La historia de dos trabajadores “culpables” de ser anarquistas

AnRed

ANRed acudió al recuperado hotel BAUEN para presenciar el preestreno de la obra teatral “Sacco y Vanzetti”, de Mauricio Kartún, coproducida por la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (F.A.C.T.A), el BAUEN y el Colectivo de Trabajo Sacco & Vanzetti. Un concurrido Teatro Auditorium fue el escenario en el que tomó forma la historia de lucha de los trabajadores italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, quienes a principio del siglo pasado fueron detenidos, torturados en las cárceles norteamericanas, acusados de crímenes que nunca cometieron, y finalmente asesinados con la silla eléctrica por el sólo hecho de enarbolar ideas anarquistas.


Al entrar al auditorio, el público es recibido por los actores vestidos de proletarios de principios del siglo XX y una triste música italiana que emite un acordeón. Es que la historia que se apronta a contar la compañía teatral es la de apenas dos hombres que fueron triplemente condenados en su época: por ser italianos, trabajadores y anarquistas.

La obra pone en evidencia el etnocentrismo de los anglosajones, con respecto al latino. El miedo a la irrupción de la barbarie en la sociedad civilizada que brega por el progreso del dinero, a expensas de la pobreza de las naciones a las que se las niega de sus derechos. En este punto la obra teatral cobra contemporaneidad, causando emoción en el espectador también de este tiempo y lugar.

Era una época donde el hambre y la pobreza hacían estragos, y el temor que generaba la Revolución Rusa de 1917 había despertado una fuerte persecución xenófoba hacia todas aquellas personas que eran extranjeras y consideradas potencialmente peligrosas por las “ideas” de libertad y lucha que traían de Europa.

Y ahí, el público presencia, sobre las tablas, las penurias de estos trabajadores y luchadores que quedaron en la historia como “Los Mártires de Boston”. Y se asiste a las largas y duras jornadas de audiencias a las que fueron sometidos, dónde se ven los constantes tejes y manejes, los testigos comprados, las presiones y el cinismo de los diferentes representantes de la justicia para “encontrar culpables” de un extraño y dudoso asalto, a cualquier precio, aún castigando inocentes, tal cual se lo plantea en un momento el fiscal de la causa a un comisario.

Y cae de maduro el motivo real por el cual esos hombres están en el banquillo de los acusados: por ser anarquistas, por reivindicar el ideario libertario, el cual era considerado un enemigo peligrosísimo para el estilo de vida norteamericano.

Quizás otro concepto que se desprende es el de justicia. Hombres que imparten justicia de acuerdo al orden que representan. Y justicia como sentimiento que quema en el pecho de los hombres que la buscan y no la pueden impartir. Surgen ambas miradas, la de la Corte y la del sentimiento libertario.

Luego, asistimos a los largos años de cárcel que padecieron Sacco y Vanzetti debido a las idas y vueltas en la situación de sus causas penales para, finalmente, acabar asesinados por la justicia y el estado estadounidense en la silla eléctrica.

“Sacco y Vanzetti” se apoya en el cruce de varios textos (cartas de los trabajadores italianos con sus familiares, actas judiciales, versiones taquigráficas de las audiencias, relatos periodísticos, datos del clima de lucha y movilizaciones de la época) que le dan aún más grosor al drama de estos trabajadores anarquistas que se convirtieron el símbolo de lucha para las posteriores generaciones de trabajadores a nivel mundial.

Una obra excelentemente representada por la compañía de actores de Sacco y Vanzetti, que trabaja asociada con los trabajadores del BAUEN y F.A.C.T.A. que, además de conmover, deja flotando en las mentes muchos conceptos y planteos pertinentes con respecto a los sueños, las ideas de cambio, la lucha de los trabajadores del mundo y la inherente explotación del sistema capitalista.

Y, finalmente, queda la frase que dice Vanzetti en la obra frente a los tribunales que lo acusan: “Si pudiera vivir y morir dos veces, y me mataran la primera vez por mis ideas, por lo que pienso, la segunda renacería y volvería a morir nuevamente por lo mismo”.

“Sacco y Vanzetti” nos invita a pensar que hoy, como en aquellos días, la idea de un cambio profundo es posible, vale la pena seguir intentando.

ANRed Cultura