Bolivia y Chile

Se está arrimando un día feliz. Chile, Bolivia y La Haya

Ricardo Jimenez
27.Sep.15 :: Bolivia - Chile

Y Bolivia necesita que se le devuelva el acceso al mar. No sólo porque se le arrebató por la violencia y tratados firmados con la pistola al pecho; no sólo porque la integración regional soberana, imprescindible para la felicidad de nuestros pueblos, no podrá ser sin resolver este obstáculo pendiente; no sólo porque es económicamente deseable y perfectamente posible para ambas partes.


Se está arrimando un día feliz
Chile, Bolivia y La Haya

Conviene decirlo directa y claramente: el reciente fallo de la Corte Internacional de La Haya es una noticia feliz para todos, para bolivianos, chilenos y la humanidad toda.

Aunque las viejas pequeñeces y bajas pasiones se resisten a morir y los nuevos pilares éticos de la solidaridad y la fraternidad no terminan de nacer, el reciente fallo es un indicador de que el movimiento está en la realidad y, qué duda cabe, es imprescindible empujarlo.

Más allá de las necesarias consideraciones legales, el hecho fundamental es que es una gran victoria política para la justicia histórica, la integración regional y un orden mundial sustentable. Los tratados se hacen y se deshacen como todo lo humano, es una ignorancia peligrosa desconocerlo. Lo que importa es para qué sirven, o no.

Y Bolivia necesita que se le devuelva el acceso al mar. No sólo porque se le arrebató por la violencia y tratados firmados con la pistola al pecho; no sólo porque la integración regional soberana, imprescindible para la felicidad de nuestros pueblos, no podrá ser sin resolver este obstáculo pendiente; no sólo porque es económicamente deseable y perfectamente posible para ambas partes.

Sino además, porque la humanidad no podrá sobrevivir a las múltiples crisis: ecológicas, alimentarias, energéticas, bélicas, económicas y políticas, sin nuevos pilares éticos. Aquí no hay posibilidad a equívocos, son las bajas pasiones, los chovinismos, los egoísmos, los que tienen a la humanidad al borde del abismo en todos esos ámbitos. Y no hay posibilidad de superar el crucial desafío, sin fundamentar el orden mundial sobre nuevos valores rectores de solidaridad, cooperación y fraternidad. No hay conclusión más realista y más pragmática.

Más vale comprenderlo con seriedad y empezar cuanto antes y con decisión este cambio. Y la devolución soberana de mar a Bolivia es una gran oportunidad para avanzar en ese camino de regeneración y sobrevivencia humana.

Por eso, el reciente fallo es una gran noticia que nos acerca un poco más al día feliz del mar para Bolivia, que debe llegar, tiene que llegar y llegará.

Ricardo Jimenez A.
Sociólogo chileno