Uruguay

Lo esencial es invisible al gobierno

Andes Martin. Diego Castro
27.Ago.15 :: Uruguay

La esencialidad no vino sola, fue precedida de una clausula mordaza que impediría a los sindicatos protestar por salario y condiciones de trabajo durante los próximos dos años. Vaya forma de comprender la profundización de la conciencia de un pueblo. Vaya forma de comprender lo necesario para un proyecto progresista


Uruguay. Lo esencial es invisible al gobierno
ANDRÉS MARTÍNEZ DIEGO CASTRO
En el marco del conflicto por más presupuesto para la educación pública, el gobierno uruguayo arremete con el anuncio de aplicar la esencialidad de la educación. Los sindicatos analizan presentar recursos a nivel nacional e internacional y se movilizan desde ya para denunciar lo que consideran un despropósito y un atropello a las libertades sindicales.

Como profecía auto cumplida, si a alguien le quedaba duda que es lo que aportaría María Julia Muñoz al Ministerio de Educación. Al mejor estilo de la vieja política, que se preocupa más por la destrucción, Vázquez necesitaba a un duro sabueso para doblegar a los sindicatos díscolos, a la barra loca. No podía estar en los planes un Miguel Soler, u otras opciones de la dignidad educativa, pues el plan a desarrollar rima más con la tecnocracia de los organismos internacionales que con la reconstrucción de las raíces criollas del proyecto educativo liberador, que llaman anacrónico.

La esencialidad no vino sola, fue precedida de una clausula mordaza que impediría a los sindicatos protestar por salario y condiciones de trabajo durante los próximos dos años. Vaya forma de comprender la profundización de la conciencia de un pueblo. Vaya forma de comprender lo necesario para un proyecto progresista: que los de abajo presionen en las calles porque los de arriba nunca lo dejaron de hacer en los lobbys, en los almuerzos de trabajo y otros eufemismos similares, donde la burguesía se siente dueña del terreno y el gobierno se fue apoltronando. Vaya giro a la izquierda, gobierno en disputa y todas esas lectura distractivas.

Vaya giro conservador que se concreta en los primeros meses del segundo gobierno de Vázquez, vaya temor el demostrado por el gobierno frente a las primeras señales adversas de una economía que las venía cantando porque con más dependencia extranjera no hay futuro posible. Vaya torpeza comunicada con chaqueta de “chanel”. Vaya miedo que demuestra el gobierno cuando la lucha popular cuestiona la palabra santa del gurú Astori. Una vez más, como el veto a la ley del aborto, Vázquez es protagonista del autoritarismo, del verticalazo contra los que levantan la voz.

La torpeza es superior

El gobierno decreta la esencialidad en la semana en donde el movimiento social a favor del 6% para la educación, caminaba a una lucha común, la huelga docente en liceos y UTU, los cuatro días de paro de los maestros, las ocupaciones de liceos y facultades. La tan mentada calidad de la enseñanza motiva el decreto, será la calidad de los salones en mal estado, de las 51 horas semanales para lograr un ingreso que permita vivir sin sobresaltos.

A su vez, se empeña en esconder la verdad sosteniendo que la educación es su prioridad para este período pero propone menos de 700 pesos de aumento salarial docente para los próximos dos años. Cualquier lector desprevenido podrá percatarse que 350 pesos no parece ser un aumento salarial priorizado o de los más importantes del sector público como esgrimen. O nos están tomando el pelo o usan otro diccionario.

Si lo que preocupa es la pérdida de días de clase, valdría mencionar todas las horas que se pierden por el estado edilicio de los centros, por la demora y los recurrentes errores en la asignación de horas docentes, por la falta de docentes debido a lo poco estimulante de las condiciones de trabajo, o simplemente por la cantidad de licencias médicas vinculadas a la sobrecarga de horas y responsabilidades. Pero la culpa es siempre de los docentes. Para María Julia no importa en qué condiciones se aprende ni lo que se enseñe, el problema es que alguien aguante a los gurises y les enchufe la ceibalita hasta que suene el timbre.

Como hacía mucho tiempo no se daba, como siempre lo hizo el movimiento popular frente a los gobiernos neoliberales, y la respuesta gubernamental fue a tono de aquellos malos gobiernos que habíamos dejado en el pasado. Esencialidad de la educación, medida que no sabe de experiencia en nuestra democracia tutelada y que ni siquiera gozó el privilegio de ser aplicada por Sanguinetti en la recordada huelga de magisterio de 1989 que duro 53 días.

El gobierno le declaró la guerra a los sindicatos y gremios estudiantiles, lo hizo utilizando el último recurso; ahora nos gustaría escuchar a los loros parlanchines que tienen micrófono abierto 24 horas, que frente a la huelga y la ocupación se rasgan las vestiduras por la falta de gradualidad en las medidas, decir ahora que el gobierno olvidó la tan amada, gradualidad de las medidas.

Con Bases y sin fundamento

El decreto anunciado este lunes, pero que aún no fue emitido, es de dudosa legalidad, ya que según la OIT la educación no es un servicio esencial, y aunque algunos le busquen la vuelta, como lo ha expresado el abogado constitucionalista Korseniak a Montevideo Portal, que sostiene que se puede decretar la esencialidad por que la huelga genera un daño especial y aclaro, que según su postura, la discusión es sobre “(…) el límite de tiempo a partir de cuándo se decreta. En materia educativa, supongamos que se declara una huelga por tiempo indeterminado, y ya a los 20 días se podría considerar perfectamente que se viola una actividad esencial, como la educación”, agregó que “el criterio es de razonabilidad”, y que obviamente no se aplicaría en un paro de dos días. Recordemos que la huelga docente en secundaria lleva 6 días y en el resto de la educación se está desarrollando recién en esta semana.

El gobierno jugó la carta pero no ha mostrado el decreto aún que deberán firmar los ex sindicalistas que hoy ocupan el Ministerio de Trabajo. El anuncio aparece más como un intento de amedrentar a los docentes y, desprestigiando su lucha, esconder la derrota moral de la que son parte. Los progresistas no dudan en utilizar las peores artimañas contra los trabajadores y su lucha, incluso las que las derechas no se habían animado a utilizar.

La preocupación del gobierno es porque las bases no apoyaron las posturas de los dirigentes, siempre más sensatos por experiencia acumulada y más próximos al gobierno a fuerza de aparato. Habría que recomendarle al gobierno enviar algunos de sus tantos cargos de confianza a las marchas, ya que algunos sindicalistas no le están pasando bien la data. Si lo hubiesen hecho repararían que en 2013 en una masiva marcha por la educación, los participantes hicieron caso omiso a la dirigencia del PIT que pretendía finalizar la movilización en Andes y no en Torre Ejecutiva como se había acordado. Detalles menores para la lucha de clases dirán algunos, pero en nuestra frágil memoria no habitan por doquier estos actos de insubordinación.

No se satisface el gobierno por las asamblea de miles que tomaron las medidas, las que significan fuertes pérdidas salariales. A comienzos de setiembre, la maestra y el profe de la escuela o el liceo de tu barrio, cobrarán bastante plata menos, y sabrá la historia de los sin voz que lo hicieron no solo por sus salarios futuros, sin ecuación costo – beneficio, se lanzaron a una lucha para dignificar la educación pública, y en ese mismo acto ser más dignos ellos, y enseñarnos a todos el camino de la dignidad.

“Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”. –

Fuente: Zur, pueblo de Voces