Nicaragua: Armonia tripartita… ¿…y los derechos laborales y sindicales qué?

Giorgio Trucchi * Adital -

La reunión entre el gobierno de Nicaragua, empresa privada y organizaciones sindicales fue clasificada por muchos como un éxito rotundo. Nadie puede poner en duda la importancia de que haya un diálogo y un esfuerzo tripartito, sobre todo en un país, Nicaragua, que pese a los evidentes esfuerzos del actual gobierno sandinista, sigue manteniendo índices de pobreza entre los más altos del continente latinoamericano. Sin embargo, no se pueden obviar las denuncias de los trabajadores y trabajadoras ante las repetidas violaciones a sus derechos humanos, laborales y sindicales.


La reunión entre el gobierno de Nicaragua, empresa privada y organizaciones sindicales fue clasificada por muchos como un éxito rotundo. Nadie puede poner en duda la importancia de que haya un diálogo y un esfuerzo tripartito, sobre todo en un país, Nicaragua, que pese a los evidentes esfuerzos del actual gobierno sandinista, sigue manteniendo índices de pobreza entre los más altos del continente latinoamericano. Sin embargo, no se pueden obviar las denuncias de los trabajadores y trabajadoras ante las repetidas violaciones a sus derechos humanos, laborales y sindicales.

Según el periódico digital El 19 noticias, el empresario nicaragüense Carlos Pellas calificó de “sumamente positivo”, el encuentro tripartito entre el Presidente Daniel Ortega, empresarios y organizaciones sindicales, realizado el pasado 26 de mayo.

“Lo que hemos estado haciendo es buscando todos aquellos aspectos en los cuales coincidimos. Tenemos nuestras diferencias, pero también tenemos muchas coincidencias en qué es lo que tenemos que hacer por Nicaragua”, dijo Pellas a los pocos medios que tuvieron acceso al encuentro.

“Todo el sector privado, desde que el presidente Ortega tomó posesión, ha venido trabajando con el Presidente en ese camino de buscar el bienestar de Nicaragua”, alcanzando importantes acuerdos que permitieron una estabilidad macroeconómica.

“Vos escuchaste lo que él dijo (Ortega), que la intención del gobierno es seguir con este diálogo, seguir fortaleciendo la unidad tripartita entre los trabajadores, el sector privado y el gobierno, porque todos tenemos que jalar la carreta al mismo lugar.

Si los trabajadores jalan para la derecha, el gobierno para la izquierda, nosotros para atrás, verdaderamente el país no camina. En la medida en que todos trabajemos por el bien de Nicaragua y que todos jalemos la carreta en la misma dirección, pues lógicamente vamos a salir adelante”, agregó el presidente del poderoso Grupo Pellas.

Hay carreta y carreta

En los últimos años, el Grupo Pellas ha sido fuertemente cuestionado por ex trabajadores del Ingenio San Antonio, de propiedad de la Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL), una de las muchas empresas que integran el Grupo liderado por Carlos Pellas.

La dramática historia de estos miles de ex trabajadores de las plantaciones de caña de azúcar de la NSEL, ya dio vuelta al mundo. Según sus denuncias, habrían fallecido más de 3,700 ex trabajadores por insuficiencia renal crónica (IRC), por el uso indiscriminado de agrotóxicos, la contaminación de los recursos hídricos y las pésimas condiciones de trabajo.

Pese a que el Grupo Pellas siga negando cualquier tipo de responsabilidad directa, el pasado 9 de marzo de 2009 centenares de ex trabajadores y viudas afiliados a la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) se trasladaron en la capital, para iniciar una protesta en vista de lograr una indemnización por los daños ocasionados a su salud.

Han pasado casi 15 meses y ni la Nicaragua Sugar Estates Ltd., ni el Grupo Pellas han siquiera aceptado sentarse a dialogar con sus ex trabajadores. En este período, 18 de los que participaron a esta movilización han fallecido, muchos tuvieron que regresar a su casa por la delicada situación de salud en que se encontraban.

Además, el campamento donde se han instalado los ex cañeros ha sido objeto de todo tipo de ataques y los dirigentes de ANAIRC han denunciado campañas mediáticas para desvirtuar su lucha, desprestigiar sus esfuerzos y contrarrestar la campaña internacional de denuncia.

Otra perla: Parmalat

Durante la actividad, los medios invitados entrevistaron también a Roberto Zamora, presidente de Latin American Financial Services (Lafise).

“Lo más importante es platicar para que el clima de negocios esté más claro para todo el mundo. Yo creo -dijo Zamora- que de esta reunión el sabor con que se sale es positivo y con ideas de resolver los problemas que se presentan todos los días”.

El 19 noticias reportó también que según Zamora, la alianza tripartita es estratégica. “Yo creo que es estratégico que el sector privado, gobierno, trabajadores estemos sumamente compenetrados y unidos porque los desafíos y los riesgos externos que hay en la crisis económica internacional, no nos permite darnos el lujo de que nosotros entremos en esa situación”.

Para el presidente de Lafise, “esta dinámica permite que todo el mundo entre en un ambiente de tratar de resolver los problemas y darles respuestas lo más rápido posible”.

Hay muchas formas de resolver problemas y dar respuestas

Lafise es el grupo económico que en 2004 salvó de la bancarrota a la sucursal de Parmalat en Nicaragua, cubriendo una deuda de más de 5 millones de dólares con dos bancos de la región, a cambio del 49 por ciento de las acciones.

Poco después, empresarios ligados a Lafise conformaron la empresa Productos Lácteos Centroamericanos y se quedaron controlando la parte financiera de Parmalat. A finales de 2009, esta empresa adquirió el restante 51 por ciento de la empresa transnacional italiana, manteniendo la marca y garantizando la actividad productiva y comercial.

En Nicaragua, la empresa Parmalat se ha caracterizado por su actitud fuertemente antisindical.

Según varias denuncias presentadas por sus trabajadores, durante la “administración italiana” cualquier intento de conformar un sindicato fue reprimido con el despido o con estrategias para dividir a los trabajadores.

Aprovechando el crack financiero del imperio de Callisto Tanzi (en los días pasados el ex patrón del coloso italiano fue condenado a 10 años de prisión, por una quiebra que costó al país y a miles de pequeños y medianos ahorrantes casi 17 mil millones de dólares) y los efectos sobre la sucursal de Nicaragua, los trabajadores lograron conformar el sindicato “Armando Llanes”.

Pese a los nuevos despidos y contando con un fuerte respaldo internacional y una contundente campaña de apoyo, el nuevo sindicato se consolidó y tomó fuerza.

Sin embargo, el regreso de Parmalat en manos de empresarios nicaragüenses (Productos Lácteos Centroamericanos) no parece haberse traducido en una “compenetración y unidad con los trabajadores”, de las que habló Zamora.

En enero de 2010, Parmalat-Productos Lácteos Centroamericanos despidió al dirigente sindical Paublino García, violando el fuero sindical que lo protege.

Según García y las organizaciones sindicales que lo apoyan a nivel nacional e internacional, su único pecado fue pedir al Ministerio del Trabajo (MITRAB) una inspección para averiguar las condiciones de seguridad y salud ocupacional en algunas áreas de la empresa.

Pese a la resolución administrativa del MITRAB y la resolución judicial del Juzgado del Trabajo de Managua, en las que se reconoce la violación a los derechos laborales y sindicales por parte de la empresa, Parmalat sigue rehusándose a reintegrar a Paublino García.

El diálogo y el acuerdo tripartito son, sin lugar a dudas, instrumentos importantes y válidos. Ojalá el gobierno y las fuerzas sindicales sepan exigir siempre a los empresarios el respeto de los derechos laborales y sindicales de sus trabajadores y trabajadoras.