En este Bicentenario, hablemos de la revolución
Tenemos que hablar de…que se pudo terminar con el sistema colonial español con innumerables motines, revueltas, rebeliones y revoluciones que cruzaron a todo el continente.
En estas acciones intervinieron pueblos indígenas, mestizos, negros y criollos, todos nacidos en estas tierras.
Tanto el imperio inglés como el español, fueron golpeados por las luchas anticoloniales, que conquistaron sociedades distintas a las que habían padecido.
Tenemos que hablar de…que se pudo terminar con el sistema colonial español con innumerables motines, revueltas, rebeliones y revoluciones que cruzaron a todo el continente.
En estas acciones intervinieron pueblos indígenas, mestizos, negros y criollos, todos nacidos en estas tierras.
Tanto el imperio inglés como el español, fueron golpeados por las luchas anticoloniales, que conquistaron sociedades distintas a las que habían padecido.
Es verdad que no todas las fuerzas sociales estaban coordinadas, también que al principio no todos querían romper políticamente con la Corona Española y que se fueron encontrando y definiendo los caminos, en el mismo proceso de la lucha emancipadora.
Es verdad también, que las causas externas, es decir lo que pasaba en el “Mundo”, en Europa, también determinaba en gran medida los acontecimientos en nuestras tierras. Pero, ¿en qué proceso revolucionario no fue así? Correctamente Juan B.Alberdi interpreta: “La revolución de Mayo es un momento o un detalle de la revolución hispanoamericana y ésta lo es, a su vez de la revolución española (surgida el 2 de mayo de 1808, contra el invasor francés pero, al mismo tiempo, formando juntas democráticas y levantando reivindicaciones populares) y esa revolución española es un momento de la revolución francesa del 89”
Hay que hablar de…la revolución. Se pretende diluir lo que paso en el momento de la crisis del sistema colonial, cuando se disputaba el poder con las armas en la mano, en el relato de los sucesos históricos a lo largo de de los 200 años.
Pero hay algo que es innegable y no se puede tapar con nada, todas las luchas, absolutamente todas fueron la expresión de muchas voluntades, cada una defendiendo sus intereses, las que dijeron basta y así se enterró para siempre la hegemonía del Imperio Español en el mundo colonial. Y hubo cambio, porque hubo revoluciones.
Hablemos de…los antecedentes del proceso revolucionario. De los más de 400 levantamientos y rebeliones del Alto Perú como el de José Gabriel Tupac Amaru, en 1781. Empezaron como insurrecciones contra la presión fiscal (impuestos), y juntaron indios, mestizos y criollos pobres.
Como reguero el movimiento se extendió a Cuzco, Arequipa, La Paz y Cochabamba. Empezaron pasando a degüello a los corregidores (cobradores de impuestos), siguieron saqueando y liberando obrajes y ocupando pueblos. Tupac Amaru convocó a los criollos a juntarse con los indios “destruyendo a los europeos” y se declaró a favor de “el amparo, protección y conservación de todos los españoles criollos, de los mestizos, zambos e indios, y su tranquilidad, por ser todos paisanos y compatriotas, como nacidos en nuestras tierras, y de un mismo origen de los naturales, y de haber padecido todos igualmente dichas opresiones y tiranías de los europeos”.
Sólo con mucha sangre se podía ahogar semejante movimiento, murieron 100.000 personas, la mayoría indios y su líder fue descuartizado y las partes de su cuerpo exhibidos en distintas comarcas para aterrorizar al resto.
Fue una lucha contra los privilegios del blanco y contra el sometimiento del indio, fue aplastada, pero su ejemplo contaminó las luchas venideras.
Hay que hablar de…la revolución negra triunfante de Haití.
Después de 13 años de luchas para terminar con la esclavitud e independizarse de Francia, 500 mil esclavos, se rebelaron y al grito de “Libertad o Muerte!”, atacaron las plantaciones de azúcar y café, a sus propietarios y el 1 de enero de 1804 los generales negros y mulatos proclamaron la primera república negra de América.
Haití no solo representaba la independencia sino la revolución, no solo la libertad sino también la igualdad. La revolución triunfante exterminó a todos los blancos propietarios y reconoció haitiano a cualquier negro o mulato descendiente de africanos nacidos en otras colonias, fuera esclavo o libre y declaró la guerra al comercio de esclavos.
Por esta razón el nuevo gobierno fue odiado por los regímenes coloniales y esclavistas de América y tomaron medidas para protegerse.
Hablemos de…la revolución que estallo en Mayo de 1810 al sur del Virreinato del Río de La Plata, como una revolución cruenta, violenta, dónde el pueblo con las armas en las manos, neutralizó a los españoles representantes del imperio en decadencia y obligó a ser consecuentes a los timoratos y dubitativos.
Estas armas fueron heredadas de la crisis que provocaron las Invasiones Inglesas. Fue un impacto en todo el continente que en Buenos Aires, su pueblo había derrotado no una sino dos veces a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Ante la huida cobarde del Virrey, y sin la ayuda del ejército español, quedaba demostrado que sólos se podía.
Fue en las milicias que se armaron para la defensa y la reconquista de Buenos Aires, dónde se concentra la participación popular integradas por casi el 80% de la población masculina en edad de pelear, elegía a sus suboficiales y oficiales y fueron uno de los factores definitorios de los acontecimientos que llevaron al triunfo de la revolución.
La situación posterior a las Invasiones Inglesas, había establecido de hecho una situación de doble poder, producto de la heroica resistencia y defensa de los sectores populares y la militarización revolucionaria masiva que ella provocó.
Por esta razón también, fue la única revolución que sobrevivió al primer impulso libertario. En 1815 la mayoría de las revoluciones de Hispanoamérica habían sido aplastadas. Después la segunda oleada de la lucha independentista, que también sería continental , con San Martín y Bolivar lograría la definitiva independencia del Imperio Español.
El gobierno revolucionario mandó inmediatamente al Ejército Auxiliar del Norte, para extender la revolución. A dirigentes revolucionarios como Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli, no les tembló el pulso para hacer valer la autoridad recién constituida.
La revolución se defendió a sangre y fuego.
Tuvieron que aplastar a la contrarevolución que se organizaba en Córdoba al mando de un héroe prestigioso de las Invasiones Inglesas, Santiago de Liniers, que fue fusilado.
Después de consolidar Tucumán , Salta y Jujuy, hacia el Alto Perú se hace necesario no sólo asegurar el triunfo de la revolución sino también profundizarla, con medidas sociales. Los ecos de Tupac Amaru estaban frescos. Las brasas encendidas del odio ancestral alimentado por las rebeliones de Chuquisaca y La Paz en 1809 salvajemente reprimidas, eran el caldo de cultivo para un pueblo en armas que se movilizaba, sumando voluntades en su camino.
Al llegar a Potosí, son capturados los jefes realistas y son ejecutados el Gobernador de Charcas Nieto, el Intendente de Potosí Paula de Sanz y el jefe de la guarnición militar Córdova y Roxas.
Después de ser recibido triunfalmente en La Paz, Castelli se dirige en el primer aniversario de la Revolución de Mayo a las ruinas de Tiahuanaco y ante los indios que había convocado promulgó un decreto-publicado en castellano y quechua- dónde se suprimen los abusos, las cargas y tributos que padecían los indios, se distribuyen tierras, establecen escuelas y junto con estos derechos sociales y económicos, por primera vez se les reconoce a los indios derechos políticos, al poder postularse o ser elejidos para ocupar: “ cualquier destino o empleo de que se consideren capaces, del mismo modo que cualquier nacional idóneo”
Existió un proyecto revolucionario inclusivo, influenciado por las banderas de Libertad, Igualdad y Fraternidad de la Revolución Francesa, pero desde una mirada americana.
En la misma línea José Gervasio Artigas poco después levanta un verdadero programa popular y revolucionario, que incluía la inmediata declaración de la independencia, una Constitución republicana, libertad civil y religiosa, igualdad de todos los ciudadanos, gobierno central con respeto a las autonomías provinciales, el establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires y la promoción de un sistema social más justo. Todos puntos rechazados por la burguesía porteña.
El contenido social igualitario tenía a los indígenas como principales actores. Los indios acompañaron toda la campaña del caudillo y las fuerzas guaraníes comandadas por Andresito Artigas tuvieron una auténtica hegemonía india en Corrientes y Misiones.
El proyecto inclusivo, será definitivamente derrotado. Lo que sigue excede al Bicentenario, pero este momento nos permite reflexionar, de pensar si así como existió hace dos siglos, hoy hay otro camino posible.
Está planteado, recuperar ese proyecto inconcluso.
Estos fueron 200 años en dónde la burguesía construyó un estado a su imagen y semejanza, de imposición cultural bajo estándares capitalistas, explotación de las clases subalternas y plebeyas, exclusión permanente de cada vez mayores sectores de la población y de saqueo de la naturaleza. Todo en pos de un proyecto que beneficia a unos pocos y hunde en la miseria al resto.
Las políticas de recolonización que están asolando a nuestro país y a todo el continente se renuevan, a través de un modelo de saqueo y contaminación de nuestros bienes naturales, nuestros territorios están siendo amenazados, aniquilados y convertidos en un área de abierta disputa entre los intereses privados capitalistas y las poblaciones nativas por lograr el control territorial necesario para apropiarse o defender, según el caso, las abundantes riquezas naturales de nuestros países.
La lucha Continental de ayer, está planteada hoy
El enemigo es grande y poderoso. Solamente una lucha regional, que tome lo mejor de nuestras historias, que una a los diversos pueblos que están luchando, a los viejos y a los nuevos sujetos políticos y sociales.
Será desde el original proceso revolucionario abierto en Venezuela; pasando por los movimientos sociales con fuerte presencia indígena protagonista en Ecuador; la inédita situación de Bolivia con un presidente descendiente de los pueblos originarios, cortando una secuela de siglos gobernados por una minoría blanca corrupta y entreguista; la movilización de los campesinos en Brasil y las luchas en el sur del continente, desde dónde tenemos que interpelar nuestro futuro.
Hablemos de lo que no se habla, llenemos este Bicentenario de un contenido revolucionario, como el que tuvo hace 200 años. Así estaremos retomando una tarea inconclusa, indelegable, para el presente, para nuestros hijos y para las futuras generaciones.
