Con mujeres tendras que pelear

“Nosotras movemos el mundo, ahora lo paramos”

Celina E. Rodriguez Molina

Esa historia se teje entre las “miles de luchas que protagonizamos y en las que permanecimos invisibles”. Estas respuestas se construyeron desde abajo, por mujeres que viven en diferentes partes de este mundo injusto, capitalista patriarcal, donde la crisis climática, alimentaria, de organización del cuidado y energética, la crisis civilizatoria nos afecta en nuestros cuerpos, en nuestros territorios, en nuestros derechos a decidir, en nuestra defensa del planeta.


“Nosotras movemos el mundo, ahora lo paramos”

Celina Rodriguez Molina

Mujeres de mas de 55 países se sumaron al paro internacional de mujeres del 8 M.
Este paro internacional visibilizó muchas aristas, muchas consignas, muchos sentimientos, muchos dolores y alegrías, mucha bronca, muchas injusticias, muchas historias, muchas construcciones populares.
En las semanas siguientes se han comenzado hacer balances parciales, muchas notas en los diarios, comentarios, opiniones en las redes alternativas, en las radios comunitarias.
Nos hemos dado tiempo para asentar nuestros sentimientos, para darle vueltas colectivas, porque seguramente en el intercambio de estos momentos todavía tenemos el recuerdo de las caras pintadas, la bronca por las represiones en la Catedral y en los cuerpos de las niñas guatemaltecas que ese 8 de marzo salieron a gritar contra las violaciones y el Estado las asesinó, tenemos la ropa violeta o negra que llevamos, las vinchas verdes y violetas y lilas, el cansancio alegre en nuestros rostros, las lágrimas de emoción y los abrazos, la sororidad abrazadora, internacional como la consigna. Miramos las fotos, nos enteramos en cuantos lugares nos movilizamos, nos cuentan las Minervas de Uruguay que en el “paisito” fueron 300.000 las que marcharon, como las miles en Barcelona, en Plaza de Mayo, en las caminatas en Berisso, las calles repletas en las movilizadas calles de La Plata, por mencionar a algunas; así van apareciendo imágenes, videos, cumpas haciendo estadísticas que den cuenta de la federalización, opiniones diversas pero con troncos en común.
Ahora ¿estamos un poquito más asentadas? ¿Menos locas? ¿Menos contentas? ¡Menos eufóricas? ¿Menos brujas?
Seguimos con las energias de las construcciones colectivas, historicas para darle paliza al sistema capitalista, patriarcal, colonialista

Además, todo estas vivencias en un contexto de movilizaciones contra las políticas hambreadoras del gobierno macrista, de mucha gente en las calles: trabajadores/as estatales; movimientos sociales subiendo a los puentes y cortando rutas; con paros de maestras que tienen que defenderse de los gobiernos y de los medios de comunicación y de intenciones de no respetar lo ganado en derechos a huelga. Maestras con tanta historia que siguen exigiendo mejores sueldos pero sobre todo dando un paso mas allá, como siempre, que interpela a las políticas neoliberales: exigiendo educación gratuita, laica, de nivel; dando clases de dignidad y solidaridad con las marchas federales.
Las trabajadoras que marcharon el 8 m están también marchando en estos días; las que tienen trabajo formales, como las docentes y las precarizadas de los llamados planes sociales, que exigen vivir mejor; como fueron las consignas para el 8 de marzo.

Porque se paró el 8 de marzo “Día Internacional de las mujeres trabajadoras”:
De las marchas, de los documentos, de las pancartas, recuperamos algunas consignas que van más allá de las reivindicaciones históricas sobre el derecho a elegir sobre nuestros cuerpos, derecho al aborto seguro gratuito y en los hospitales, de la implementación de las leyes contra todas las violencias y otras demandas históricas.
Estas son algunas:
- “La solidaridad y la sororidad son nuestras armas” / la tierra tiembla/
- Nos siguen encerrando por ser india, mujeres y pobres (mujeres de Tilcara)
- La heterosexualidad mata
- Paramos las mujeres que luchamos por la legalización del cananabis para uso medicinal y recreativo
- Marchamos con y por las travas/ marchamos porque somos travas feministas
-Marchamos porque quiero ser feliz y que lo seas
- Paramos para que el capitalismo y el patriarcado caigan juntos
- Paramos para que no nos jodan la vida
- Paramos porque somos parte de una historia colectiva
- Toda lucha de mujeres es lucha feminista
- Trabajadoras somos todas
- Paramos para festejar y defender nuestras disidencias sexuales
-Paramos porque el trabajo invisible que realizamos cotidianamente NO ES RECONOCIDO
-Contra la criminalización de los movimientos migratorios
-Contra el despojo de tierras de comunidades indígenas y campesinas y la intoxicación por agrotóxicos que nos envenena y nos mata.
-Contra el racismo, la discriminación y xenofobia hacia las mujeres negras afrodescendientes y afro indígenas. Y por el buen vivir de nosotras y nuestras comunidades.
- PARAMOS PARA DENUNCIAR QUE EL ESTADO ES RESPONSABLE
- PARAMOS PORQUE EXIGIMOS UN ESTADO LAICO
- PARAMOS Y CONSTRUIMOS EL MOVIMIENTO DE MUJERES COMO SUJETO POLÍTICO
- Paramos para detener el genocidio (mujeres de las 36 naciones originarias)
- Paramos para encontrarnos, para “acuerparnos ”, como dice la feminista comunitaria guatemalteca Lorena Cabnal, en una “acción personal y colectiva de nuestros cuerpos indignados ante las injusticias que viven otros cuerpos”.
Estas palabras, estas consignas que sintetizan tantas demandas históricas, tantos sufrimientos, tantas organizaciones, no son solo sumatoria de derechos que exigimos a los gobiernos , a los Estados; ( que si lo hacemos) sino que estamos planteando, de fondo un cambio estructural, frente a sistemas patriarcales capitalistas coloniales, donde no entran nuestras necesidades y deseos.
Por eso “nos mueve el deseo para cambiarlo todo”, es una síntesis de todo esto.

La memoria es un conjuntos de retazos, cuando los hilos que unen esos recuerdos se cortan, no siempre pueden componerse (1)

La construcción histórica de la lucha feminista en Argentina, los ‘70 con UFA, la revista Muchachas, el libro “las Mujeres decimos Basta” de Mirta Henault, los ‘80 con la vuelta a la democracia y el comienzo de los encuentros de mujeres, las construcciones y participaciones masivas en los 31 ENM, las redes de coordinaciones como son las campañas Contra la Violencia hacia las Mujeres y por el Derecho Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la creación del Socorrismo; las marchas del Orgullo LGTTTBIQP; el 7 de marzo Día de la Visibilidad Lésbica, los Gritazos de las Trans , el 3 de junio, el 19 de octubre, el 25 de noviembre, todas a las calles a reclamar lo que es nuestro. Estos fueron, algunos de los hitos, de los momentos históricos que dan cuenta para explicarnos, en parte, estas masividades y esta potencialidad que da el internacionalismo feminista.
Hay mucha lucha, muchas participaciones, muchos avances y retrocesos, mucha heterogeneidad, mucha riqueza, que en parte -no totalmente- nos ayudan para analizar estos procesos. Por eso, reconocer y valorar las continuidades históricas nos permitan seguir viendo a los feminismos anticapitalistas y anticolonialistas “como promesa”, expresión que eligió Flora Partenio -docente feminista e integrante de la cátedra Virginia Bolten- en un programa en la radio comunitaria Radionauta.
Las redes sociales, el tuit, el FACE, el skype han cobrado relevancia en las posibilidades de que estas luchas históricas, de estos rescates, se amplificaran, tomando lo nuevo, las herramientas de los últimos años unido a las históricas construcciones feministas, al bagaje teórico y académico, a las investigaciones.
Sumas explosivas, combativas, que no han llegado al techo porque hay mucho camino para recorrer…

No puedes mirar el futuro sin mirar el pasado:
¿Cuáles fueron algunas experiencias históricas?

En una selección, podemos remontarnos a 1907 con Huelga de inquilinos “Barriendo las injusticias”, como un movimiento popular contra la suba de los alquileres en las casas de inquilinato de Buenos Aires y otras ciudades argentinas, popularmente denominadas conventillos. En esas jornadas hubo una importante presencia de activistas anarquistas y socialistas, en su mayoría mujeres que luchaban también por 8 horas de trabajo y otras reivindicaciones. Las demandas de los/as huelguistas eran por una rebaja del 30% de los alquileres, la eliminación de los tres meses de depósito que exigían los propietarios, el mejoramiento de las condiciones sanitarias y la flexibilidad en los vencimientos y desalojos. Se calcula que unas 100.000 personas participaron del movimiento, cuya principal medida fue no pagar el alquiler. Las mujeres cumplieron un papel destacado en el sostenimiento de la huelga y, sobre todo, en la resistencia a los intentos de desalojo y represión. La policía reprimía dentro de los conventillos. Estos ataques fueron valientemente enfrentados por las mujeres, armadas con escobas, piedras y baldes de agua hirviendo. Lxs protagonistas de estas jornadas fueron las mujeres, que organizaron multitudinarias marchas portando escobas con las que se proponían “barrer la injusticia”. En los actos públicos masivos, se escucho a la dirigente Juana Rouco Buela, en representación del Centro Anarquista Femenino. Las escenas de represión quedaron plasmadas en las fuentes históricas: en el conventillo de la calle Ituzaingó, por ejemplo, “la comisaría entra en acción a machetazos y manotones. Se arrastra a las mujeres de los cabellos, como el caso de Josefa Batar, el comisario la hace pisar por el caballo, Ana Llondeau, encinta, arrastrada de los pelos, Catalina Álvarez y Josefa Rodríguez, heridas”. Entre las mujeres que participaron de los conflictos se encontraban, además de la ya nombrada Rouco Buela, Virginia Bolten, también anarquista, y directora del periódico La Voz de la Mujer, la China María y María Collazo.
La huelga de los/as inquilinos/as de 1907 nos hace pensar en las movilizaciones y huelgas en manos de mujeres, fundamentalmente y con una masividad de más de 100.000 personas, muy significativa para la densidad de población.
En 1975 en Islandia, “el viernes islandés” paralizo el país por completo. En lugar de ir a la oficina, dedicarse a las labores del hogar o a cuidar de sus hijos, tomaron las calles de Islandia para manifestarse por la igualdad de género. Lo que ocurrió ese día estableció el primer paso para la emancipación de las mujeres en Islandia.
En ese año se había sido declarado “Año de la mujer” por la ONU, en una medida formal.
En Islandia, entre algunas organizaciones feministas surgió la idea de una “huelga de mujeres” con el objetivo de visibilizar su papel en la sociedad, especialmente el trabajo doméstico no remunerado y la exigencia de mayor representación política. Ellas impulsaron el cese de todas las tareas domésticas no remuneradas, incluyendo el cuidado infantil.
El “paro” fue del 90 % de las islandesas que participó de una u otra forma de la medida. No se trató de una huelga tradicional, impulsada por organizaciones sindicales o desde los lugares de trabajo. Bajo este formato, las mujeres mostraron una gran disposición a hacer pesar su lugar en la sociedad. El impacto económico fue fuertísimo: no se imprimieron diarios porque las tipógrafos eran mujeres, no funcionó el servicio telefónico, se cancelaron los vuelos porque las azafatas no se presentaron, las escuelas no funcionaron y las factorías de pescado cerraron porque su mano de obra era casi exclusivamente femenina. Se realizó una manifestación en la capital Reykjavik con más de 25 mil personas (con una población de 213 mil habitantes).
El impacto político fue muy importante. En 1976, el Parlamento islandés promulgó una ley que garantizaba la igualdad de derechos para hombres y mujeres. Cuatro años más tarde, se elegiría a la primera presidenta. Fue vista como un “logro” de las mujeres. En el 2009, fue elegida como primera jefa de estado una mujer lesbiana: Jóhanna Sigurðardóttir.
En Barcelona, en el 2014, lanzaron distintos espacios feministas con la Vaga de Totes o Huelga de Todas, agitaban sus banderas por las calles anunciando “Nosotras movemos el mundo. ¡Ahora lo paramos!”, consigna que está sonando por todas las luchas internacionalistas.
El 3 de octubre de 2016 fueron las mujeres polacas quienes realizaron un paro contra las medidas restrictivas del gobierno ultracatólico, que implementaba un plan para criminalizar el aborto voluntario e involuntario. Las “Mujeres de negro” dieron vuelta en imágenes el mundo, sintiéndonos las feministas hermanadas con las polacas. En esos días, mujeres de Corea del Sur se movilizaban por similares motivos.
En esos mismos momentos, en Argentina, autoconvocados y enlazadas con la experiencia del colectivo Ni Una Menos, que llamó a las masivas movilizaciones en 2015 y 2016 por los feminicidios, las mujeres fuimos a un paro nacional, luego de los históricos Encuentros Nacionales de Mujeres, donde mas de 70 mil mujeres de Argentina y con presencia de delegaciones latinoamericanas de organizaciones como Conamuri de Paraguay, compas del MST de Brasil, de las Minervas de Uruguay, de cumpas feministas comunitarias de Honduras, de Guatemala, de Perú, Bolivia, Colombia y las Kurdas; ya lo estábamos pariendo.

Y así llego el 2017.
Hacia el mes de enero, las protestas contra la asunción al gobierno de Donald Trump en Estados Unidos demostraron, una vez más, el protagonismo de las mujeres en la marcha que encabezaron en Washington y en distintas ciudades junto con la comunidad gay, lesbianas y trans. Los discursos de la histórica Pantera Ángela Davis sintetizó esa resistencia “Por un feminismo inclusivo y de intersección que nos invite a todxs a unirnos a la resistencia al racismo, a la islamofobia, al anti-semitismo, a la misoginia, a la explotación”
Y desde el fondo de la historia, en 1910 Clara Zetkin, aparece durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que proclamó el 8 de marzo como día internacional de las mujeres trabajadoras.
Por eso, como primer punto de debate, pienso: los hechos, no son solamente construcciones del aquí y ahora, sino que tienen larga historia. Como dijo, Davis, con su discurso en la Marcha de las Mujeres en Washington, en enero, cuando advirtió: “La historia no puede ser borrada como las páginas Web”.
Esa historia se teje entre las “miles de luchas que protagonizamos y en las que permanecimos invisibles”. Estas respuestas se construyeron desde abajo, por mujeres que viven en diferentes partes de este mundo injusto, capitalista patriarcal, donde la crisis climática, alimentaria, de organización del cuidado y energética, la crisis civilizatoria nos afecta en nuestros cuerpos, en nuestros territorios, en nuestros derechos a decidir, en nuestra defensa del planeta.

ENTUSIASMOS/ PUNTOS DE DEBATES/ TENSIONES
En la construcción de estas jornadas hubo disputas, temas nuevos que surgieron, dificultades, que las fuimos resolviendo de diversas formas y que muchos de ellas están en construcción, en debates abiertos, en continuidades históricas.
Voy a mencionar a algunos…
Imaginario gremial / de las organizaciones populares
Este paro internacional escapó al imaginario gremial, aunque lo interpeló, lo atravesó desde diversos lugares. La construcción de la herramienta política del paro en los territorios y en las asambleas le puso cuerpo a las palabras y fortaleció el paro como modalidad que impulsó un feminismo masivo, que vínculo deseos urgentes con las violencias de los ajustes horrorosos.
¿Qué significó hacer el paro para trabajadoras informales y cooperativistas, y para las precarizadas? ¿Cómo pararon las amas de casas del trabajo doméstico? ¿Cómo pararon las trabajadoras formales en los trabajos públicos? ¿Cómo fue el paro en la empresas privadas? ¿Cómo lo hicieron las docentes y no docentes universitarias? ¿Los sindicatos se sintieron desafiados por el movimiento feminista?
Muchas preguntas y múltiples y multicolores respuestas, y algunas no respuestas, porque es reciente esta experiencia y los balances colectivos tardan en masticarse, en reelaborarse.
Lo previo al paro… apareció con fuerza, especialmente en sectores combativos de izquierda, las exigencias a la CGT y las CTAs para que adhieran al paro general del 8 de marzo, aunque no se consiguió. Solamente algunas CTA gremios aceptaron este pedido…
Las feministas autónomas plantearon que esto no es un paro tradicional, que es otra cosa, que lo estamos construyendo, que nos tenemos que escapar de las lógicas sindicales autoritarias, manejadas por señores viejos sentados en sus sillones de privilegios… No es un debate cerrado, seguramente todas las posiciones son válidas, y serán confrontadas y evaluadas con el transcurso de las construcciones sindicales antiburocráticas y combativas.
¿Hasta que punto el mundo sindical está dispuesto a dar espacio a estas nuevas formas de parar? ¿Solamente debemos pensar en el trabajo productivo? ¿Y el reproductivo, el de cuidados, en no asalaridado, el invisibilizado?
Las compañeras sindicalistas -que hace tanto tiempo están dando duras batallas contra el patriarcado social e interno de las propias organizaciones sindicales- se entusiasman de formar corrientes feministas transversales entre sindicatos, mas allá de las diferencias que puede haber entre las cúpulas… El tiempo dirá si estas experiencias son posibles.
Nos preguntamos… ¿es necesario una estructura sindical para convocar a un paro? ¿Por eso estamos atadas a esas viejas estructuras?, ¿para que nos de legitimidad? ¿Qué posibilidades hay en estas coyunturas con falta de paritarias, con tantos despidos y miedos a quedarse en la calle o que descuenten el día del paro? Por jemplo al toque, la gobernadora Vidal, amenazó con descontar a las bancarias, por abandonar sus tareas por algunas horas en el banco provincia Buenos Aires… Y días después siguió las amenazas contra las maestras (en su mayoría) y maestros que adhieren al paro docente.
Por eso el paro desborda e integra la cuestión laboral, lo redefine y actualiza. La soberanía popular, la autogestión, las decisiones de las bases son las metodologías para contener tanta heterogeneidad y construcciones diversas.
Las calles son el escenario de disputa contra la violencia machista y el espacio donde las mujeres trabajadoras hemos construido medidas comunes que visibilicen nuestras opresiones que incluyeron paro y ruidazos en los lugares de trabajo por fuera de las estructuras sindicales. Las mujeres trabajadoras hacemos nuestros los reclamos del conjunto de nuestra clase pero alertamos que seguimos siendo nosotras las más precarizadas, las más explotadas y las asesinadas.
En Argentina, el trabajo precarizado tiene una larga historia, que excede a este gobierno macrista. Fue una salida a las crisis capitalista los parches de esta modalidad de trabajo, en sus diversas variantes: como puede ser el Programa Argentina Trabaja, el Ellas hacen, los Fines educativos, entre otras.
Una vez más, como pudo hacer el movimiento piquetero, los y las trabajadores/as precarizadas, que reciben Planes Sociales , han resignificando esta dádiva y lo han transformado en trabajo, movilizando para mejorarlo con el objetivo de mejorar la calidad de vida, sin perder su utopía de cambio social y construcción de poder popular, para cambiar de raíz esta sociedad.
¿Cómo participaron estas mujeres este 8 M? como lo vienen haciendo, en lo aprendido en los trabajos, en las luchas contra las violencias, en las participaciones masivas en los encuentros nacionales de mujeres, en rescatarse como migrantes con derecho.
Por eso este 8 de marzo, algunas cuadrillas del conurbano dieron el debate dentro de sus organizaciones y definieron no trabajar ese día y que lo hagan los varones. ¿Fue fácil esta decisión? Para nada, muchos debates y también malestares por parte de los compañeros, pero pudieron dar un debate desde su sentirse fuertes… El camino está abierto.
La visibilización de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. Nos propusimos hacer un paro, donde construyamos acuerdos, criterios que incluyan diversas posibilidades. Se trató de hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.
En ese camino cabe preguntarse: ¿cuándo los sindicatos, hasta los más democráticos, tomarán el trabajo precarizado y doméstico como ejes para integrar, junto con las demandas historicas de la clase trabajadora?
Nos quedan muchas preguntas abiertas… mucho por construir.

Sobre todo pensando en este escenario de coyunturas difíciles para el movimiento obrero, de trabajadores/as, cuando desde el gobierno se intenta cercenar, desvalorizar, atacar conquistas históricas como el derecho a asociarse, de hacer huelgas, de tener paritarias, de tener sindicatos nuevos antiburocráticos: ¿tendremos que volver a las viejas antinomias de contradicciones principales y secundarias? ¿Tenemos que pensar que no es momento para que los sindicatos, las comisiones de bases, las juntas internas combativas sigan con viejas lógicas y no se integre el trabajo reproductivo, el trabajo invisible, como motor del mundo y del sistema capitalista patriarcal colonialista?
Desde el movimiento de mujeres y feminista hemos aprendido y nos hemos fortalecido para exigir que esas luchas tengan que ir unidas, que estén sólidamente reclamadas. Porque lo personal es político, y porque la lucha por el reconocimiento del trabajo invisible de las mujeres y el trabajo precarizado forma parte de luchas históricas. Esto lo aprendimos, y no vamos a resignar estas demandas.

La construcción de un internacionalismo feminista:

Revolución en las casas, en las camas, en las calles y en las plazas
Desde las históricas movilizaciones de mujeres, vemos con alegría y esperanza en el futuro, la construcción de un internacionalismo feminista. Estas jornadas están reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a nuevos internacionalismos, denunciando que no se puede excluir a las personas de ningún país, que la migración es un derecho a buscar vidas mejores, y denunciamos que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país, como históricamente lo hicieron las mujeres luchando contra las guerras colonialistas
Este internacionalismo feminista se esta re-construyendo, tomando formas vitales, novedosas, incorporando los sentires, las subjetividades, las místicas de la sororidad y la solidaridad.
Como dice la activista feminista Silvia Federici “Por un movimiento internacional feminista que revolucione nuestro lugar en el mundo”.

Celina Rodríguez Molina
Espacio de Géneros del Frente Popular Darío Santillán CN e integrante de la Catedra libre Virginia Bolten

1.- Carrá Juan. “Los retazos del recuerdo” Cuento publicado en Pagina 12, 3/ 3/17