El Salvador: Carta a las y los militantes del FMLN

Dagoberto Gutiérrez
22.Mar.12 :: El Salvador


La votación del 11 de marzo descubrió bastantes cosas importantes como la calidad de la cabeza política de sectores sociales. El rechazo al régimen político por la elevada abstención [51%], el descrédito sostenido del sistema de partidos políticos y, en lo que se refiere al partido FMLN, la votación mostró y demostró la distancia creciente entre la cúpula de ese partido y la militancia del mismo; así como la distancia entre esa cúpula y la sociedad.


22/3/2012
El Salvador: Carta a las y los militantes del FMLN

Dagoberto Gutiérrez

El FMLN trata de impedir la participación amplia en las decisiones de la cúpula, pero promueve esta misma participación en las elecciones, y así pierde

La votación del 11 de marzo descubrió bastantes cosas importantes como la calidad de la cabeza política de sectores sociales. El rechazo al régimen político por la elevada abstención [51%], el descrédito sostenido del sistema de partidos políticos y, en lo que se refiere al partido FMLN, la votación mostró y demostró la distancia creciente entre la cúpula de ese partido y la militancia del mismo; así como la distancia entre esa cúpula y la sociedad.

Este es un aspecto que interesa a todo miembro o miembra de ese partido, porque aunque electoralmente las cifras de la votación no resultan desestabilizadoras, sin embargo, políticamente, los hechos que se agazapan en las esquinas de estas cifras sí resultan ser suficientemente relevantes. Veamos: en relación con las y los militantes, funciona un proceso de concentración de la toma de decisiones que no puede fundamentarse en ningún centralismo democrático; tampoco en funcionalidades, sino solamente en el control tradicional de candidaturas, muy propio de partidos políticos tradicionales, es decir, de aquellos entes político que hacen de las elecciones la única actividad política trascendente, y del control de mecanismos electorales internos, la base de su poder.

Este hecho produce, inexorablemente, distancia entre el que milita y el que toma las decisiones, y estamos así frente a un proceso en el que en nombre de la funcionalidad y de la agilidad, se llega hasta la situación de depurar un padrón de aquellos miembros que no sean de la confianza de los sectores que toman decisiones. Este ha resultado ser un paso verdaderamente inevitable para la cúpula de tu partido, porque de no reducir la esfera de las decisiones, reduciendo la participación, estas decisiones pueden salirse de control. Pero he aquí que en las campañas electorales se convoca la participación de todos aquellos sectores partidarios que fueron previamente eliminados de los procesos de decisión, procesos que eran a su vez justamente para participar en esas elecciones. En otras palabras, se trata de impedir la participación amplia en unas decisiones y de promover esta participación en otros momentos del mismo proceso, precisamente en elecciones generales.

Estamos, estimado militante, ante un proceso contradictorio que produce distancia insuperable y quiebres en el ánimo de la membresía, que no aparece así dispuesta a jugarse el todo por el todo en un proceso en el que son excluidos, en un momento, y convocados en otros.

Este distanciamiento que resulta subterráneo, en unos casos, y manifiesto en otros, produce el segundo distanciamiento: el relacionado con la sociedad, el cual resulta ser el determinante en los hecho políticos del 11 de marzo, porque en medio de desencantos, desengaños y arrepentimientos, una parte importante, presumiblemente de clases “medias”, le retira a tu partido una cantidad de votos que fueron decisivos para ganar las anteriores elecciones presidenciales, y que determinaron hoy que ARENA, sin mucho trabajo y sin méritos, simplemente recogiera una fruta madura que cayó del árbol y capturara, en medio de su sorpresa, el control político de la zona metropolitana de San Salvador.

Aquí estamos en un momento de recolección de una cosecha cultivada casi amorosamente por el desempeño en los órganos de gobierno, por la diferencia mínima con los otros partidos tradicionales en la política ejercida y en la manera de hacer esa política, por el manejo de un discurso complaciente con los de arriba y no siempre con los de abajo, por la reducida lucidez en el abordaje de la realidad tanto del país como de las personas. En fin, por todos aquellos aspectos que llevaron a estos sectores a considerar que se equivocaron al votar en las presidenciales por un partido que habló de cambios y transformaciones, y que una vez en el gobierno, en un gobierno que se calificó de izquierda, no fue capaz ni de mantener el simple discurso favorable a los cambios y mucho menos de luchar por ellos.

El resultado en las votaciones es, entonces, explicable en las cuatro paredes partidarias, en los corredores internos de tu partido y es una cosecha que en uno u otro momento se tenía que recoger, y es, precisamente, un timbre de aviso y alerta antes de las elecciones [presidenciales] del 2014, en donde de nuevo dependerá la salud política del partido FMLN de la forma como se aborde esta coyuntura.

Por supuesto que hasta ahora la corriente de opinión más determinante, o más vigorosa, resulta ser aquella que busca un acercamiento con el presidente de la república y un acercamiento con el partido ARENA. Esto significa avanzar hacia un bipartidismo, en donde ambos partidos busquen jugar a las izquierdas y a las derechas, en un proceso que propiciaría aquellos cambios que impidan, precisamente, los cambios necesarios.

Este es un camino racionalmente acorde con el rumbo conservador que el partido FMLN ha adoptado como su línea política, aun cuando no es el único camino, porque resulta ser la discusión interna, descarnada y abierta, con la participación de la membresía partidaria, el único camino seguro y hasta democrático para superar errores y la confianza perdida, tanto en el mundo interno como en el mundo social.

Es del interés de todo militante partidario impulsar y contribuir a que este sea un debate oportuno, porque de no darse, el resultado será un empozamiento del desencanto y una falta de luz para entender los rápidos acontecimientos que se nos vienen encima a todos los que estamos interesados en que nuestro país sobreviva a la crisis histórica que se cuela por todas las rendijas.

Electoralmente, los resultados no parecen ni aparecen catastróficos, pero políticamente son suficientemente aleccionadores, y lo peor que los militantes pueden hacer es pasar por encima de este impresionante mensaje político e ignorar este recordatorio.

CALPU