“El mensaje de Jesús no puede ser ajeno a la injusticia”

Santiago Mayor y Mariel Martinez
08.Abr.12 :: Argentina

Marcha visitó la Iglesia de la Santa Cruz en San Cristóbal para entrevistar al párroco Carlos Saracini. En el marco de la historia de lucha de esa parroquia le preguntamos por su interpretación del mensaje de Jesús y el significado de la Pascua


“El mensaje de Jesús no puede ser ajeno a la injusticia”

Entrevistas
Viernes, 06 Abril 2012 02:19

Por Santiago Mayor y Mariel Martinez. Marcha visitó la Iglesia de la Santa Cruz en San Cristóbal para entrevistar al párroco Carlos Saracini. En el marco de la historia de lucha de esa parroquia le preguntamos por su interpretación del mensaje de Jesús y el significado de la Pascua.

La iglesia de la Santa Cruz, ubicada en la intersección de las calles Urquiza y Estados Unidos en el barrio de San Cristóbal, tiene una historia emblemática. Allí se juntaban las Madres de Plaza de Mayo en sus comienzos, refugiándose de la dictadura. Allí se infiltró Astiz para luego secuestrar y desaparecer a Azucena Villaflor, Mary Bianco, Esther Careaga, Angela Auad, Leonie Duquet y Alice Domon. Desde aquellos años la parroquia era refugio para los que luchaban contra el terrorismo de estado y la injusticia. A lo largo de los años ha mantenido ese espíritu, sumándose a apoyar los conflictos que se dieron en la zona y teniendo una activa participación con la gente del barrio.

Cualquiera que conozca una iglesia se impresiona al entrar a Santa Cruz y ver cosas poco habituales. En primer lugar, una disposición distinta de los bancos puestos en semi círculo rompiendo el esquema habitual que se extiende a lo largo de todo el edificio. También llaman la atención los enormes afiches con las imágenes de los desaparecidos de la parroquia y de los curas Mugica, Angelelli y Romero (“nuestros profetas” según el párroco de la iglesia). La imagen se completa con un enorme cuadro que muestra a Jesús resucitado junto a las Madres de Plaza de Mayo, campesinos e indígenas dejando atrás la conquista de América y el terrorismo de estado.

El padre Carlos Saracini, párroco de la Iglesia de la Santa Cruz, nos recibe en la casa Nazaret (contigua a la iglesia). Allí, junto al patio, realizamos la entrevista.

¿Por qué se celebra la Pascua? ¿A qué remite? ¿Qué significado tiene?

Me parece que la base de lo que me estas preguntando es: “¿Para qué hacemos memoria?”. Yo el otro día estaba hablado con unos chicos del Liceo 2° y empecé preguntando quién cumplía años de Enero hasta ahora. Levantaron la mano y les empecé a cantar el feliz cumpleaños. Entonces digo, miren, uno celebra el cumpleaños porque hace memoria de aquel nacimiento. La memoria nos ubica. No es lo mismo tener 47 años que tener 15. La memoria nos sirve para darnos cuenta de dónde estamos ubicados. Y toda memoria tiene que llevarnos a vivir con mayor pasión y mayor intensidad el presente y abrirnos al futuro. Somos tiempo, el tiempo habita en nosotros. El tema es como haces para que el tiempo no sea al pedo. Yo digo que uno vive en estado gaseoso: en pedo, al pedo, etc.

Entonces, nosotros hacemos memoria, el cristianismo hace memoria para estar ubicados en aquel coraje de Jesús. La valentía de alguien que fue fiel a sus sueños.

Ahora además eso se ubica en una historia mayor. Jesús era parte de un pueblo, el pueblo judío que tenía 2 mil años antes de él. O sea que estamos hablando de una historia judeocristiana de pascua de 4 mil años.

La palabra pascua significa “salto”, por lo general se la traduce como “paso” pero es un salto. En la historia de la humanidad hay unos 50 mil años, 100 mil años de homo sapiens sapiens: el hombre que sabe que sabe. En los últimos 5 mil, 6 mil años es cuando el ser humano se asienta en el lugar y empieza a trabajar la tierra. Entonces, los ciclos que implican el invierno y la primavera resultan fundamentales. El pueblo de Jesús (hace 4 mil años, hace 2 mil años) lo que estaban celebrando era que Dios de alguna manera intervenía -así lo interpretaban- en el salto del invierno a la primavera. Todos los pueblos de la tierra han interpretado que su Dios, la trascendencia, la Pachamama, quién sea, estaba incidiendo para que lo que aparentemente estaba muerto, ahora esté vivo. O sea, la vida es expansión. Entonces, tanto el pueblo de Jesús como otros pueblos de la tierra han celebrado el salto del invierno a la primavera.

Ahora, el pueblo de Jesús traduce esa pascua ecológica o de la naturaleza, del cosmos, en perspectiva de pueblo. Ellos fueron esclavos en Egipto durante 400 años y la liberación la llevan a cabo en la luna llena de pascua. La luna llena porque así, de noche, se podía ver, por eso.

Es esta experiencia de cruzar el Mar Rojo, esta experiencia que es mítica: un pueblo, un colectivo que se pone de pie en un salto de liberación. Ahí hay dos saltos, un salto de naturaleza y un salto como pueblo hacia la liberación. No es privilegio del pueblo de Jesús, otros pueblos de la tierra han generado saltos colectivos pero dentro del proceso de la historia de Jesús esto es lo que celebramos. La experiencia de un Dios que “interviene”, entre comillas, para que nos liberemos. Digo entre comillas porque su intervención no es mágica, extraordinaria, aunque en los relatos parece ser mágica y extraordinaria. Es una interpretación que hace el pueblo.

Esto es 1200 años antes de Jesús. 2 mil años atrás estamos hablando de Jesús que hace memoria de esos 1200 años de un pueblo que se libera y de un Dios que hace de la muerte (invierno), vida (primavera).

Y lo que Jesús traduce de esas experiencias, la ecológica y la política-social, la liberación de un pueblo, las traduce en lo trascendente. La muerte no es la última palabra, la resurrección es la última palabra. Es decir, hay vida después de la vida, una vida mayor.

Lo que celebramos, de lo que hacemos memoria, son las tres pascuas, los tres saltos. Lo que Jesús hace es unir las tres pascuas e invitarnos a que tan solo juntándose alrededor de una mesa de iguales se pueden quebrar tantos miedos, tantas asimetrías, tanta exclusión.

Teniendo en cuenta que la lectura más común, más hegemónica, la pascua no tiene que ver con esta lectura político-social del contexto sino que tiene que ver más con la trascendencia, la cruz y la resurrección o incluso ni siquiera con eso, sino con los huevos de pascua. ¿Cómo trabajan acá en la parroquia la pascua, ese salto, con el contexto político y social actual? Teniendo en cuenta la historia de las madres acá y de otras luchas como la del Hospital Francés, etc.

Bueno, lo del huevo de pascua tiene que ver con la vida que nace, esa es la lógica. Pero son esos símbolos que quedan como cotillón y se pierde el sentido más profundo.

Lo que ha tenido el cristianismo es que ha sobredimensionado el padecimiento y ha dejado en lo oculto, el apasionamiento. El ‘por qué’ alguien entrega todo su cuerpo por un sueño, por una convicción. Y eso genera tanta violencia, tanta indignación en los sectores del poder político, religioso y económico de esos tiempos que lo crucifican porque no se lo aguantan más.

Entonces, parte de la tradición cristiana-católica es que ha sobredimensionado ese padecimiento. Y es más, como un padecimiento querido por Dios y de alguna manera dejando todo como está porque bueno, si es así como Dios lo quiere. Y con esto fue perdiendo la potencia que tiene el mensaje de Jesús que es justamente un Dios que quiere una relación de iguales en dignidad. Y que la fraternidad entre hermanos nos ayude a generar los cambios necesarios para que esto se concrete. Por eso la mesa compartida es como el gran símbolo. Una mesa donde había zelotes (revolucionarios), donde había prostitutas, donde había recaudadores de impuestos, donde había una mezcla que había logrado un ejercicio concreto de fraternidad.

Entonces nunca puede estar disociado de la dimensión más personal, más comunitaria, social, política, ecológica. El mensaje cristiano, si bien se lo ha adormecido, se lo ha aguado constantemente, es un mensaje que siempre nos va a colocar, nos va a empujar a encontrarnos con el otro.

Si como vos nombrabas hubo momentos donde estábamos acompañando la lucha del Hospital Francés, es obvio que en la pascua el vía crucis iba a estar acompañando esa situación junto con otras situaciones. [La campaña] “El hambre es un crimen” o la situación de analfabetismo o las situaciones de trata de personas, lo que sea. No puede estar ajeno el mensaje de Jesús frente a la injusticia. En realidad es algo más, nos deshumanizamos en la medida que nos volvemos indiferentes al dolor del otro y también al placer y al encuentro con el otro, de eso se trata. De aprender a sufrir y aprender a gozar.

El cristianismo es una convocatoria enorme a una humanización más plena. Ahora, que la traducción del cristianismo haya sido desvirtuada bueno, es lo que le pasa a cualquier mensaje que se quiera comunicar.

Hoy en concreto, Malvinas ha repercutido aquí de una manera. Tiene que ver con una lectura del terrorismo de estado, de qué significo eso, del coraje de mucha muchachada y de una guerra al pedo. De la sangre derramada por el terrorismo de estado de aquel tiempo. También, digamos, con tener presente lo que significa esta lucha por la justicia, los juicios. Nosotros hemos tenido el año pasado, después de dos años de juicio oral, que tanto Astiz como a 16 represores más les han dado perpetua. Y es todo un ciclo que acá se ha vivido. De acá se las llevaron [a las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo], las torturaron en la ESMA, las tiraron al mar, el mar las devolvió, quedaron enterradas en tumbas NN, los antropólogos y una investigación periodística identifica sus cuerpos y ahora están enterradas acá. Tuvimos también la posibilidad de hacer un relato, una película donde narrar esto desde la comunidad.

Hay un grito de padecimiento y de amor y de lucha y apasionamiento que está aquí. Y así otras situaciones. Toda la lucha de los docentes, esta situación que se están cerrando grados o Felix Díaz. Ha venido el cacique Qom en tres oportunidades aquí a gritar, a decir lo que estaba pasando, por nombrar algunas cosas. Santa Cruz se vuelve una caja de resonancia de algunas situaciones, no es la única. Pero ¿por qué? Porque se coloca dentro de esa corriente de apasionarse como se apasiono Jesús.

En este sentido que hablábamos, que la pascua es comúnmente vista más por el lado del sufrimiento. En un país que se considera mayoritariamente cristiano, pasa mucho que la pascua es vista como un fin de semana largo. Y la pregunta que surgía es ¿cómo se trabaja eso acá en el barrio? ¿Cómo hacen para que la pascua salga de la Iglesia?

Nosotros trabajamos con la idea de expansión. Trabajamos mucho con esta conciencia de que si a alguien le toca algo, eso depara en otro lado. Es multiplicador. Nosotros tenemos muy buena relación con distintas organizaciones del barrio con las que trabajamos.

Como hicimos el 17 (de marzo) en la plaza con los vecinos. Dónde hicimos memoria para preparar el 24, pasamos nuestra película. Bueno, hasta donde llega eso no sabemos.

Capaz que un tipo que vino a misa el domingo pasado (yo me puse patas para arriba, ahora les explico) ahora se va a Mar del Plata y le quedó algo. Y ahí capaz el tipo multiplica, no se.

Porque lo que yo quería explicarle a la gente es que Jesús, el conflicto que enfrenta, lo que él quiere romper es justamente la imagen del Dios que justificaba lo que estaba pasando. Entonces yo pongo una persona patas para arriba y le digo que la humanidad está patas para arriba (ya el hecho de que haya hambre alcanza para que este patas para arriba, por decir algo). Entonces yo me pongo arriba de una silla (primera imagen de Dios) y le digo “hombre, ¿cómo estas?”, “mal” me dice y yo le digo “bueno, es tu destino y así debe ser”. Voy al lado, lo toco (segunda imagen) y le digo “hombre ¿cómo estas?”, “mal”. Entonces yo le digo, como segunda imagen de Dios “bueno, lo importante es que cumplas con la ley, con los mandamientos, etc.”. La tercera imagen, yo me pongo patas para arriba y le pregunto “¿cómo estas?”, “mal”, “yo te entiendo, te invito a cambiar, estas convocado a la libertad”. Entonces me doy vuelta y le doy un abrazo.

Entonces, comunicar ese Dios ante, no se, muchas personas, no se a dónde va después eso, pero se comunica.

Yo creo la memoria tiene que llevar a conmovernos. Si yo hago memoria, la valentía de algunos, de Jesús, se supone que eso me tiene que hacer arder el corazón para no vivir al pedo el presente y al mismo tiempo abriendo brechas hacia el futuro.