El fin del uribismo marca los comicios colombianos

DIAGONAL

7 de mayo - Hacemos un recorrido por la campaña presidencial colombiana –salpicada por los “falsos positivos”, la parapolítica, el narco y la guerra–, así como por sus principales candidatos.


A pesar de todos sus intentos, el presidente Álvaro Uribe no consiguió obtener la habilitación de la Corte para volver a presentarse a las elecciones del 30 de mayo y ser reelegido para su tercer mandato. Impedido para celebrar un triunfo que tenía asegurado (las últimas encuestas le daban un 70% de apoyo), Uribe nombró a su controvertido ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, para sucederlo en la presidencia. Junto a Santos, compiten en esta campaña la “partidocracia” clásica colombiana (Partido Conservador y Partido Liberal), aunque en esta ocasión, una organización de nuevo cuño, el Partido Verde, la llamada popularmente “marea verde”, tiene posibilidades de ocupar el sillón presidencial en la Casa de Nariño.

El ala dura del uribismo

El candidato uribista, Juan Manuel Santos, ha sido fundamental para implementar la política de “seguridad democrática” diseñada por Uribe y los logros en el campo militar que se han tenido en los últimos años frente a las FARC. Santos, envalentonado por un triunfo que preveía fácil, abandonó en mayo de 2009 el Ministerio de Defensa con la finalidad de ser el candidato uribista en estas elecciones. Las elecciones legislativas del 14 de marzo, le dieron la razón, la coalición uribista, surgida de la alianza Partido de la U, de Uribe, y el Partido Conservador, barrió tanto en el Senado como en el Congreso. Muchos analistas y medios consideraban que Juan Manuel Santos sería el presidente de Colombia sin necesidad de segunda vuelta. Para sorpresa del uribismo, el pasado 14 de abril, surgió un inesperado acuerdo político entre dos ex alcaldes, Antanas Mockus, que fue alcalde de Bogotá, y Sergio Fajardo, quien lo fue de Medellín. Su alianza ha dado pie a que una campaña electoral que se preveía aburrida se anime con una “fiesta verde” del Partido Verde que nadie esperaba. Aun así, Santos es el aspirante oficialista, goza del apoyo de Uribe y corre solo en esta primera vuelta, dado que el otro gran partido de la coalición de gobierno, el Partido Conservador, presenta candidata propia, Naomí Sanín. A pesar de que Santos sea el candidato del Partido de la U, ha tenido fricciones importantes con Uribe, consecuencia de las declaraciones públicas del candidato recomendándole que proceda de inmediato con la disolución del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio secreto colombiano) por su corrupción interna y su aplicación de la “seguridad preventiva”. De este modo, Santos se justifica por el conflicto diplomático y la amenaza de guerra con Venezuela y el bombardeo de marzo del 2008 de un campamento clandestino de las FARC en territorio ecuatoriano, que conllevó la ruptura de relaciones diplomáticas. En plena campaña, Santos declaró que “se sentía muy orgulloso” de haber protagonizado el bombardeo en territorio ecuatoriano que acabó con la vida de, entre otros, Raúl Reyes, olvidando que Uribe había pedido perdón a la comunidad internacional por este hecho.

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ENTENDIMIENTO. A la izquierda el candidato del Partido de la U, Juan Manuel Santos, junto al actual jefe de Estado de Colombia, Álvaro Uribe. Jorge Mata / SURIMAGES - IPA

Santos genera problemas

En 2007, el líder paramilitar Salvatore Mancuso declaró en una audiencia que, en 1997, Santos había planeado derrocar al entonces presidente Ernesto Samper. Mancuso también dio datos sobre las vinculaciones del vicepresidente y Juan Manuel Santos con los grupos paramilitares. Uribe tuvo que aparecer públicamente a apoyar a sus ministros y amigos. Ya iniciada la campaña, Mancuso ha vuelto a denunciar esto a través de un teleconferencia desde la cárcel de Washington, donde está desde 2008, cuando el gobierno colombiano lo extraditó a EE UU. Según Mancuso, Santos fue a los campamentos de los paramilitares para pedir respaldo al golpe contra Samper, y reunirse con el que en aquel momento era el líder máximo de los “paras”, Carlos Castaño. Paralelamente, el fiscal general ha puesto en marcha una investigación y órdenes de captura sobre media docena de agentes del DAS, como consecuencia de intercepciones telefónicas y de correos electrónicos de opositores, periodistas, jueces, militares y funcionarios. El actual director del DAS es uno de los activos políticos de Juan Manuel Santos. El ex presidente César Gaviria, preguntado por este tema, se limitó a decir: “Estamos viendo lo que sucede cuando la inteligencia de un Estado está en manos de criminales y la convierten en una policía política”. El candidato “verde”, Antanas Mockus, ha subido diariamente en los sondeos y ya está igualado con Santos, lo que deja a la líder conservadora Naomí Sanín en el tercer puesto. Para el analista Juan Felipe Cardona, “Mockus y Fajardo representan la nueva política”. Por eso suben, pero a su vez, el Partido Verde “no cuenta con el aparato necesario y tienen poca presencia en los ámbitos rurales”. Ante el riesgo de que Santos por sí mismo no gane las elecciones, Álvaro Uribe solicitó públicamente a los 90 congresistas de la coalición de gobierno que busquen una fórmula para ir unidos a la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 30 de mayo próximo. De igual manera, sectores pro uribistas del Partido Conservador acusan a su candidata de estar distanciándose de Juan Manuel Santos, y haciendo aproximaciones a Antanas Mockus. El uribismo está movimiento los resortes de cara a la recomposición de su coalición con el Partido Conservador y otros partidos más pequeños, siendo conscientes que la alianza Mockus y Fajardo y los apoyos que reciban de antiuribistas en la segunda vuelta, pueden sorprendentemente dejarles fuera de la Casa de Nariño. Lo cierto es que la preocupación es tan grande por parte de Santos y Uribe, que el mismo presidente se ha enfrentado con Mockus. “Aquellos que nunca combatieron al terrorismo, a la guerrilla, al paramilitarismo, ni en sus ciudades ni en el país, ahora se presentan como las candidaturas de los independientes y de los honestos”, dijo Uribe sobre Mockus, en una emisora local. Marcela Prieto, directora del Instituto de Ciencias Políticas Hernán Echavarría Olózaga, indica que Uribe “está incurriendo en un delito al pronunciarse a favor y en contra de una campaña”. Esta profesora se pregunta por qué las autoridades electorales no se hayn pronunciado aún a este respecto.

¿Y la izquierda colombiana?

Para el ex magistrado Carlos Gaviria, miembro del Polo Democrático Alternativo, la opción Mockus no constituye una alternativa al uribismo: “Cuando se crea un mito en torno a una persona, es a la leyenda y no a la persona a la que se remiten todos sus hechos. Como la leyenda que se inventó es impecable, la persona no puede equivocarse. Entonces, no se confrontan sus opiniones, sino que se aceptan sin crítica”, y prosigue “existe una gran distancia entre el Polo Democrático Alternativo y Mockus. Nosotros consideramos que es necesario un cambio de modelo económico en Colombia, dado que el actual ha permitido un crecimiento de la riqueza muy significativo, pero no ha generado empleos ni reducido la brecha entre ricos y pobres”, concluye. Gustavo Petro registra en torno al 5% de intención de voto. Así, se hace improbable que el Polo Democrático Alternativo consiga los 2,7 millones de votos que obtuvo en 2006 cuando el candidato era el ex magistrado Carlos Gaviria. Según éste, “el partido perdió en estos cuatro años lo que ganó en la pasada contienda presidencial. Ahora, muchos de esos votos van a ir a parar al Partido Verde y por tanto a Mockus”. Otros miembros del Polo nos indican: “Mockus es una farsa mediática, no denunció el Acuerdo militar con los EEUU, no denunció la violación de soberanía de Ecuador, y no ha abierto sobre el conflicto con Venezuela, pero qué tipo de cambio puede encarnar…”.

J. M. SANTOS, PARTIDO DE LA U

Pertenece a una de las familias más poderosas e influyentes de Colombia, que además es dueña de El Tiempo, el principal diario de la nación. Desde hace años, Santos ha estado siempre en espacios de poder: ocupó la cartera de Defensa con Álvaro Uribe, Hacienda con Andrés Pastrana y Comercio Exterior con César Gaviria. Su hermano Francisco, en la actualidad es como vicepresidente de la República. Políticamente ha evolucionado desde posiciones socialdemócratas liberales de “la tercera vía” hasta posiciones mucho más conservadoras y reaccionarias. Bajo su gestión, Uribe ha obtenidos logros importantes en su política de guerra, dejando detrás 7.000 desaparecidos, y el bombardeo de territorio ecuatoriano que acabó con Raúl Reyes y los “falsos positivos”.

LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA DE COLOMBIA

Antanas Mockus Hijo de lituanos, fue alcalde de Bogotá en dos ocasiones (1995-1997 y 2001-2003). En su gestión, redujo en un 40% la tasa de homicidios, saneó en parte las finanzas, introdujo el presupuesto participativo y mejoró la calidad de la educación, salud e infraestructura. Es el candidato del Partido Verde.

Noemí Sanín Candidata del Partido Conservador, fue ministra de Comunicaciones en el Gobierno de Belisario Betancourt. Cuando en 1985 el M-19 ocupó el Palacio de Justicia, ordenó televisar un partido de fútbol en lugar de la crisis política. Ha sido embajadora en España y Reino Unido, y canciller con César Gaviria.

Rafael Pardo Ocupó cargos públicos durante los gobiernos de Virgilio Barco y César Gaviria, y ejerció como ministro de Defensa de este último. Fue nombrado Consejero Presidencial para la Paz, lo que hizo que guiase los procesos de paz con el M-19, EPL, PRT y Movimiento Quintín Lame. Representa al Partido Liberal.

Gustavo Petro Del Polo Democrático Alternativo, fue senador de 1991 a 1994 y de 1998 a 2006, y se destacó por su valentía al denunciar la complicidad entre paramilitares, militares y gobierno, así como las violaciones de Derechos Humanos y la corrupción. Estuvo dos años en la cárcel, donde fue torturado, por ser miembro del grupo guerrillero M-19.

G. Vargas Lleras Desde 1994, Germán Vargas, de Cambio Radical, ha sido cuatro veces elegido para el Senado. Preside uno de los partidos con más nexos e implicaciones con los paramilitares, que tiene varios miembros expulsados o privados de libertad por los procesos de la parapolítica. Ha sido director del semanario Nueva Frontera.