Venezuela

Ni fuerza, ni fe

Carola Chávez
29.Jul.17 :: Venezuela

entrampado, coleccionando simpatías, entre trancazos, insultos, amenazas, el liderazgo antichavista escribe los últimos capítulos de esta terrible y tristemente sangrienta novela, en la que, oootra vez, la soberbia y la torpeza los hunde en un estrepitoso fracaso, que ni fuerza ni fe.


Ni fuerza, ni fe
Carola Chavez

En este momento, mientras escribo, se supone que debería estar el país entero sumido en algo que Freddy Guevara, brillante como es, llamó “paro-trancazo-huelga” de 48 horas. Quién podía resistirse a participar en tan novedosa forma de lucha, con ese nombre tan creativo, tan catchy, tan pegajoso… Pues se resistió todo el mundo. Hasta Lilian se resistió.

Lilian, supongo, se imaginó aquel “trancazo-huelga-paro” con casa por cárcel y dijo, “¡o sea, no es no!”. Y se fue demasiado. Claro que antes de irse, grabó un videotuit en el que pedía a los pendejos que la siguen, echar el resto y darlo todo por la “libertad”. ¡Clic! Hijitos, pasaportes, pasajes y good bye, Venezuela, hello Aventura Mall!

Ida la rubia lideresa, el antichavismo, en manos del hobbit de bracitos cortos y mente ídem, insiste en tumbar a Maduro encerrándose en sus urbanizaciones, talando los árboles que les dan sombra, convirtiendo la calle en un vertedero de basura y odio, esta vez, no por las ya pesadíllicas 24 horas que tuvieron que padecer hace una semana, con sus coñazas vecinales, con sus insultos, con sus carros abollados por la intolerancia, también abollada, y para siempre, la convivencia… decía, ya no por 24 horas, sino por 48, sin descanso, porque el que se cansa pierde “pero Mari-K, ya yo me cansé…”.

Y Barney Guevara intenta, siempre en vano, subir la moral de sus “demócratas” desencantados y en desbandada, que “descargan sus arrecheras” dedicándole a su “líder” escabrosos insultos de 140 caracteres, aún más llenos de odio y desprecio que los que dedican a los chavistas, y eso es como mucho con demasiado. ¡Fuerza y fe, Freddy!

La soberbia y la torpeza los hunde en un estrepitoso fracaso

Y cuatro gochos, de esos que llaman libertadores arrechos, tumbaron un hermoso árbol que, al caer, vengativo, se llevó en sus ramas el tendido eléctrico y dejó a un gentío sin luz. El pueblo tachirense, unido en una sola mentada de madre que retumbó en las montañas andinas, le hizo pitar los oídos de la madre que lo parió, mientras él seguía tuiteando su fantasía pinochetista. ¡Fuerza y fe!

Y Marco Rubio intenta, también en vano, celebrar lo que es una derrota, anunciando sanciones para 13 funcionaros chavistas, así sin boicot petrolero, sin bloqueo hambreador para el pueblo venezolano que se niega a hacerle caso, sin ninguna de las medidas criminales que él estaba impulsando. Otras vez las mismas sanciones fantasmas para consumo del escualidismo que imagina a Diosdado, en posición fetal, acurrucado bajo su cama, llorando porque le van a congelar sus cuentas multimillonarias en Miami, y a decomisar su mansión en El Doral y su yate, porque en estos casos siempre hay un yate que, curiosamente, es lo que causa más indignación en las filas de los decentes y pensantes. ¡Un niche con yate!

Y en Pampatar, la carnicería favorita del sifrinaje de la isla, amaneció con los candados saboteados con crazy glue para no que abrieran, los muy traidores, como abrieron la semana pasada. Así que el paro “voluntario” no será con parrilla, con chinchurria, choricito y morcilla, no es no. ¡Come yuca y fuerza y fe!

Y esto apenas empieza porque son las 2 de la tarde y el paro, dijo Guevara, es hasta el viernes en la mañana, cuando millones y millones de opositores se teletrasportarán a Caracas para “tomarla” por enésima vez y por enésima vez terminar en un desnutrido cacerolazo. ¡Fuerza y fe!

Y así, entrampado, coleccionando simpatías, entre trancazos, insultos, amenazas, el liderazgo antichavista escribe los últimos capítulos de esta terrible y tristemente sangrienta novela, en la que, oootra vez, la soberbia y la torpeza los hunde en un estrepitoso fracaso, que ni fuerza ni fe.

Inevitablemente, llegará el domingo y saldremos a votar en defensa de la paz, para que esta historia, por desgracia, recurrente, nunca más se vuelva a repetir.

¡Oh, eh, oh, eh, oh!