Chile

La Unidad sin maquillaje

Luis Jaqui
28.Feb.13 :: Chile


Día a día se avanza decididamente a un nuevo ciclo político-social, que dentro de una amplia gama de aristas, tiene como elemento especial, la ioportunidad de transitar hacia la unidad de los sectores políticos y sociales, hábilmente divorciados a la fuerza, y que no están por maquillajes sino por transformaciones profundas, que contribuirán a parir un Chile diferente al diseñado por la Dictadura y co-administrado por la Concertación y la Alianza.


La Unidad sin maquillaje
por Luis Jaqui

El 2013: La coyuntura electoral y la construcción de una alternativa política y social para la transformación radical de Chile.
Siendo tan torpe como un elefante en una cristalería, el gobierno de Piñera ha tenido la maestra sutileza para poner la guinda de la torta en la fiesta antidemocrática y desigual de nuestro país. Bien dice por ahí, un hombre ultra imaginario, que el suyo podría entenderse como el quinto gobierno de derecha en la post dictadura, y vaya que tiene razón.

Día a día se avanza decididamente a un nuevo ciclo político-social, que dentro de una amplia gama de aristas, tiene como elemento especial, la ioportunidad de transitar hacia la unidad de los sectores políticos y sociales, hábilmente divorciados a la fuerza, y que no están por maquillajes sino por transformaciones profundas, que contribuirán a parir un Chile diferente al diseñado por la Dictadura y co-administrado por la Concertación y la Alianza.

Enfrentamos una gran oportunidad con varios hitos a cuesta. Hechos que se han sucedido en el tiempo, indudablemente con mayor intensidad en los últimos 3 años. En este escenario, se presenta una fuerte disputa en dos bloques que profundizan sus diferencias a diario: En un lado los conocidos y mediáticos defensores por acción y omisión del “modelo”, y en el otro, una pueblo que está decidido a terminar el abuso al que se le ha sometido por tantos años.

A pesar de los intentos de los defensores de lo indefendible por esconder la pelota, silenciosamente se ha asumido de manera colectiva la responsabilidad de construir un espacio unitario y diverso. Una articulación entre quienes están dispuestos a trabajar por un proyecto político nuevo. Convencidos de que 40 años es un tiempo más que suficiente para recuperar a nuestro país de las manos de una minoría que decide sin representar, enriqueciéndose con el esfuerzo de todos y a costa de sus derechos.

La labor que se ha venido desarrollando puede resumirse como una convicción y un esfuerzo colectivo por construir una alternativa política y social, que permita dar pasos seguros de avance para que Chile goce de una transformación profunda, una transformación en beneficio de las mayorías, para los mismos que hasta ahora hemos sufrido con las decisiones de los herederos del pasado.

Para el 2013 se espera la conformación de un proyecto que busca –a partir de la unidad- cambiar Chile desde la raíz. Por ello asoma como cimiento y punto de encuentro un programa político radical y transformador. Un programa de cambios que no será escrito por encargo a algún think tank y o a algún ejercito de tecnócratas, sino más bien, a partir de las demandas y soluciones que el movimiento social ha expuesto, lo que sin duda, contendrá importantes ejes que permitirán avanzar hacia una democratización en su más amplio sentido.

En esto, la Asamblea Constituyente es clave pues sería la llave de entrada , por ejemplo, hacia la nacionalización de los recursos naturales, una planificación ecológica de nuestra sociedad, la proyección de una sociedad de derechos universales con una justa distribución de la riqueza, el poder político y el poder comunicacional, entre otras grandes tareas que en nuestro país tenemos por hacer.

Una alternativa como ésta, debe estar integrada en la diversidad y estar basada en el ideal de que todos y cada uno de los chilenos debe tener una vida digna, y asumir como una más de sus tareas, la disputa del poder en todos sus espacios. Es preciso derrotar a los herederos, los administradores y sus satélites, a la Alianza y la Concertación quienes han contribuido de manera destacada a que nuestros padres y nosotros mismos suframos del neoliberalismo más brutal que conoce el planeta. Es un desafío mayor que el 17 de noviembre de 2013 marcará un hito importante de cara al nuevo ciclo político que enfrentamos.

Contar con un candidato presidencial unitario, una lista parlamentaria única y nacional, de los movimientos sociales, la(s) izquierda(s) y los partidos no sistémicos parecen ser, entre otras como la reactivación de la protesta y movilización social, las tareas para este periodo.

La conjunción de estos elementos nos permitirá constituir una alternativa que viene a llenar el vacío político existente. Esta alternativa debe ser a la vez, una fiel expresión de los deseos de transformación por los que vastos sectores de nuestro país apuestan. Esta alternativa no debe reducirse a un proceso eleccionario, debe construír un proceso mucho más profundo que apunte a generar un cambio estructural y radical, donde el objetivo es que el buen vivir ha de estar distribuido de manera justa a lo largo y ancho de todo Chile.