Paraguay

Paraguay, el país reconstruído por mujeres que no es para las mujeres

Jazmín Coronel Bejarano
01.Mar.17 :: Paraguay


Paraguay y la historia que se enseña glorifican el comportamiento heroico de las mujeres, pero hacen caso omiso al grito de socorro de las 5 mujeres atendidas por día víctimas de violencia, y también olvidan los 2 feminicidios que hay por mes según los datos más recientes del Ministerio de la Mujer


Paraguay, el país reconstruído por mujeres que no es para las mujeres
Por Jazmín Coronel Bejarano

Simone de Beauvoir señalaba una insignificancia histórica de las mujeres y principalmente, de sus logros. Esta afirmación podría considerarse inválida en Paraguay, ya que las mujeres de este pequeño país son recordadas constantemente como las grandes reconstructoras de la patria. Pero, ¿realmente las valoramos?

Ya lo ha dicho hasta el Papa Francisco: “la mujer más gloriosa de América es la paraguaya”, las mismas que son homenajeadas cada 24 de febrero en conmemoración a la primera Asamblea de Mujeres Americanas en donde reunieron sus joyas para financiar a la causa de la guerra de la Triple Alianza.

Es casi un crimen hablar en la Guerra del 70 sin mencionar a las sacrificadas Residentas (y destinadas), esas mujeres que quedaron responsables de un país en los desgastantes años de conflicto. No solo tuvieron que donar sus joyas, ponerse las armas al hombro, ingeniarse con la agricultura y administrar el comercio. La pequeña parte vital del devastado Paraguay posguerra fueron ellas, que ante el progresivo exterminio de la población masculina se vieron en la obligación de repoblar el país con 1 hombre por cada 8 mujeres.

Pero esta historia la conocemos todos, la de las inmoladas Residentas. Las ponen como ejemplo para que mujeres de hoy en día sean esa sacrificada, gloriosa, sumisa e inquebrantable mujer paraguaya de 1870 que probablemente no tuvo otra opción.

Es impensable e incluso criminal que se siga exigiendo a las mujeres paraguayas la misma fortaleza que Las Residentas y destinadas, ignorando la necesidad de políticas públicas acordes al siglo XXI.

Paraguay y la historia que se enseña glorifican el comportamiento heroico de las mujeres, pero hacen caso omiso al grito de socorro de las 5 mujeres atendidas por día víctimas de violencia, y también olvidan los 2 feminicidios que hay por mes según los datos más recientes del Ministerio de la Mujer

Jazmín Coronel

Tampoco se ve este homenaje en cuanto a salud pública, los últimos datos arrojados por el Ministerio de Salud Publica indican alarmantes cifras referentes al cáncer uterino y de mama, que son las principales causas de muerte de mujeres en nuestro país. Lo grave aquí es la dificultad para acceder a los medicamentos y tratamientos oncológicos.

¿Más datos sobre la salud de la mujer? Paraguay sigue teniendo una altísima mortalidad materna según las cifras del propio Ministerio de Salud. Y una información más: sólo en 2015, el Ministerio de Educación y Cultura reportó 277 casos de niñas y adolescentes embarazadas.

En cuanto a lo laboral, la brecha de inequidad salarial entre géneros persiste con una diferencia salarial promedio 31% superior a favor de los varones.

Así es, Paraguay sigue teniendo una gran deuda con las mujeres en cuanto a lo social, sanitario, laboral y en cuanto a lo político la sociedad debe estar atenta a la aprobación de la Ley de Protección integral a las mujeres contra toda forma de violencia.

Sí, es necesario reivindicar a estas mujeres para quebrar el estereotipo del sexo débil, pero deshumanizar a la mujer no es el camino. Es también necesario recordar a otras mujeres paraguayas que lucharon por su patria e ideales.

Pero Beauvoir tiene razón, las mujeres han sido omitidas de la historia, y llamativamente las rebeldes son doblemente excluidas en los papeles del Paraguay.

Nuestra historia apenas recuerda a la valiente India Juliana, esa guaraní que matando a su esposo español desató una ola de rebeliones contra los europeos que sometían sexualmente a las indígenas. Tengamos presente a la primera abogada y feminista del Paraguay, Serafina Dávalos, y por supuesto a las pioneras de la educación Celsa y Adela Speratti. Y que no se nos olvide a quienes han querido que olvidemos como la joven rebelde Soledad Barrett o la tenaz fundadora de las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina, Esther Ballestrino.

Si bien este artículo está enfocado hacia las responsabilidades del Estado, como ciudadanos paraguayos también debemos cuestionarnos las costumbres machistas reinantes en el Paraguay, e identificar este aspecto como una de los principales causas de tanto desinterés por el bienestar de la mujer paraguaya.

En el día de la imbatible mujer paraguaya recordemos a las gloriosas Residentas y destinadas, pero invoquemos al ímpetu de las obreras textiles del 60 para seguir conquistando derechos, la fortaleza de las Barretts anonimas cada vez que exista alguna injusticia y la fe en un mundo mejor con la que luchó Ballestrino.