive una cierta crisis desde hace algunos años. En particular el Consejo Internacional, en tanto instancia facilitadora, enfrenta dificultades enormes para encontrar una nueva dinámica…Y al mismo tiempo, el Foro Social, de manera incontestable, se mantiene como el único lugar y marco mundial donde se encuentran los movimientos sociales. Y en ese sentido, en la ausencia de otra alternativa, el FSM sigue siendo muy importante. Dado que la sociedad tunecina y de la región estén activamente movilizadas, aportó una bocanada de aire fresco y renovación a este espacio internacional. El Foro Social al entrar en contacto con una sociedad en movimiento, en ebullición, produce una reacción química, una interacción sumamente interesante y lo hemos comprobado en esta edición.</p>
	<p>P: Según su balance, el hecho de convocar al FSM en un país y en una región en ebullición, podría servir también de cara al futuro como un antídoto contra todo riesgo de institucionalización de este espacio mundial…</p>
	<p>R: En efecto. Podríamos imaginar una próxima edición del FSM en Egipto si un grupo de organizaciones de ese país desearían recibirlo. Ya que Egipto vive una situación totalmente eléctrica con un movimiento sindical proporcionalmente más fuerte en el sector industrial que en Túnez y con un campesinado muy golpeado por las políticas neoliberales del Banco Mundial y la privatización de las tierras. Pero podrían darse explosiones sociales en otras partes del mundo y serían imaginables escenarios diversos.</p>
	<p>P: ¿Cómo desbloquear las dificultades y la cierta parálisis que confronta el Consejo Internacional del FSM?</p>
	<p>R: No tengo soluciones. Constato que una serie de fuerzas que integran el Consejo desean continuar jugando ese rol. Lo que Túnez nos enseña es que en un cierto momento hay que liberar el terreno y dejar espacio a nuevas fuerzas. Nosotros en tanto CADTM continuamos siendo miembros del Consejo Internacional y sabemos que hay actores dentro muy interesantes y dinámicos con quienes colaboramos estrechamente. Pero vemos también que hay una serie de fuerzas muy institucionalizadas que gestionan la *marca* del Foro Social Mundial según sus intereses</p>
	<p>P: A pesar de todo, su idea es que hay que seguir fortaleciéndolo…</p>
	<p>R: Sin duda. El FSM es un espacio útil. Se ve que, como sucedió aquí, hay una dinámica muy positiva que se desarrolla independientemente de los problemas funcionales.</p>
	<p>P: ¿En el marco de este balance optimista, cuáles ha sido los elementos negativos que resultan de esta edición?</p>
	<p>R: Entre las organizaciones que instalaron sus stands estaba la USAID que es el organismo de cooperación de los Estados Unidos presente en todas las operaciones de desestabilización en el planeta entero. Es un instrumento de prolongación de la política internacional norteamericana. Por lo tanto esta organización no tiene nada que hacer en el Foro. Es un elemento preocupante ya que implica incluso una violación de la Carta de Principios del 2001. Comprendo por lo tanto a aquellos participantes que fueron a exigir a esta organización de salir del perímetro del campus universitario El Manar donde se realizó el Foro.</p>
	<p>Vimos también -de igual manera a lo que sucedió en la edición anterior del 2011 de Dakar-, que la monarquía marroquí envió un centenar de personas pagadas bajo la cobertura de pertenecer a organizaciones no gubernamentales sociales. Una parte de ellos son policías que vinieron a impedir que se exprese en este espacio el derecho a un Estado independiente saharaui… Lo vimos en Dakar, se lo vio el viernes 29 en la asamblea de los movimientos sociales… Elementos provocadores ligados al régimen marroquí que vienieron a tomar por asalto la tribuna, y trataron de impedir que en la declaración de los Movimientos Sociales se haga referencia a esa solidaridad necesaria. Ese también ha sido un aspecto negativo, aunque no es responsabilidad del FSM. Hay que encontrar los medios para proteger en particular a los militantes sociales marroquíes que tienen el coraje de defender el derecho democrático a la soberanía nacional.<br />
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.</p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>“África ha sido y es un gran laboratorio”</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5747</link>

		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 12:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5747</guid>
		<description><![CDATA[	Entrevista a Juan Obarrio, una mirada comparativa de los colonialismos en América Latina y África
“África ha sido y es un gran laboratorio”
	Walter Isaía y Natalia Aruguete
Página12
	Es argentino y se doctoró en Antropología en la Universidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Entrevista a Juan Obarrio, una mirada comparativa de los colonialismos en América Latina y África<br />
“África ha sido y es un gran laboratorio”</p>
	<p>Walter Isaía y Natalia Aruguete<br />
Página12</p>
	<p>Es argentino y se doctoró en Antropología en la Universidad de Columbia. Desarrolló su trabajo de campo en Mozambique. Con esa experiencia, fijó su atención en el impacto del neoliberalismo en los países africanos. Aquí, traza un paralelo entre los procesos de aquel continente y América latina. Y advierte sobre los efectos del poscolonialismo en ambas regiones.<br />
–¿Por qué propone comparar los colonialismos en América latina y en Africa?</p>
	<p>–La discusión viene desde los ’80 con las teorías poscoloniales, con intelectuales de India y Africa. Después de consagrarse en el Norte, llega a Latinoamérica. Propongo traer esa discusión al capitalismo global. Cuando lo planteamos para Latinoamérica no debemos retrotraernos sólo al colonialismo español. Me parece mucho más importante estudiar a Latinoamérica como colonia de nuevos imperios, pensándola como región y, luego, como Estados-nación. Cuando India se estaba independizando en el año ’48 –al mismo tiempo que Israel, Palestina– y en Africa empezó la descolonización, acá éramos, en teoría, Estado-nación independiente desde 1800, pero bajo una órbita colonial informal. Así tratamos de ver y estudiar los mecanismos políticos y diplomáticos de dominación económica en paralelo.</p>
	<p>–¿Cuáles son las similitudes entre ambas regiones que dan cuenta de un colonialismo que subsiste?</p>
	<p>–Lo que es poscolonial en India o Africa, en nuestra región habría que estudiarlo en la posdictadura, y analizar las dictaduras latinoamericanas como un proceso semicolonial formal.</p>
	<p>–¿Por qué?</p>
	<p>–El giro es que no se trató de una colonia formal con un ejército de ocupación extranjero. Pero hay que estudiar cómo los mecanismos de golpe de Estado, de dictaduras extranjeras, diplomáticas, militares y políticas dieron pie a mecanismos económicos de extracción, explotación y articulación económica. Eso está muy documentado en Argentina y en Latinoamérica. Lo interesante es abrir el panorama y ver cosas similares en la descolonización. Desde el Sur debemos estudiar a Latinoamérica como laboratorio de neoliberalismo fuerte bajo gobiernos dictatoriales, que son semicoloniales. Africa, en los ’70, fue un campo de batalla de la Guerra Fría, dividida entre gobiernos afines al bloque del Este y dictaduras que duraron 20 o 30 años, financiadas por los Estados Unidos. Yo realicé mi trabajo de campo en Mozambique, que durante 15 años fue un régimen socialista aliado a la Unión Soviética. Angola es otro caso, Etiopía otro. Si bien las historias son diferentes, esta perspectiva propone ver paralelismos.</p>
	<p>–¿Como cuáles?</p>
	<p>–Por ejemplo, el capitalismo de extracción que se está dando como modo de acumulación global en India, en Asia, en Africa y Latinoamérica tiene rasgos similares en el tipo de proceso económico de inversión, de extracción, de acumulación. Las empresas son las mismas. Podemos hablar de empresas mineras en Africa que también están en Perú, Ecuador y Colombia, donde se han generado revueltas políticas de resistencia.</p>
	<p>–¿El monocultivo es muy importante también en Africa?</p>
	<p>–Sí, todos los países están centrados en un único cultivo, de lo cual están intentando salir pero es muy difícil.</p>
	<p>–¿Quién y por qué están dando esa discusión?</p>
	<p>–Porque son economías que ya han sido estructuradas de esa manera desde el período colonial. Estamos hablando de 1880, de estados que son satélite de una colonia y productores de café (Ghana), petróleo (Nigeria), diamantes y oro (Sudáfrica). Ahora se está planteando el tema desde los gobiernos. Paralelamente, China está teniendo una gran influencia económica y política y generando cambios en la demanda de un continente como Africa, que empieza a aumentar su producción.</p>
	<p>–¿Cuáles son los principales perjuicios que genera el monocultivo en los países africanos, en términos económicos y sociales?</p>
	<p>–Todos los procesos que vemos en Latinoamérica, de violencia, extracción económica, en Africa se ven en dimensiones mayores. Hay una debilidad concreta en lo institucional, una herencia clara del colonialismo. El colonialismo británico y el francés dejaron estados muy débiles, muy marcados, sometidos. Hablamos de ciento cincuenta años de un altísimo nivel de violencia, de capitalismo extractivo y opresión colonial, que es lo que define al colonialismo. Cuando digo que hay que hablar de poscolonialismo en Latinoamérica me refiero a la violencia política.</p>
	<p>–¿En qué se diferencian el colonialismo y el poscolonialismo?</p>
	<p>–Lo que se denomina poscolonial es aquello que tiene una impronta colonial. Con el prefijo se está señalando que la experiencia colonial, corta o mediana, ha sido fundamental y que sus efectos políticos, económicos y culturales permanecen con un altísimo grado de violencia, con un aparato estatal que es una mala copia degradada del Estado occidental y con déficit absolutos en términos de ciudadanía, porque la ciudadanía estaba basada en la segregación racial. Ese es un tema muy importante para plantear en Latinoamérica, sobre todo en Argentina, donde supuestamente no tenemos las categorías raciales.</p>
	<p>–¿Cómo se explican determinados conflictos armados entre pueblos dentro de un mismo país en Africa, que generalmente son presentados como “guerras tribales”?</p>
	<p>–El estereotipo colonial incorporado indica que son guerras tribales de grupos arcaicos, que hace miles de años se vienen peleando y odiando. No hay nada de eso. Es una historia de violencia política muy corta en el tiempo. Lo que se denomina “grupos étnicos” es una configuración que tampoco responde a una realidad concreta social.</p>
	<p>–¿Por qué?</p>
	<p>–Porque esos grupos étnicos se han venido mezclando, casando, juntando, peleando y volviendo a articular durante cien o doscientos años. Dentro de cada país hay muchos grupos étnicos y eso es una cuestión para desentrañar. El colonialismo de los antropólogos aquí (en América latina) lleva a hablar de tribus, de grupos étnicos, de raza. Sí hay grupos sociales, pero ¿en base a qué se los define?, ¿qué diferencia a un wichí de un toba?</p>
	<p>–Desde esa visión crítica, ¿cómo explica el genocidio de Ruanda en 1994, por ejemplo?</p>
	<p>–En Ruanda, una minoría del “grupo étnico utu” masacró a cientos de miles de tutsis en el lapso de tres meses. La CNN dice que esa masacre está basada en odios ancestrales, cuando en realidad responde a una lógica colonial manejada por el colonialismo belga que trajo grupos que no estaban en el territorio de Ruanda.</p>
	<p>–¿Qué hizo el gobierno belga, concretamente?</p>
	<p>–Los trajo de lugares extranjeros, los instaló y les dio más derechos que a los que allí vivían. La política colonial es dividir para reinar. A lo largo de 80 años, utus y tutsis se han ido mezclando. Entonces ¿cómo saber quién es cada cuál? Cuando se produjo el genocidio, bandas de utus fueron por las calles y las casas buscando tutsis, y la única manera de identificarlos era por el documento de identidad que decía “Fulano de tal, tutsi”. Porque ya no hay manera de identificar un tutsi de otro grupo étnico por la apariencia. Pero que el documento estatal diga tu pertenencia étnica es una herencia colonial de segregación racial. En un momento de la historia de Ruanda, utus y tutsis eran casi grupos políticos, no grupos étnicos.</p>
	<p>–Y en 1994, ¿qué desató tamaña violencia?</p>
	<p>–En el ’94 hubo una gran crisis política interna, un proceso de ajuste estructural de achique de la economía brutal y, además, una campaña desde los medios de comunicación llamando a la violencia contra los tutsis. Se preparó mucho desde sectores aliados al gobierno. Los medios fueron un factor importantísimo. El eslogan político era: “Vamos a matar a los cucarachas”. Esto está pasando en muchos conflictos de Africa.</p>
	<p>–Se referenció a esos episodios siempre por cantidades llamativamente altas de muertos.</p>
	<p>–¿Y cómo llegamos en Argentina a matar a 30 mil personas, y a torturarlas? En Africa, a veces, todo aparece como más exagerado, pero aquello que se llama violencia étnica es importante de entenderla como violencia política. No es ningún odio étnico, biológico ni ancestral, son procesos histórico-políticos con fuerte impronta poscolonial. Y para no echarles toda la culpa a los belgas o a los ingleses, digamos que después hay dinámicas internas que son propias. En Ruanda hubo 200 mil muertos en tres meses, con machete. Esos niveles exagerados, excesivos en todos los frentes –la economía, la política, la violencia– es donde creo que interviene la violencia colonial fuertemente, violencia extrema de cien años de colonialismo deja esa herencia. Además, no han creado instituciones que la canalicen. Pero no debemos estereotipar. Africa no es el caso perdido de la historia universal, es un producto local e internacional.</p>
	<p>–¿El nivel armamentístico que hay en países africanos es muy alto?</p>
	<p>–Tengo entendido que Mozambique fue el primer lugar donde se aplicaron técnicas de terrorismo contra poblaciones civiles. Allí hubo una guerra civil de 15 años, desde el ’77 al ’92. Entonces había un gobierno socialista y el gobierno del apartheid, junto con la CIA, formaron una guerrilla que fue muy famosa en su época. Y hoy en día son los dos partidos políticos de la democracia que comparten muchas cosas. Africa funciona mucho como campo de experimentación. Los campos de concentración se inventaron en una guerra en Sudáfrica en 1890, no contra británicos sino contra holandeses y otros europeos. El Africa subsahariana es una cosa y el norte, otra. El norte tiene un desarrollo cultural muy importante, como Egipto, pero dicen que no es Africa. Porque desde Hegel Africa “no puede ser nada, está fuera de la historia”. Tanto geopolítica como poscolonialmente es muy importante decir que lo que se llaman “revoluciones árabes” son revoluciones africanas.</p>
	<p>–¿Por qué empezaron a producirse estas resistencias?</p>
	<p>–Hay dinámicas de dominación muy enquistadas, lo poscolonial heredó mucho de dominación. La culpa no es sólo de las colonias, porque incluso durante los gobiernos democráticos se ven dinámicas de control y coerción de elites políticas. Hay procesos de resistencia fragmentarios, donde un actor fundamental es la juventud. Y en los países islámicos, donde las mujeres están oprimidas, son un actor político y cultural fundamental. Juventud y mujeres son un foco de resistencia que se articula y lidera el movimiento.</p>
	<p>–¿Cuál es la problemática que mayor interés está generando en Africa?</p>
	<p>–Un tema muy importante es la tierra, principal recurso económico y político. Están ingresando inversores extranjeros individuales y corporaciones, que arman negocios con el Estado o algún aparato de la elite. La mayor parte del continente es población rural y va hacia un mundo que se urbaniza. Pero todo lo que pasa en la capital a nivel de la elite política tiene conexión con la población rural.</p>
	<p>–¿Y por qué sigue siendo tan importante el sector rural cuando el mundo va hacia lo urbano?</p>
	<p>–Es un mundo subdesarrollado económica e institucionalmente, además las dinámicas políticas y culturales están muy fuertemente atadas a lo rural, donde hay una importante red clientelar. Una dinámica que el neoliberalismo y el ajuste han exacerbado. El neoliberalismo reforzó muy profundamente toda la cuestión de los derechos consuetudinarios, lo tradicional; reforzó muchísimo el poder de los jefes tribales. Hay una articulación Banco Mundial-agencia-jefes tribales que supone un desguace del Estado.</p>
	<p>–¿Cuál es el interés de China en Africa?</p>
	<p>–Repito que Africa es y ha sido un gran laboratorio. Y también el reflejo de un mundo más multipolar porque la influencia (norte)americana es muy fuerte, pero no es lo único ni lo más poderoso. Porque es una globalización dirigida por Estados Unidos en retirada, pero los ex poderes coloniales europeos son los principales clientes económicos y políticos, con un control diplomático y político y una influencia muy grande en el sostén de regímenes autoritarios, aunque sean democráticos.</p>
	<p>–¿Y cómo entra China en este escenario?</p>
	<p>–China se ha vuelto el principal socio económico de todo el continente. Se dan dos dinámicas. Por un lado, un fuerte endeudamiento –China da créditos blandos a miles de años– y, por otro, un fuerte capitalismo extractivo en recursos naturales y energía. China compra o financia proyectos gigantescos en cualquier lugar del mundo, pero en el caso de Africa más aún, por su importancia geopolítica. En algún momento, China puede ser el principal gobernador de la región. Está acumulando y “comprando” Africa, empujándola a salir del monocultivo y diversificarse para la demanda china, otorgando créditos blandos para desarrollo e infraestructuras a elites políticas a las que va cooptando clientelarmente. Mirar hacia dónde va China ahora y qué dinámica está desplegando en Africa es un espejo para pensar Latinoamérica. Un investigador decía que China tiene la deuda impagable de Estados Unidos pero con eso se está comprando Africa y medio mundo. Y la elite china dice tener plazos muy largos.</p>
	<p>–¿Usa el término “comprando” en forma simbólica o literal?</p>
	<p>–Mitad y mitad. Por un lado, están invirtiendo. Por otro, están generando margen de maniobra con las elites políticas africanas. (Con su iniciativa) pueden reemplazar los planes de ajuste estructural. China presta a una tasa muy baja a 50 o 100 años. Un dato etnográfico es la influencia que tenía China desde la época de la Guerra Fría, con países afines como Tanzania y Mozambique.</p>
	<p>–Y en cuanto a su trabajo de campo en Africa, ¿en qué consistió?</p>
	<p>–Realicé trabajo de campo en Mozambique dos años y medio. La mitad del tiempo en la capital, y el resto en localidades rurales. Vi los cambios que produjeron las reformas neoliberales desde el punto de vista del derecho.</p>
	<p>–¿Y qué efectos encontró?</p>
	<p>–El neoliberalismo ha sido –y todavía lo es– un gran andamiaje jurídico, legal. Ha regulado desde el discurso de la desregulación. Al estudiar los mecanismos jurídicos y la proliferación de leyes bajo la lógica del mercado pude ver que el Estado es un actor privado más, un sujeto de derecho. El concepto “Estado del ajuste estructural” es muy claro en Mozambique y quizás en otros países.</p>
	<p>–¿En qué se traduce ese concepto, concretamente?</p>
	<p>–Quiere decir que no hay un aparato de Estado nacional y agencias extranjeras e inversiones extranjeras. Sino que son dinámicas muy fluidas donde no se puede distinguir, en general, entre lo nacional y lo transnacional, ni entre lo privado y lo público. Son corporaciones extranjeras que deben asociarse a un personaje de la elite local que todavía digita los controles de las privatizaciones. No se trata sólo de que agencias extranjeras digan qué legislar como parte de los programas de ajuste, sino que los consultores externos hacen las leyes que aprobará el Congreso. Incluso, hay miembros de la Corte que son consultores.</p>
	<p>–¿Miembros de la Corte y a la vez consultores?</p>
	<p>–En el Estado postestructural, sí. Sucede a menudo&#8230;, es que el Estado no tiene fondos. En este caso (Mozambique), la mitad del presupuesto nacional proviene de ayuda externa de distinto tipo. Es un Estado muy precario. Algunas personas dejan su puesto en el Estado para desempeñar el mismo puesto pero en una agencia de cooperación que financia esa área del Estado. Por ejemplo, alguien dirige tal subsecretaría pero no cobra dinero del Estado porque esa subsecretaría es parte de un proyecto de desarrollo de una agencia sueca y cobra el triple como consultor desarrollando el mismo trabajo.</p>
	<p>–Ese mecanismo se daba en algunos países andinos también.</p>
	<p>–Entonces, viéndolo desde la experiencia del ajuste en Argentina, allá vi todo más exagerado, exacerbado y profundizado. Al mismo tiempo, yo fui con la idea de que el Banco Mundial y las agencias digitaban todo. Pero en el Estado del ajuste debe haber una negociación constante entre elites locales –con altas cuotas de poder en control militar, control de inteligencia y seguridad– y agencias privadas y extranjeras. Por ejemplo, la agencia escandinava financia y regula un área importante de desarrollo, pero cuando hay una licitación de puerto y aduanas la gana una empresa de ese país. Eso no se anota en ningún lado, pero se puede estudiar en el marco del Estado de ajuste estructural. En Latinoamérica, las dinámicas y los límites que marca el capitalismo extractivo son muy fuertes, claros y violentos, por eso está generando resistencias.</p>
	<p>–¿Cómo se articula el neoliberalismo con la cultura y la religión en Africa?</p>
	<p>–Africa se globaliza y genera la exclusión de todo lo local. Ahora hay celulares en Kenia pero desaparece el Estado-nación. La exacerbación de las identidades locales es una reinvención de los orígenes de los grupos locales que luchan por el acceso a la tierra, reinventadas como el primer ocupante del lugar y con una fuerte dosis de exclusión del otro, del extranjero. El neoliberalismo liberó el mercado de la tierra y hay cada vez menos acceso a ella por parte de las comunidades locales. Eso generó que en todos lados hubiera conflictos candentes de lo que se llama “autoctonía”: reforzar la identidad local apegada a la tierra y el rechazo al otro.</p>
	<p>–¿Qué lineamientos propone en términos de línea política Sur-Sur?</p>
	<p>–Lo que nos une es la lógica de los enclaves: el neoliberalismo genera fragmentación de los Estados nacionales, porque la producción económica está en un enclave que se desconecta del resto de los Estados-nación y de la economía. Adquiere una dinámica propia conectada a los centros financieros internacionales. Esto en Africa es muy descarnado, pero empieza a verse en Latinoamérica. En el interior del Estado, los enclaves son estados de excepción, zonas económicamente autosuficientes que se transforman en mini-Estados privados. En el Congo hay enclaves de extracción de diamantes y oro, en Nigeria de petróleo. Lo más interesante es ver la fragmentación social y cultural.</p>
	<p>–En ese contexto, ¿por qué el interés en estudiar lo poscolonial?</p>
	<p>–Esa era la lógica colonial: dividir, segregar comunidades y pueblos en territorios que no se podían articular, una absoluta división territorial y político-cultural. El ajuste estructural tiene una historia colonial de fragmentación y lógicas de enclave. Es importante estudiar esto comparativamente entre Africa, Asia y Latinoamérica. El eje de trabajo es para los académicos que se instalen en la red Sur-Sur, en articulación con sectores intelectuales y políticos en el Sur.</p>
	<p>–¿Hay intenciones reales de concretar ese trabajo en red?</p>
	<p>–Por ahora hay intenciones. Vine a la Universidad de General San Martín a desarrollar esta iniciativa. Aunque la lógica colonial es lo que está marcando el campo, el objetivo último es pensar esto desde el Sur. Los intelectuales y políticos están dando los primeros pasos. Brasil, India y Sudáfrica tienen iniciativas en común, discuten políticas públicas, están a nivel del gobierno en el BRICS, en el G-20. Están en la Agencia de Naciones Unidas de cooperación Sur-Sur pero también tienen iniciativas en el marco de Naciones Unidas y el Banco Mundial. Quizá sea demasiado purista, pero la apuesta es poder saltearnos eso y ponernos en red con gente en Mumbai, en Nairobi, Johannesburgo, Buenos Aires, México.
</p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>Marea humana en la capital tunecina en la apertura del &#8220;Foro de la Dignidad&#8221;</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5732</link>

		<pubDate>Wed, 27 Mar 2013 06:03:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5732</guid>
		<description><![CDATA[		27-03-2013
	El primer Foro Social Mundial que se realiza en el Magreb
Marea humana en la capital tunecina en la apertura del &#8220;Foro de la Dignidad&#8221;
	Sergio Ferrari
Rebelión
	Varios miles de manifestantes llegados del mundo entero protagonizaron el martes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>	27-03-2013</p>
	<p>El primer Foro Social Mundial que se realiza en el Magreb<br />
Marea humana en la capital tunecina en la apertura del &#8220;Foro de la Dignidad&#8221;</p>
	<p>Sergio Ferrari<br />
Rebelión</p>
	<p>Varios miles de manifestantes llegados del mundo entero protagonizaron el martes 26 de marzo en el centro de la capital tunecina la manifestación de apertura de una nueva edición del Foro Social Mundial. El espacio altermundialista mas importante a nivel mundial se da cita por primera vez en un país del Magreb, cuna del movimiento de los indignados.</p>
	<p>La movilización partió casi a las 5 de la tarde hora local de la plaza 14 de enero, en la confluencia de las céntricas arterias Burguiba y Mohamed V, recorriendo más de seis kilómetros hasta el Estadio Menzah, a donde llegó dos horas y media más tarde y donde se realizó una fiesta popular con discursos y conciertos.</p>
	<p>La marcha estuvo encabezada por un grupo de personas con capacidades diferentes. La retaguardia la conformaban organizaciones de la izquierda italiana. Más de 1 kilómetro separaba una de otra. Algunos medios internacionales de prensa calcularon en torno a 30 mil los participantes a la marcha.</p>
	<p>Una movilización realmente impresionante, subrayó a este corresponsal un periodista gráfico de una agencia alternativa local, con experiencia en este tipo de convocatorias.</p>
	<p>“Importante para recobrar el ánimo tanto de nosotros como de las fuerzas democráticas del Magreb” indicaba por su parte Vladimiro Lanello, militante asociativo italiano presente por primera vez en el Foro Social Mundial.</p>
	<p>Menos musical que las manifestaciones típicas de los foros anteriores en África y América Latina, aunque con un particular condimento festivo, la marcha de Túnez expresó también una fuerte politización política, con la presencia dominante de representantes de Magreb/Mashrek. Desde sectores políticos antagónicos locales hasta fuerzas opositoras de Egipto. Con una nutrida participación de diversas organizaciones marroquíes, sarahuís, sirias, y , fundamentalmente, palestinas.</p>
	<p>Palestina será una temática clave de esta edición del Foro y constituirá el eje convocante de la marcha de clausura del FSM el próximo sábado 30 de marzo.</p>
	<p>La Marcha Mundial de Mujeres, Vía Campesina, diferentes redes mundiales y regionales, Amnistía Internacional, ATTAC, el Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, los pueblos negros de Brasil, y numerosas organizaciones de la región anfitriona se hicieron visibles con pancartas y banderolas.</p>
	<p>La presencia de la Asociación de los Tunecinos Víctimas de la Migración, encabezada por varias mujeres vestidas de luto –madres de los emigrantes desaparecidos especialmente en Italia- aportó una nota de particular emoción al cortejo.</p>
	<p>“Son más de 800 los jóvenes tunecinos muertos o desaparecidos en el intento de emigrar clandestinamente del país en los últimos dos años” señaló la joven Ayani Hamida, cuyo hermano Ali enviara una última señal al llegar al puerto italiano de Lampedusa, después de la cual no se tuvo noticia alguna de él.</p>
	<p>La marcha pacífica vivió pequeños momentos de tensión que no llegaron a mayores al enfrentarse con consignas antagónicas un grupo minoritario ligado a Ennahda –Partido del Renacimiento- en el Gobierno en Túnez y los manifestantes de la oposición local de izquierda.</p>
	<p>El Foro Social Mundial inicia sus actividades auto-gestionadas este miércoles 27 en la Universidad El Manar. El 29 y 30, una cincuentena de “asambleas temáticas de convergencia” se realizará en la céntrica avenida de Burguiba, según informó a este corresponsal Kamal Lahbib, presidente del Foro de las Alternativas de Marruecos y miembro del Consejo Internacional del FSM. En lo que constituye una innovación “esos eventos buscarán enriquecerse con la presencia de los habitantes de la capital” argumentó.</p>
	<p>Lahbib confirmó también que hasta la mañana del día de la apertura “se habían acreditado 30 mil participantes” llegados de más de 130 países. A diferencia de otras convocatorias anteriores, “la credencial otorgada por el FSM no será una condición para entrar a las actividades previstas en el centro universitario de la capital”.</p>
	<p>La maratón de la nueva edición del FSM está en marcha. Las calles tunecinas ofrecieron su escenario…<br />
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
</p>
]]></content:encoded>
	
	</item>
		<item>
		<title>Foro Social Mundial&#8230; hora cero</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5723</link>

		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 06:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
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		<description><![CDATA[	Foro Social Mundial&#8230; hora cero
	 Sergio Ferrari    
	Las mujeres darán el puntapié “oficial” anticipando con su asamblea mundial la apertura de la 12da edición del Foro Social Mundial (FSM) este 26 de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Foro Social Mundial&#8230; hora cero</p>
	<p> Sergio Ferrari    </p>
	<p>Las mujeres darán el puntapié “oficial” anticipando con su asamblea mundial la apertura de la 12da edición del Foro Social Mundial (FSM) este 26 de marzo.</p>
	<p>Horas después, la tarde del mismo martes, una manifestación en la capital tunecina marcará, como es ya habitual en estos eventos, el arranque de la cita altermundialista. La marcha se iniciará en la Plaza 14 de enero, fecha emblemática que recuerda el inicio, en 2011, de la Revolución de los Jazmines. Mujeres en acción y movilización callejera, en el marco de la transición democrática, subrayan los aspectos esenciales de este primer FSM en el Magreb, 12 años después de Porto Alegre 1.</p>
	<p>En un contexto político complejo y desafiante. En el cual, luego de la insurrección del 2011 que volteó a Ben Alí, las tensiones crecientes entre islamismo radical en el gobierno y fuerzas democráticas opositoras acaparan el escenario político de este país de diez millones de habitantes.</p>
	<p>El Foro Social Mundial con su concurrencia prevista de miles de participantes – entre 30 y 50 mil de 127 países diferentes, según las estimaciones de los organizadores- podrá significar una bocanada de aire fresco para el país. Apenas siete semanas después del asesinato del reconocido dirigente opositor de izquierda Chokri Belaid, acto criminal que hizo explotar la cólera popular.</p>
	<p>“Esta cita en Túnez reviste una importante capital. Puede ayudarnos a romper la espiral del miedo y servir de barrera extraordinaria de contención de la violencia” enfatiza en dialogo con este corresponsal Basma Khalfaoui, militante feminista y viuda de Belaid.</p>
	<p>Nos servirá –enfatiza- a aprender de otras experiencias. A inspirarnos en otros procesos. A intercambiar con las representantes de fuerzas democráticas del mundo entero.</p>
	<p>Una forma concreta de abrir la dinámica tunecina – y de la región- a la solidaridad internacional, en un momento de encrucijadas, laberintos y salidas de difícil prognosis.</p>
	<p>Los esfuerzos organizativos preparatorios del FSM han sido impecables. Y las casi 5 mil organizaciones inscritas – de las cuales una buena parte nacionales- animarán más de 1 mil actividades auto gestionadas en el enorme campus de la capitalina Universidad El Manar. El programa de las actividades se conocía por Internet desde varios días antes de esta edición del Foro. Y la versión impresa del mismo circuló sin demora.</p>
	<p>Por otra parte, en las últimas horas el FSM empieza a perfilarse, lentamente, en la capital. Con los afiches callejeros llamando al “Foro de la Dignidad”; espacios mediáticos hasta ahora no demasiado abundantes; una llamativa carpa de información y acreditación en la céntrica avenida Burguiba y la llegada de los primeros participantes extranjeros.</p>
	<p>Tres componentes serán decisivos para el éxito de esta 12da edición. La capacidad real de convocatoria de los movimientos sociales más dinámicos del país , en especial las Mujeres Democráticas, la Unión General de Trabajadores y el Movimiento de Diplomados Desempleados. La respuesta de la sociedad civil tunecina en general. Y la participación de la sociedad civil internacional.</p>
	<p>Un reto enorme para la militancia democrática de Túnez y del Magreb, subraya Fathi Chamkhi, profesor universitario, miembro de ATTAC y del Comité por la Anulación de la deuda Externa/África y uno de los dirigentes nacionales del opositor Frente Popular.</p>
	<p>Y un ejercicio de solidaridad concreta, enfatiza, en una coyuntura delicada de la vida del país. En la cual el proceso popular que estallara con toda su virulencia en enero del 2011 está en disputa, amenazado, y necesitado del apoyo de los demócratas del mundo entero, concluye.</p>
	<p>*Sergio Ferrari, colaboración de prensa de E-CHANGER, ONG de cooperación solidaria activa en el FSM
</p>
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	</item>
		<item>
		<title>El mapa político de Egipto: Despejando la niebla</title>
		<link>http://www.dariovive.org/?p=5369</link>

		<pubDate>Tue, 12 Feb 2013 06:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
		<guid>http://www.dariovive.org/?p=5369</guid>
		<description><![CDATA[	Dos años después de una revolución popular
El mapa político de Egipto: Despejando la niebla
	Esam Al-Amin
CounterPunch.org
	Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.
	Si en algo están de acuerdo todos los partidos del espectro político de Egipto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Dos años después de una revolución popular<br />
El mapa político de Egipto: Despejando la niebla</p>
	<p>Esam Al-Amin<br />
CounterPunch.org</p>
	<p>Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.</p>
	<p>Si en algo están de acuerdo todos los partidos del espectro político de Egipto es en que el país está experimentando en estos momentos la mayor agitación política desde el derrocamiento de Hosni Mubarak, enfrentándose a agitaciones masivas sin un final a la vista. La unidad y determinación mostradas por millones de egipcios hace dos años cuando derrocaron con decisión al autoritario y corrupto régimen de Mubarak han desaparecido hace tiempo. A lo largo de estos tumultuosos dos años han surgido dos fallas importantes entre la clase política del país: la primera, derivada de la revolución, es decir, grupos revolucionarios frente a grupos contrarrevolucionarios; la segunda, en función de motivos ideológicos, es decir, partidos islámicos frente a partidos laicos.<br />
Todos se muestran de acuerdo en que fueron grupos de jóvenes sin ideología quienes espontáneamente lanzaron la revolución, quienes pagaron el precio más alto e hicieron los mayores sacrificios durante los primeros días de la revolución. Esos grupos reclaman la autoría de la revolución y mantienen que ésta ha sido secuestrada por grupos mejor organizados y establecidos, como los Hermanos Musulmanes (HM) y los salafíes.</p>
	<p>Sin embargo, los HM afirman que aunque no se unieron públicamente a las protestas iniciales del 25 de enero de 2011, unieron fuerzas de inmediato tres días después y protegieron la revolución a la vez que el grupo movilizaba a su inmensa membresía y simpatizantes por todo el país, especialmente durante la Batalla del Camello del 1 de febrero, obligando finalmente al régimen a rendirse diez días después.</p>
	<p>Los grupos salafíes, más conservadores, si bien reconociendo que fueron muy lentos a la hora de incorporarse a las filas de la revolución, sostienen que abrazaron sus objetivos y el proceso democrático que se desencadenó y que de esa forma representan legítimamente los intereses y aspiraciones de un segmento importante de la sociedad egipcia.</p>
	<p>Por otra parte, los grupos liberales y laicos -aunque también la Iglesia Copta-, que sienten un respetable recelo ante los grupos religiosos y se muestran inflexibles respecto a limitar el papel del Islam en la vida política, se han sentido muy frustrados al ver las decisivas victorias electorales de los más populares grupos islámicos. Desde la caída de Mubarak, los egipcios han estado acudiendo a las urnas para votar en elecciones, que han sido en gran medida libres y justas, en ocho ocasiones diferentes. Y en cada una de ellas los votantes favorecieron decisivamente a los grupos islámicos.</p>
	<p>En marzo de 2011, el electorado votó en un 77% a favor de un proceso político guiado por los islamistas, que pedían elecciones antes de redactar una nueva constitución. Además, entre noviembre de 2011 y enero de 2012, los votantes egipcios acudieron de nuevo a las urnas en cuatro ocasiones para elegir a los miembros de las cámaras alta y baja del parlamento. De nuevo, los partidos islamistas obtuvieron el 73% de los disputados escaños. En junio de 2012, los egipcios fueron otra vez a las urnas para elegir presidente en dos fases, proclamando finalmente, en una carrera muy disputada aunque por un estrecho margen, al candidato de los HM, Muhammad Mursi. En diciembre de 2012, el electorado egipcio acudió a las urnas por octava vez, aprobándose, por una mayoría de un 64%, una nueva constitución apoyada principalmente por los grupos islamistas, con fuerte oposición por parte de los partidos laicos, liberales y de izquierdas, así como de los grupos de jóvenes revolucionarios.</p>
	<p>Cuando a finales de enero de 2012 se aproximaba el segundo aniversario de la notable y pacífica revolución egipcia, se formaron nuevas alianzas y coaliciones mientras se extendía la mutua desconfianza entre quienes apoyan y se oponen a Mursi, a la agenda de los islamistas o a la nueva constitución. En consecuencia, se esbozaron nuevas líneas de batalla en anticipación de las próximas elecciones parlamentarias, fijadas para esta primavera.</p>
	<p>Con más de cien partidos registrados o declarados por todo el país, ¿cuál es el mapa político de Egipto dos años después de la revolución?</p>
	<p>1) Los partidos islamistas: Hay al menos una docena de partidos que proclaman ser de naturaleza islamista. Pertenecen a tres bloques distintos. El primer bloque está constituido por los HM y su afiliado político, el Partido por la Libertad y la Justicia (PLJ). La Hermandad, con una historia de 85 años, se constituyó como el grupo social y político más organizado del país. Además, el PLJ cimentó su posición como partido de la mayoría cuando su ex líder, Mursi, resultó elegido como presidente el pasado junio y cuando consiguió el 47% de los escaños en la cámara baja del parlamento antes de que el Tribunal Constitucional Supremo (TCS) disolviera el parlamento el pasado junio; también consiguió el 60% de los escaños en la cámara alta del parlamento. Aunque cientos de sus miembros abandonaron el grupo en rechazo de sus tácticas manipuladoras o actitudes despreciativas, el grupo conserva aún una base fuerte y disciplinada de entre 700.000-800.000 miembros y varios millones de simpatizantes.</p>
	<p>El segundo bloque ideológico dentro de los partidos islamistas son los grupos salafíes, más conservadores, dirigidos por el Partido Al-Nur, que quedó en segundo lugar en las elecciones parlamentarias del pasado año, con el 25% de los votos. Pero, más recientemente, el partido se ha escindido en dos debido a las diferencias respecto a tácticas, prioridades, adhesiones presidenciales y enfrentamientos entre personalidades. Esto ha tenido como consecuencia que se formara un nuevo partido salafí, Al-Watan al-Hurr, o el partido de la Nación Libre, dirigido por el antiguo líder del partido Al-Nur, Imad Abdul Ghafur. Aunque el apoyo mayor al partido Al-Nur se extiende por los alrededores de Alejandría y la zona del Delta, el mayor apoyo salafí al recién fundado partido Watan está en El Cairo y en el Alto Egipto. Otro baluarte salafí se halla en la provincia de Giza, donde su líder, Hisham Abul Nasr, todavía no ha tomado una decisión acerca de a quién prestar su apoyo. Otros partidos más pequeños afiliados a la escuela salafí de pensamiento tienen aún que decidir a qué bloque se unen, mientras que en la ciudad de Al-Mansura hay un grupo salafí que ha formado su propio partido bajo el nombre de Al-Sha’ab o Partido del Pueblo. Mientras tanto, el ex candidato presidencial y popular predicador salafí Hazem Salah Abu Ismail, estableció recientemente su propio partido de orientación salafí denominado Partido de la Umma (Nación). Posteriormente, Abu Ismail y Abdul Ghafur anunciaron que formarían coalición en las próximas elecciones parlamentarias. En resumen, el movimiento salafí egipcio, políticamente naciente, se ha escindido y sus partidarios se temen que el voto en bloque, que les valió un segundo puesto en las anteriores elecciones, podría fragmentarse y desaprovecharse.</p>
	<p>El tercer bloque ideológico dentro de la corriente islámica está compuesto de partidos moderados y más independientes. Muchos de estos partidos están dirigidos por antiguos líderes de los HM que se sintieron desencantados con el actual liderazgo del grupo. En este bloque se incluyen el Partido Al-Wasat (Centro) y el Partido Al-Hadara (Civilización), dirigidos por los antiguos líderes de los HM, Abolela Madi e Ibrahim al-Za’afarani, respectivamente. Hay también otros partidos políticos más pequeños como el Partido para la Construcción y el Desarrollo, el Partido Asala (Autenticidad) y el Partido Islah (Reforma). Aunque se considera que esos partidos están a la derecha de Al-Wasat, el Partido para un Egipto Fuerte, dirigido por el ex dirigente de los HM y candidato presidencial Abdelmoneim Abul Futuh, se sitúa a la izquierda del centro y hace hincapié en las cuestiones relativas a la justicia social y al gasto interior liberal. En la actualidad, la mayoría de esos partidos moderados islamistas están negociando entre ellos para formar un bloque electoral que pueda competir en las próximas elecciones parlamentarias.</p>
	<p>Aunque el PLJ ha descartado formar coalición con el resto de partidos islamistas, la mayor parte de los expertos creen que podría llegar a una alianza táctica con Al-Watan para proteger su flanco derecho. Una alianza táctica significa que las partes se abstienen de presentar un candidato en un distrito en particular; en cambio, piden a sus partidarios que voten por otro candidato de un bloque amigo para no dividir los votos islamistas y derrotar a los candidatos laicos anti-HM o antiislamistas.</p>
	<p>2) Los partidos laicos: Hay varias docenas de partidos liberales, nacionalistas, nasseristas e izquierdistas que se encuadran en esta categoría. Algunos de ellos son antiguos e importantes, como el Partido Al-Wafd, que se fundó hace más de noventa años, mientras que otros se formaron justo el año pasado. El último noviembre, trece de esos partidos formaron el Frente de Salvación Nacional (FSN) después de que Mursi emitiera su nefasta declaración constitucional. Los miembros más importantes del FSN son los ex candidatos presidenciales Mohammed Elbaradei (Partido de la Constitución), Amr Musa (Partido del Congreso), Hamdein Sabahi (Corriente Popular), Ayman Nour (Ghad al-Thawrah o Partido de la Mañana de la Revolución) y Elsayyed El-Badawi (Partido Al-Wafd). La mayoría de los grupos de afiliación cristiana-copta, como el Partido Libre de Egipto, pertenecen también a esta alianza. Combinados, estos grupos apenas consiguieron el 20% del voto en las elecciones parlamentarias del pasado año, con Al-Wafd obteniendo casi la mitad de los escaños no islamistas.</p>
	<p>Lo que ha unido principalmente a estos grupos diversos ha sido su odio y desdén hacia los HM, con los que afirman sentirse indignados a causa, en parte, de su actitud arrogante hacia sus antiguos socios políticos prerrevolucionarios convertidos en rivales. Y más importante, el fracaso de los partidos laicos a la hora de ganar democráticamente en las urnas se añadió a su frustración y les hizo endurecer su postura tomando las calles y las ondas, cuestionando la legitimidad del presidente y de su gobierno a la vez que ponían en práctica una serie de tácticas para socavar el proceso político, los principios democráticos y la estabilidad económica en el país.</p>
	<p>3) Los grupos de jóvenes revolucionarios: Cada partido político en Egipto reconoce siempre el indispensable papel que estos grupos jugaron al iniciar y mantener la revolución no sólo en los primeros días de las protestas contra Mubarak sino también posteriormente durante los dieciséis meses de gobierno militar. Los legítimos grupos de jóvenes, como el Movimiento de Jóvenes del 6 de Abril y la Corriente Egipcia han estado siempre a la vanguardia recordándole a la clase política egipcia los objetivos de la revolución, es decir: una vida decente, libertad, justicia social y dignidad humana. Debido a su inexperiencia y a la falta de recursos, la energía y sacrificios de estos grupos no se ha traducido en ganancias electorales. Durante los últimos dos años, todas las partes buscaron el apoyo político de estos grupos. En las elecciones presidenciales, Mursi se reunió con dirigentes jóvenes como Ahmad Maher (Movimiento del 6 de Abril), Wael Ghoneim (Todos Somos Khaled Said), Taqadum Al-Khatib (Sociedad Nacional por el Cambio) e Islam Lofti (Corriente Egipcia), proclamando su apoyo a los objetivos de la revolución, a la necesidad de purgar el gobierno de los antiguos leales del régimen y llevar ante la justicia a los que asesinaron a los mártires de los primeros días de la revolución. Hoy en día, la mayoría de estos grupos se quejan de que Mursi ha olvidado las promesas que les hizo o se ha mostrado muy lento a la hora de cumplirlas. Muchos están indignados por la declaración constitucional de noviembre y por la rapidez con la que se aprobó el referéndum de la nueva constitución. Aunque se negaron a unirse al FSN debido a que incluía a muchas personalidades afiliadas al antiguo régimen, han sido parte importante de la oposición formada contra Mursi y el gobierno de los HM.</p>
	<p>4) Otros grupos de jóvenes: Como a lo largo de la era Mubarak la vida política estuvo meticulosamente orquestada y manipulada, muchos grupos de jóvenes dedicaron sus energías a grupos que apoyaban a equipos populares de fútbol. En Egipto, esos equipos de apoyo se llaman los Ultras. Se cifran en millones los Ultras de al-Ahly, en El Cairo, el equipo más popular de Egipto. Durante el gobierno militar, en enero de 2012, 72 de sus seguidores fueron masacrados en Port Said, una ciudad situada junto al Canal de Suez, después de un partido de fútbol. Posteriormente, los Ultras acusaron a las fuerzas de seguridad de consentir la masacre cuando no de cometerla realmente y han organizado muchas protestas a lo largo del año para exigir justicia. A pesar de ser algo atípico en Egipto, varios grupos de jóvenes recientemente fundados han estado haciendo llamamientos a favor del caos y la violencia contra del gobierno. A uno de esos grupos, cuyos miembros visten de negro y llevan máscaras siguiendo el modelo de un personaje de la película “V for Vendetta”, se les denomina “Bloque Negro”. Durante las últimas semanas, este misterioso grupo ha organizado varios actos violentos y saqueos mientras afirmaban que estaban comprometidos con la revolución. Otro grupo que pedía resistencia frente al gobierno extendiendo el caos y el temor e incendiando propiedades públicas se llaman a sí mismos los Anarquistas, afirmando estar siguiendo el estilo de grupos occidentales similares. Hasta ahora no está claro quién dirige o financia esos grupos, aunque los partidos laicos han defendido o disculpado en gran medida su conducta, o culpado al gobierno por instigar la violencia que produjo la contrarreacción de esos grupos autoproclamados como vigilantes.</p>
	<p>5) Los grupos de fulul (o elementos del antiguo régimen): Tras la revolución y durante casi un año, no aparecían por ninguna parte los individuos, empresarios y grupos afiliados al antiguo régimen. De hecho, muchos de sus dirigentes empresariales o políticos estaban arrestados y juzgados por corrupción o habían huido del país. Pero cuando la rivalidad entre los islamistas y los grupos laicos se intensificó, estos grupos, y muchas de las organizaciones afiliadas presentes en los medios que controlan, fueron activándose cada vez más y haciéndose visibles, especialmente desde la última primavera, cuando el ex primer ministro de Mubarak, el general Ahmad Shafiq (con el apoyo tácito de los dirigentes militares al frente del país en aquel momento) se convirtió en candidato presidencial. Como la crisis surgida tras la declaración de Mursi y la nueva constitución se profundizó a finales de 2012, muchos de los elementos fulul se unieron abiertamente al FSN y a la oposición y llenaron las ondas atacando con saña a Mursi, los HM y los islamistas en general. Al escuchar la retórica de muchas de las cadenas privadas egipcias que proliferaron en los medios, los antiguos leales al régimen, en menos de dos años, se habían repentinamente convertido en partidarios de la revolución mientras los HM y sus aliados representaban ahora la contrarrevolución. Lo que estos grupos aportan a la ecuación política son bolsillos profundos y recursos masivos, conexiones con el aparato de seguridad, la burocracia estatal y un profundo conocimiento de los puntos débiles del poder estatal.</p>
	<p>6) El Estado profundo, el aparato de seguridad, el poder judicial y la burocracia estatal: El concepto de estado profundo apareció poco después del éxito de la revolución al derrocar a Mubarak y sus altos secuaces. Este estado profundo, desarrollado en décadas de dictadura y gobierno militar, se ha atrincherado y se entrecruza con los intereses económicos y políticos de muchos oligarcas y de las corruptas clases empresariales y políticas. Era un secreto a voces que este estado profundo y su burocracia masiva se movilizaron a favor de Shafiq durante las elecciones presidenciales, que perdió por un mero 2%. Incluso siete meses después de convertirse en presidente y asumir el poder, Mursi apenas controla las palancas del poder en el país. Aunque pudo maniobrar y forzar la retirada de la alta cúpula militar, está claro que sólo tiene un control nominal sobre el ejército, las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia del estado. Lamentablemente, la mayoría de los cargos de esas instituciones vitales son funcionarios del antiguo régimen aunque se proclamen leales al presidente. El liderazgo de los HM se queja amargamente de que, incluso dos años después de la revolución, esas instituciones siguen conservando aún una gran autonomía y no es fácil que ciudadanos normales o grupos afiliados a ellos se incorporen o penetren en las mismas. En muchas ocasiones, a lo largo de los últimos dos meses, cuando se incendiaban o saqueaban las sedes y edificios de los HM, los dirigentes del grupo manifestaron su protesta porque las fuerzas de seguridad y la policía no hicieron nada para detener la violencia.</p>
	<p>En cada revolución o levantamiento contra regímenes dictatoriales y corruptos, el pueblo reconoce la necesidad de elegir nuevas estructuras políticas. Pero el poder judicial no es tampoco inmune a décadas de corrupción y represión. En realidad, una dictadura no podría haber funcionado eficazmente sin la participación o aquiescencia activa de la rama judicial. ¿Por qué habría de ser Egipto la excepción? Desde la caída de Mubarak, el poder judicial egipcio ha mostrado este dilema. Aunque en algunos casos los jueces demostraron coraje e independencia, en demasiadas ocasiones algunos jueces, especialmente dentro del Tribunal Constitucional Supremo, sólo han mostrado su parcialidad a favor del anterior régimen y sus partidarios, o sus prejuicios contra el nuevo régimen. A los pocos meses de haber sido elegida, el TCS disolvió la cámara baja del parlamento y a punto estuvo de disolver la Asamblea Constituyente Constitucional y la cámara alta del parlamento antes de que Mursi emitiera su declaración constitucional y marginara al TCS.</p>
	<p>En resumen, parte del problema político en Egipto está conformado por el hecho de que muchas de las instituciones estatales están plagadas de leales al antiguo régimen o de opositores a la revolución que detentan el poder estatal y de esa forma impiden o frustran la consecución de los objetivos de la revolución. A diferencia de Irán, por ejemplo, la revolución egipcia apenas ha purgado a los funcionarios del estado, de ahí que sea tan difícil lograr un verdadero cambio.</p>
	<p>6) Poderes regionales e internacionales: Indudablemente, el éxito de la Primavera Árabe significó el colapso de un viejo orden político y el establecimiento de uno nuevo. Una vez completamente instituido, el nuevo orden prometía libertad, igualdad, justicia social y la adopción de los principios democráticos. Pero la extensión de esas ideas en la región hubiera ciertamente amenazado otros órdenes establecidos, especialmente los de las ricas monarquías árabes, como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahrein. Durante más de un año, el príncipe heredero Muhammad Bin Zayed, de los EAU, y el jefe de la inteligencia saudí, el príncipe Bandar Bin Sultan, han estado muy ocupados tratando de minar la revolución egipcia. Fuentes fidedignas dentro del gobierno egipcio afirman que el dinero saudí y emiratí ha estado fluyendo al país y corrompiendo su sistema político.</p>
	<p>Comprensiblemente, Israel se ha mostrado también muy nervioso respecto al cambio en el orden político en Egipto y en todo el mundo árabe. Después de todo, un ex ministro israelí de defensa describió a Mubarak como “el tesoro estratégico de Israel”. A su vez, Israel ha estado presionando a EEUU y a Europa para que mantengan la presión económica y política sobre los nuevos gobernantes de Egipto. A corto plazo, lo que los dirigentes israelíes quieren es calmar sus fronteras y centrarse en poner fin al programa nuclear iraní mientras consolidan su control sobre Cisjordania mediante una inmensa expansión de asentamientos. Por otra parte, EEUU tiene un cálculo más complejo que incluye un Israel seguro y potente, estabilidad regional, control efectivo y acceso al petróleo a precios razonables, proporcionar protección a sus aliados regionales, especialmente en el Golfo, y limitar o contener a potencias regionales como Irán o a los grupos yihadíes como al-Qaida y sus afiliados. EEUU y sus aliados europeos continúan manteniendo las presiones sobre Egipto hasta que demuestre que está decidido a ayudar a EEUU a conseguir estos objetivos estratégicos.</p>
	<p>Segundo aniversario de la revolución: ¿Celebración o luto?</p>
	<p>El enfrentamiento entre los islamistas y los grupos laicos alcanzó su cenit cuando Mursi emitió su declaración constitucional a últimos de noviembre. Afirmó que su intención era impedir que el TSC disolviera la Asamblea Constituyente y darle un nuevo plazo para alcanzar el consenso. Pero los partidos laicos se apropiaron de inmediato de ese acto insensato y empezaron una campaña pública para socavar su gobierno y el dominio de los HM y sus aliados islamistas. Estuvieron movilizando a la calle y a los medios durante semanas, primero exigieron que Mursi anulara sus decisiones, después le pidieron que cancelara el referéndum constitucional y, finalmente, desafiaron su legitimidad y pidieron elecciones presidenciales de inmediato. Ante cada llamamiento presidencial al diálogo nacional, la oposición laica aumentaba sus demandas y endurecía sus posiciones para justificar el boicot al diálogo nacional y debilitar aún más al presidente. A través de este inquietante período, los dirigentes del FSN utilizaron de forma consistente un lenguaje hiperbólico que acusaba a Mursi de estar siendo, en sus seis meses de presidencia, un dictador peor que Mubarak durante sus tres décadas de gobierno. No es demasiado disparatado concluir que el objetivo real de las elites laicas no parece ser el cumplimiento de los objetivos de la revolución, como afirman, sino la caída de Mursi y el fin del dominio político de la Hermandad.</p>
	<p>Pero esas exageradas afirmaciones en contra de Mursi pueden fácilmente refutarse mediante dos ejemplos. Primero, cuando se disolvió la cámara baja del parlamento, el presidente mantuvo de facto todos los poderes legislativos además de sus poderes ejecutivos. Aunque Mursi intentó renunciar a esos poderes legislativos en varias ocasiones, los tribunales se lo impidieron así como la firme oposición de sus rivales laicos. Cuando trató, a través de su declaración constitucional, de proteger la cámara alta de su posible disolución por parte de los tribunales, la oposición condenó su acción y le tildó de dictador. Una vez que el referéndum constitucional se aprobó por una mayoría de dos tercios, pasando de esta forma todos los poderes legislativos a la cámara alta hasta las próximas elecciones parlamentarias, la oposición se opuso de nuevo alegando el dominio de los islamistas sobre la cámara alta. En resumen, si Mursi retiene todos los poderes legislativos que heredó del consejo militar se le tacha de dictador. Y si transfiere esos poderes a las cámaras alta o baja del parlamento, formadas en elecciones libres y justas, la oposición le sigue llamando dictador. Algo parecido al perro del hortelano que ni come ni deja comer…</p>
	<p>Un segundo ejemplo revelador se refiere al cumplimiento de una de las principales exigencias de la revolución, a saber: llevar ante la justicia a los autores de los crímenes contra los mártires de la revolución y devolver las decenas de miles de millones robados por los funcionarios y elementos corruptos del antiguo régimen. Con la excepción de Mubarak, el fiscal del estado, en más de veinte meses, no ha inculpado a un solo funcionario ni ha conseguido que se devuelva un solo céntimo del dinero robado. Como muchos jueces insinuaron, estaba palmariamente claro que los fiscales habían retirado u ocultado muchas de las pruebas incriminatorias. Por eso, cuando el pasado noviembre Mursi forzó la retirada del fiscal del estado de Mubarak y nombró en su lugar a un juez independiente bien conocido por su honestidad e integridad, no sólo consiguió que todos los elementos corruptos protestaran ante su medida sino que también la oposición laica la rechazó vehementemente y exigió el retorno del corrupto fiscal anterior.</p>
	<p>Esos incidentes violentos disculpados por la oposición se produjeron el 25 de enero, en el segundo aniversario de la revolución y durante los siguientes días. Los líderes del FSN pidieron la dimisión o el derrocamiento de Mursi de la misma forma que fue derrocado Mubarak. Aunque el gobierno acogió bien todas las manifestaciones pacíficas, las protestas se volvieron rápidamente violentas mientras algunos manifestantes trataban de asaltar el palacio presidencial y el ministerio del interior, acabando los actos con la muerte de varias víctimas. Al día siguiente, un tribunal en Port Said condenó a los 21 individuos acusados de matar a los 72 seguidores de fútbol un año antes y les sentenció a muerte. Las protestas estallaron poco después, no sólo en Port Said sino también en Suez e Ismailiya, las tres ciudades situadas a lo largo del Canal de Suez. El 27 de enero, 54 personas habían perdido la vida en la violencia resultante, incluidos algunos agentes de policía, obligando a Mursi a declarar leyes de emergencia y un toque de queda de treinta días en las tres ciudades para restaurar la calma y poner fin a la violencia. La oposición condenó con prontitud sus acciones y pidió a los vecinos de esas ciudades que desafiaran las órdenes de toque de queda y continuaran con las protestas.</p>
	<p>Mientras tanto, Mursi hizo un llamamiento a los partidos y dirigentes de la oposición más importantes, incluyendo Elbaradei, Musa, Sabahi y Elbadawi, a un diálogo nacional en una reunión a celebrar el 28 de enero, pero la oposición laica lo rechazó y la confrontación se agudizó al exigirle a Mursi que anulara sus órdenes de toque de queda, asumiera toda la responsabilidad por la violencia, suspendiera la constitución, disolviera a los HM y convocara elecciones presidenciales anticipadas, es decir, exigiendo prácticamente su total rendición. Al día siguiente, todos los dirigentes de los principales partidos islamistas, así como el liberal Ayman Nour se reunieron con Mursi durante cinco horas, de lo que resultó el establecimiento de cinco comités para tratar de resolver en profundidad los problemas económicos y políticos más importantes a que se enfrenta el país.</p>
	<p>Pero una de las razones por la que los dirigentes del FSN han endurecido sus posiciones es la injerencia exterior, especialmente de Arabia Saudí y los EAU. Los segundos están patrocinando al General Shafiq y piden abiertamente el fin del gobierno de los HM. Según una fuente bien informada en Arabia Saudí, el plan del Príncipe Bandar es derrocar a Mursi extendiendo el caos y la violencia a través de la oposición. Pero si este esquema fracasa, su Plan B es presionar a favor de una alianza táctica entre el FSN y al Partido salafí Al-Nur, que recibe gran parte de su apoyo financiero de clérigos y fundaciones privadas de Arabia Saudí. Poco después, la prueba de todo lo anterior quedó patentemente a la vista cuando el dirigente del Partido Nur se reunió abiertamente durante varias horas con los principales líderes del FSN, condenaron al gobierno de Mursi, pidieron un gobierno de unidad nacional e insinuaron una futura alianza tras las inminentes elecciones.</p>
	<p>Mientras tanto, el egipcio medio se siente asqueado y confundido ante el teatro político exhibido en las calles, que ha creado básicamente un gran pavor económico en todos los segmentos, además de la quiebra de la seguridad, el colapso de las infraestructuras, el hundimiento de la libra egipcia, el aumento del desempleo y el descenso del turismo. Además, el apocamiento y debilidad del gobierno de Mursi, así como el mediocre desempeño de los HM permitieron esas maniobras sin escrúpulos de la oposición. La gente se queja de que dieron su apoyo por anticipado al denominado “Proyecto de Renacimiento” de los HM, que resultó ser mera retórica. Los expertos en economía se quejan de que la respuesta del gobierno a los problemas económicos endémicos de Egipto no se diferencia de las políticas capitalistas y orientadas hacia el mercado de Mubarak, ignorando la mayoría de las cuestiones de justicia social y problemas estructurales económicos. La gente se queja también de que el presidente no ha sido claro con su pueblo ni transparente acerca de los profundos problemas a que se enfrenta Egipto. Y se preguntan, ¿por qué si el país se está enfrentando a una conspiración exterior, el presidente no lo denuncia? Pero personas bien informadas cercanas a los asesores de Mursi dicen discretamente que Arabia Saudí y los EAU han advertido y amenazado al presidente con la deportación de cientos de miles de expatriados egipcios en caso de que muestre algún tipo de hostilidad hacia las naciones que los acogen. Por otra parte, Mursi está respondiendo construyendo lentamente relaciones más estrechas con Irán y Turquía en respuesta a las políticas hostiles de los países del Golfo. Aunque la CIA está prestando apoyo táctico a los planes de Bandar en Egipto, la política estadounidense no ha adoptado una posición definitiva secundando a alguna de las partes de la disputa interna, pero está cubriéndose las espaldas a ambos lados manteniendo abierta la línea de comunicación tanto con el gobierno como con la oposición.</p>
	<p>La clase política en Egipto está actualmente tan polarizada que es difícil ver la luz al final del túnel. Pero el pueblo egipcio se merece cosechar los frutos de su extraordinaria revolución. Tiene que haber un diálogo nacional real entre todas las partes importantes, con independencia de ideología o afiliación política. Las únicas condiciones que cabrían imponer deberían ser: NO a la intervención del ejército, NO a la participación de los fulul y NO a la injerencia exterior. Además, las elecciones parlamentarias deben celebrarse en esta primavera, según el calendario fijado, y todas las partes deben comprometerse a respetar sus resultados democráticos. Debe permitirse también al presidente que cumpla su mandato y la oposición debe comportarse como una oposición leal, poniendo los intereses nacionales por delante de los intereses de partido o personales. A cambio, el presidente tiene que poder considerarse como un símbolo de la unidad nacional y alguien que cumple sus promesas. Y él debe también hablar abierta y francamente con su pueblo, explicándole los obstáculos a que se enfrenta el país.</p>
	<p>En resumen, para restaurar la gloria de la revolución, es esencial que el partido de la mayoría se muestre magnánimo y que la oposición sea leal para poder alcanzar la seguridad, estabilidad, democracia y progreso a que todos los egipcios aspiraban cuando se levantaron y gritaron al unísono por una vida decente, libertad, justicia social y dignidad humana.</p>
	<p>Esam Al-Amin es un escritor y periodista independiente experto en temas de Oriente Medio y de política exterior estadounidense que colabora en diversas páginas de Internet. Puede contactarse con él en alamin1919@gmail.com. Acaba de publicar el libro The Arab Awakening Unveiled: Understanding Transformations and Revolutions in the Middle East.
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		<title>Manos negras y guantes grises</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2013 09:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Darío Vive</dc:creator>
		
	<category>Africa</category>
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		<description><![CDATA[	Túnez: atentado mortal contra Chukri Belaid, líder marxista y panarabista
Manos negras y guantes grises
	Santiago Alba Rico
Gara
	El autor describe los efectos de la muerte de Chukri Belaid en el Gobierno y en la oposición y señala [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Túnez: atentado mortal contra Chukri Belaid, líder marxista y panarabista<br />
Manos negras y guantes grises</p>
	<p>Santiago Alba Rico<br />
Gara</p>
	<p>El autor describe los efectos de la muerte de Chukri Belaid en el Gobierno y en la oposición y señala que la respuesta colectiva al atentado traerá el fortalecimiento de la democracia y del Frente Popular o la victoria «de todas esas manos negras y guantes grises que buscan sumir al país en el terror y la violencia».</p>
	<p>Ayer la calle Bourguiba volvió a llenarse de detonaciones y gases lacrimógenos. Desde por la mañana, una multitud se había ido volcando sobre el Ministerio del Interior portando banderas tunecinas y del Frente Popular y lanzando al aire su dolor y su rabia: «Túnez Túnez, libre libre, fuera el terrorismo» o «seguridad, libertad, dignidad nacional» o el inevitable «el pueblo quiere la caída del régimen». Hacia las dos de la tarde, cuando el cortejo con el cadáver de Chukri Belaid llegó hasta la plaza de los Mártires, una violenta carga policial dispersó a las 8.000 personas concentradas en la avenida. Entre tanto, en Sidi Bouzid, cuna de la revolución, ardía una sede del partido Ennahda y en Gabes, Sfax, Mahdia y Gafsa -un poco por todas partes- se producían protestas y manifestaciones de duelo.</p>
	<p>Chukri Belaid, de 48 años, era el líder del Movimiento Patriótico Democrático Unificado, fuerza marxista y panarabista que forma parte del Frente Popular. Junto a Hamma Hamami, el dirigente del Partido de los Trabajadores, era la cara más visible, la más mediática, la más beligerante de la recién nacida coalición de izquierdas.</p>
	<p>Desde hace meses venía denunciando la complicidad entre Ennahda y las Ligas de Defensa de la Revolución, una red confusa de comités locales que algunos describen como «el brazo armado» o las «milicias» del partido islamista en el Gobierno. Pocos días antes de su asesinato, Belaid había proporcionado una lista de presuntos miembros de Ennahda implicados en la interrupción violenta de un acto del Frente Popular en Le Kef. La víspera misma de su muerte, en una intervención televisiva, había alertado contra la violencia política y acusado al Gobierno de connivencia e inducción.</p>
	<p>Para los miles de tunecinos que se manifestaron ayer para rendir homenaje al nuevo mártir de la revolución, el vínculo entre Ennahda y el atentado del martes por la noche es evidente. También para los dirigentes de la oposición. Hamma Hammami, en una declaración enérgica y serena, atribuyó la responsabilidad «política y moral» del crimen a Ennahda, al Gobierno de la «troika» y a la propia Asamblea Constituyente, que habría pasado por alto o incluso disculpado la creciente confrontación. Otros líderes del Frente, menos prudentes, han acusado a Ennahda de haber dado la orden de matar a su compañero. Las contundentes condenas de todos los políticos sin excepción -el primer ministro Jabali, el jeque Ghanouchi o el presidente Marzouki- suenan como hipócritas ofensas en los oídos de los partisanos de la víctima.</p>
	<p>Este vínculo evidente presenta, en cualquier caso, dos puntos débiles. El primero, en efecto, es que es demasiado eviden- te. El segundo es que, en el marco de una lucha partidista mal asentada sobre un abismo de manos negras, es más que dudoso que a Ennahda le beneficie en lo más mínimo un aumento exponencial de la tensión y la inestabilidad.</p>
	<p>Con la mitad de la población aterrorizada y la otra mitad furiosa, la mayor parte de las preguntas son respondidas desde las vísceras y, por lo tanto, quedan inquietantemente en el aire, alimentando el pedaleo de angustia. No sabemos quién ha matado a Chukri Belaid ni qué vendrá después; no sabemos ni siquiera quién sacará provecho de esta sacudida política y emocional. Podemos tan solo describir los efectos.</p>
	<p>El primero tiene que ver con el Gobierno. La remodelación anunciada desde hace dos meses había quedado en manos de los socios de la «troika» tras retirarse la oposición de las negociaciones. Pero los tres partidos gobernantes no se ponían de acuerdo e incluso el presidente Marzouki había amenazado con dimitir de su cargo si no se aceptaban las condiciones del CPR. Esas condiciones tenían que ver con la salida de Rafik Abdesalam, implicado en un escándalo de corrupción, del Ministerio de Asuntos Exteriores; el primer ministro Jebali estaba dispuesto a sacrificar al yerno de Ghanouchi, pero este se obstinaba en apoyarlo.</p>
	<p>Ayer, tras el asesinato de Chukri Belaid, el líder de Ennahda pidió un aplazamiento de la remodelación gubernamental e inmediatamente muchos tunecinos se precipitaron en calenturas complotistas. Horas más tarde el primer ministro Jebali anunció el «adelantamiento» de la remodelación, que se producirá en las próximas 24 horas, y muchos tunecinos -quizás los mismos- se han entregado a calenturas complotistas.</p>
	<p>El segundo efecto tiene que ver con la oposición. Durante los dos últimos meses Nidé Tunis, el partido del bourguinista Caid Essebsi y de los «fulul» del régimen, ha atraído a su órbita a la mayor parte de la oposición laica. Solo resistía el Frente Popular. Pocas horas después de la muerte de Chukri Belaid el Frente Popular se reunía con Nidé Tunis y sus partidos satélites y juntos emitían un comunicado en el que anunciaban algunas medidas comunes: la convocatoria de una huelga gene- ral, la retirada de todos los diputados opositores de la Asamblea Constituyente y la exigencia de dimisión de un Gobierno a sus ojos definitivamente privado de toda legitimidad. Mientras que el Gobierno se descascarilla, la oposición es cada vez más un «bloque». La confrontación bipolar se vuelve así más neta y virulenta. Y muchos tunecinos se precipitan, cómo no, en calenturas complotistas.</p>
	<p>El asesinato de Chukri Belaid marca un giro dramático y sin retorno, al menos mental, en esta estrategia de la tensión montada entre bastidores por una -o dos o tres- fuerzas interesadas en descabalgar al pueblo tunecino de su revolución. Hará falta un ejercicio casi ascético de inteligencia estratégica para no caer en la trampa. Una gran respuesta colectiva debe detener a los asesinos. Pero de la intensidad, calidad y prudencia de esta respuesta dependerá que el miedo y la furia dejen paso a un fortalecimiento de la democracia y, por lo tanto, del Frente Popular o a una victoria de todas esas manos negras y todos esos guantes grises que buscan sumir al país en el terror y la violencia.</p>
	<p>Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130207/386764/es/Manos-negras-guantes-grises
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