Según el cristal con que se mira…

Dario Vive

Una mirada extremadamente subjetiva y extremadamente politizada del conflicto en la Dirección de Niñez


Recién vuelvo del laburo. Hoy estuvimos planificando un taller para pensar con los pibes (jóvenes de los barrios) el sentido de generar proyectos recreativo—comunitarios en sus lugares.

Proyectos que ellos y ellas van pensando, soñando, dando forma… hasta concretarlos un sábado cualquiera en la canchita de un barrio humilde de la ciudad. Entre la polvareda que se levantará causada por el correr de decenas de piecitos jugando a la mancha o a la escondida, ese sábado otra vez veré asomar los rostros de los pibes sintiendo orgullo por lo que hacen, nervios porque tiene que coordinar los juegos que planificaron; veré asomar miradas de chiquitines riéndose y disfrutando llanamente del placer de jugar. Como me pasó otros sábados, ese sábado cualquiera de nuevo me voy emocionar y, mientras tomo el mate que me alcanza alguno de mis compañeros de trabajo, me voy a secar una lágrima de esperanza y sueños.

Como yo, otos tantos compañeros y compañeras que trabajan en “niñez” (así le decimos a la Dirección General de Niñez y Adolescencia) , podrán escribir un párrafo contando lo que hacen todos los días, narrando cómo le ponen el cuerpo a un sinfín de situaciones porque creen en lo que hacen y porque su hacer está igualmente habitado por las lágrimas que a mi me ruedan por la mejilla, lágrimas portadoras de esperanza La gran mayoría de las narraciones serán menos placenteras y pintorescas que la que yo cuento. Creo que tengo suerte.

Esos párrafos contarán de charlas duras con niños que llevan días vagando por unas calles llenas de rostros que se dan vuelta, por comisarías encargadas de apalear la niñez. Hablarán esos párrafos de tugurios donde proxenetas negocian el cuerpo de los chicos por unas monedas, de idas y vueltas por pasillos y juzgados donde no se puede jugar; de búsquedas para achicar distancias con papá, mamá, la tía, la abuela de decenas y ceintos de chicos; de hogares donde se cuida como se puede porque no hay tazas para dar la leche; de más y más cosas así.

También alguno de los pibitos que corren por la canchita ese sábado podrá dibujar o contar sobre cómo eso le gusta y le hace bien, y lo hace Niño o Niña con mayúscula en medio de tanto despojo. Otros podrán dibujar despacito cómo pudieron salir de esa vida fea que es la explotación sexual, gracias a la ayuda de “la psicóloga”. Una niña improvisará una canción en homenaje a la operadora social que la cuida en el hogar. Los versos hablarán de cuánto la quiere. Una mamá jovencita con tres hijos, le pedirá a la vecina que sabe escribir, que le haga una carta para agradecer a la trabajadora social que la ayudó con los turnos en el hospital.

Pero yo veo donde mis pies pisan. Y mirá que está jodido en serio laburar en el estado de la ciudad hoy. Desde arriba de la 4 x 4 las cosas se ven distintas. A través de los vidrios blindados y polarizados, la ciudad es un negocio en potencia y esos chicos y chicas, esa mamá, son una perdida de dinero y una amenaza a la seguridad de los buenos vecinos, los que pagan los impuestos. Cuando la mamá compra un sachet de leche, paga el 21 por ciento de IVA, pero eso no corre como impuesto para considerarla una vecina hecha y derecha. Desde arriba de la 4 x 4, nos miran con otros ojos. ¿Qué ven el “buen mozo” de Mauricio Macri y todo el manojo de funcionarios bien vestidos y galardonados con títulos de universidades privadas y empresas multinacionales (a los que se suman otro manojo de mediocres “técnicos” que están desde siempre buscando acomodarse y rascar una migaja de poder)? Piensan en términos como ajuste y recorte, optimización de los recursos materiales y humanos. En criollo esto significa gastar la plata en los patrulleros nuevos de la policía metropolitana (que valen muy muy caros), en la armas última tecnología que portarán a partir de octubre los monstruos exonerados de la federal y la bonaerense que se encargarán de mantener limpia y ordenada la Buenos Aires macrista (esos son todos los “Fino” Palacio que no se fueron), en los sueldos de la UCEP, esa patota para policial estilo Videla que se encarga desalojar a las familias, pegarle a los jóvenes que hacen centros culturales, ocultar en rincones sombríos a los linyeras.

Ajuste y recrote: ellos ganan $16.000, nosotros $1.100 en negro.

Optimización de los recursos humanos: Despidieron 4 operadores del Hogar del Valle, 1 trabajadora del programa contra la explotación sexual infantil y 2 trabajadores del programa de Fortalecimiento de Vínculos Familiares.

Desde arriba de la 4×4 se piensa y se actúa distinto, con estilo, con glamour, con y la soberbia desenfrenada del rico, del que piensa como la clase a la que pertenece: los chicos que viven en el Hogar que se atiendan solos, algo habrán hecho para estar en un hogar, que se encargue alguna ONG de beneficencia o la iglesia o nadie. Si terminan en la calle, tengo a la UCEP y a la nueva policía. Menores delincuentes. Un verdadero peligro. Las chiquitas que las prostituyen… eso a mis hijas no les va a pasar nunca. Es un tema muy complejo que lo están estudiando los especialistas. Algo habrán hecho también las pibitas. Subo el vidrio que ahí viene un nene que antes estaba en el Hogar a pedirme monedas (UCEP vení! volvé Fino Palacios, que te hicieron todos esos setentosos que miran al pasado, zurdos, revnachistas) . ¿Fortalecimiento de Vínculos Familiares? La familia es cosa privada, si no saben cuidar a sus hijos y terminan en la falopa y bué. El paco es un flagelo, pero los que fuman paco son unos delincuentes peligrosísimos, te quiero ver si te hacen algo lo que pensarías. Derechos Humanos, ja.

Optimización de los recursos: y los trabajadores que hay que cesantear. Porque yo no echo a nadie, yo recindo contratos. Ellos los firmaron porque estaban de acuerdo, sabían que podía ser por un tiempo.. La crisis mundial impacta fuerte en la ciudad. Qué se creen que sobra plata. Son como veinte sueldos de $1100 o $1500, es un fangote de plata. Y bueno. Este es un mundo exigente, competitivo, que se capaciten más, que sean emprendedores, que tengan know how, que se pongan una fundación y firmamos un convenio. Me encantan los convenios. Que los servicios los brinde un tercero, eso es más eficiente la verdad. Alcanzame el CD de Enya así me tranquilizo un poco. Aparte esos trabajadores son todos sindicalistas y ñoquis, no como yo que cuando era diputado fui siempre a las sesiones. Son medio subversivos, no saben tanto como mis barbies que aprendieron un montón en el extranjero para manejar a las poblaciones marginales. Ellas saben hacer power points inclusive.

Es tarde. Mañana me levanto temprano, me tomo el colectivo y voy para el laburo. Me junto con compañeros del trabajo, mateamos un rato y pensamos cómo acomodar la semana para que no se enquilomben mucho los talleres con los pibes el jueves y el viernes. Les vamos a contar a los pibes de los despidos, porque los están jodiendo a ellos tanto como a nosotros. Desde arriba de la 4×4 abandonan a loa pibes, los cagan mal. Cuando sean las 10 nos vamos para la asamblea. Ahí nos juntamos con los del hogar, los de fortalecimiento, las del equipo, las que trabajan en el edificio, y a través de ellos nos vamos a encontrar con el nene que pide monedas en el semáforo, con la chiquita que zafó de la prostitución, con el pibe que está aprendiendo herrería en la escuela de oficios, con la madre joven de los tres chiquitos, con los niños y niñas que corren por la canchita jugando a la mancha.

Seguro no nos vamos a encontrar con el buen mozo, ni con las barbies, ni con los gerentes, ni con los mediocres que se acomodaron “haciendo carrera”. Esos están arriba de la 4×4 y no se van a bajar. Si la asamblea sale buena, si le ponemos pila, les vamos a comprar un bidón de nafta Premium para que carguen el tanque de la 4×4 y se vuelvan al country.

Trabajador de la niñez

11/9/2009

Dedicado a los “despedidos”, que hoy mañana o pasado van a estar laburando de nuevo.