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Apartheid en Marruecos: aparecen carteles que dicen “Inquilino negro, ‘persona non grata’ en Casablanca”

Agencias
27.Jul.13 :: Africa


“Está terminantemente prohibido alquilar apartamentos a personas y estudiantes africanos” o “Prohibido alquilar a solteros y africanos” son algunos de los carteles, en francés o en árabe, aparecidos en las fachadas de varios edificios en Casablanca, en los que la palabra “africano” hay que entenderla como se usa en Marruecos: negro.


Intolerancia y fascismo
Apartheid en Marruecos: aparecen carteles que dicen “Inquilino negro, ‘persona non grata’ en Casablanca”
Por: Agencias | Sábado, 27/07/2013 08:18 AM | Versión para imprimir
Casablanca, Marruecos
CASABLANCA, MARRUECOS
Casablanca, julio 27 - La aparición de carteles en algunos edificios en Casablanca que prohíben expresamente alquilar apartamentos a subsaharianos ha situado en un primer plano el racismo ejercido contra estos emigrantes en Marruecos.

“Está terminantemente prohibido alquilar apartamentos a personas y estudiantes africanos” o “Prohibido alquilar a solteros y africanos” son algunos de los carteles, en francés o en árabe, aparecidos en las fachadas de varios edificios en Casablanca, en los que la palabra “africano” hay que entenderla como se usa en Marruecos: negro.

Varios periódicos marroquíes se han hecho eco de esta iniciativa de algunos propietarios de distintos barrios casablanqueses de prohibir alquilar apartamentos a subsaharianos, una práctica castigada teóricamente en el Código Penal marroquí.

“El apartheid en pleno Casablanca” tituló hace unos días el diario “L’Economiste” que recalcó que este fenómeno de discriminación racial hacia los subsaharianos “aunque no es nuevo, está adquiriendo proporciones inquietantes en estos últimos meses”.

Aparte de estos casos donde se prohíbe explícitamente alquilar a subsaharianos, hay muchos edificios en varias ciudades donde el vecindario se muestra reticente a su presencia y ejerce múltiples presiones para evitar que alquilen un apartamento en sus edificios.

“Desde que he alquilado mi casa hace dos años no he parado de tener problemas con los vecinos” cuenta a Efe un joven estudiante universitario de África occidental, quien además añade que el racismo “forma parte de la vida cotidiana” desde que se instaló en el país hace diez años.

Este joven, que prefiere el anonimato, vive con otro compañero en un edificio en Salé, localidad próxima a la capital, y recuerda que desde el primer día los vecinos se opusieron a su presencia, le impusieron numerosas condiciones particulares (no invitar a amigos o a mujeres, o “no hacer ruido”), y hasta llegaron a quejarse ante la policía, que se presentó un día en su casa sin encontrar nada irregular.

El debate sobre el racismo contra los subsaharianos no es reciente; una polémica parecida estalló en noviembre de 2012, cuando el semanario marroquí “Maroc Hebdo” escribió en su portada “El peligro negro”, título de un reportaje sobre la situación de los emigrantes subsaharianos.

Este titular suscitó entonces una oleada de indignación de las ONGs de derechos humanos y en las redes sociales que criticaron el mensaje racista transmitido por el titular de la revista.

De hecho, muchas asociaciones de defensa de los derechos de emigrantes denuncian repetidamente la estigmatización que hacen algunos medios de comunicación marroquíes de los subsaharianos, a los que vinculan con el terrorismo, la prostitución o a las enfermedades.

El grupo parlamentario del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, oposición) depositó esta semana una propuesta de ley en la Cámara de Representantes (Cámara baja) para criminalizar el racismo y endurecer las sanciones al respecto.

“Esta propuesta de ley persigue sensibilizar a los marroquíes sobre esta cuestión. Muchos marroquíes se olvidan de que son africanos también” comenta a Efe Mehdi Bensaid, diputado del PAM.

La propuesta de ley tiene como objetivo endurecer las sanciones existentes para actos discriminatorios cometidos por personas o entidades hasta 2 años de prisión y multas que alcancen hasta 100.000 dirhams (unos 8.900 euros).

Para Bensaid, los comportamientos discriminatorios son minoritarios en Marruecos pero insiste en la necesidad de que todos los actores asociativos y políticos actúen para impedir esta “tendencia” de racismo hacia el otro, sobre todo desde que Marruecos, de ser un país de tránsito, ha pasado a ser un país de acogida para muchos subsaharianos que antes soñaban con llegar a Europa.