Argentina

Conflicto en Cargill con efecto multiplicador

Vivian Palmbaum
02.May.18 :: Argentina

El conflicto que se inició en Cargill, en la provincia de Santa Fe, el primer mes de 2018, aparece como un intento por disciplinar a las y los trabajadores. Un modelo de avance sobre los derechos laborales que amenaza con multiplicarse. Mientras tanto, en el día de las y los trabajadores se desarrolló una importante movilización como gesto simbólico frente al apriete de las empresas.


Conflicto en Cargill con efecto multiplicador

Marcha
Por Vivian Palmbaum @vivi_pal

El conflicto que se inició en Cargill, en la provincia de Santa Fe, el primer mes de 2018, aparece como un intento por disciplinar a las y los trabajadores. Un modelo de avance sobre los derechos laborales que amenaza con multiplicarse. Mientras tanto, en el día de las y los trabajadores se desarrolló una importante movilización como gesto simbólico frente al apriete de las empresas.

Este 1º de Mayo, en el Día Internacional de las y los Trabajadores, en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, diferentes sindicatos y organizaciones sociales y políticas se movilizaron para realizar un abrazo simbólico a la planta de Cargill. Unas 2500 personas luego se dirigieron al emblemático club Talleres para concentrarse y visibilizar la difícil situación en la que se encuentran las y los trabajadores frente al apriete de la patronal en acuerdo con el Ministerio de Trabajo.

Tal como consignó Redacción Rosario*, un dirigente aceitero local expresó luego de salir de la audiencia en el Ministerio de Trabajo, a principios de febrero pasado, que las cesantías en la principal cerealera del país –una agroindustria global con enormes ganancias en la Argentina– no responden al cambio de perfil laboral declarado por la compañía, sino que obedecen a un objetivo indecible: “disciplinar” al movimiento obrero, que opera como obstáculo de las medidas neoliberales impulsadas por la Casa Rosada.

Viñetas de la situación laboral

El martes 30 de enero, 44 trabajadores de la planta Punta Alvear de Cargill no pudieron ingresar a cumplir su deber laboral. En un modus operandi que se repite, sin aviso previo, y que toma a las y los trabajadores por sorpresa. “Los despidos se notificaron en puerta de fábrica, luego de haber sido trasladados los compañeros en los propios colectivos de la empresa hasta el lugar, sumándole ensañamiento a una situación que ya es violenta para el trabajador, a quien se le quita la fuente de sustento de su familia”, señaló Daniel Yofra, Secretario General de la Federación Nacional Aceitera en un claro ejemplo de cómo opera la deshumanización de un sistema que cada vez se muestra más feroz. Hoy quedan 33 trabajadores en situación de conflicto.

Ya desde principios de enero Cargill había iniciado un proceso de retiros voluntarios, con el argumento de reconversión de objetivos empresariales. Las y los trabajadores que rechazaron la oferta fueron amenazados y luego de una negociación entre el sindicato y la empresa se convino no despedir a quienes no aceptaran. Sin embargo, a la semana se produjeron los 44 despidos mencionados, que violaban el acuerdo previo. Frente a ello, las y los trabajadores acordaron un plan de lucha, en defensa de los puestos de trabajo para todas y todos.

Luego de desoír la conciliación obligatoria con la que el Ministerio obligaba a restituir la fuente de trabajo, y frente al plan de lucha de las y los trabajadores agremiados, el 5 de abril la empresa avanzó con un lock out patronal y paralizó su planta de Villa Gobernador Gálvez, con suspensión del personal sin goce de haberes durante 5 días; una medida totalmente ilegal. El argumento empresario es que estaban en riesgo sus instalaciones.

“Cargill ha decidido responder al legítimo reclamo de reincorporación de (las y) los trabajadores despedidos y al legítimo ejercicio del derecho de huelga con un ilegal y arbitrario lock out, cerrando directamente las plantas aceiteras”, expresó Yofra. Y agregó: “A ello se le suma un agravante: ha anunciado que dejará de abonar los salarios de los trabajadores que sin motivo han sido suspendidos, lo que resulta en una nueva violación de la normativa laboral vigente”.

Por otro lado, respecto de la decisión de la empresa de parar la producción, el dirigente gremial aclaró que “no obedece a una razón productiva, sino a una maniobra empresaria en represalia del accionar sindical”, lo cual derivó en una “nueva militarización de la planta en Villa Gobernador Gálvez con la presencia de fuerzas federales de seguridad, que actúan como un verdadero ejército privado de la empresa”.

A mediados de abril, Cargill también decidió paralizar la planta de Bahía Blanca y suspender a sus trabajadores sin goce de sueldo. Tanto en Villa Gobernador Gálvez como en Bahía Blanca, un anuncio manuscrito, firmado por la empresa y pegado en la puerta de la fábrica, decía en su inicio: “La reanudación de paros intermitentes y de duración variable durante distintos momentos del día pone en riesgo…”, lo que intenta justificar la motivación explícita del lock out.

Recordamos que la Federación encabezada por Daniel Yofra, ( F.T.C.I.O.D y A.R.A), más conocido como el sindicato de Aceiteros, viene siendo uno de los actores más dinámicos en el mundo sindical, no solamente por lograr romper el techo a las paritarias del 15% que impone el gobierno y plantear la discusión del costo de la canasta básica para discutir paritarias, sino también por su coherencia en dar pasos unitarios frente a la ofensiva macrista.

Efecto Cargill

Parece que el efecto disciplinador de Cargill sobre los derechos laborales comienza a reproducirse. Hace pocos días la multinacional General Motors suspendió la producción de su planta de Alvear, y a sus casi 600 trabajadores y trabajadoras con el argumento de la caída en las ventas, mientras amenazaba con reducir los turnos de producción. La audiencia de conciliación en el Ministerio de Trabajo finalmente arribó al acuerdo de que se pagaran los salarios caídos y se mantuvieran los turnos de producción, pero encendió las alarmas del gremio, ante la caída de las ventas a Brasil.

Al mismo tiempo, las provincias sufren igual destino que el de la vidriera de Buenos Aires. Así en Santa Fe, diez trabajadores y trabajadoras diariamente pierden su fuente laboral. A pesar de su invisibilización en los registros y medios de comunicación públicos y privados oficiales, los despidos desde que comenzó el año no paran y tienen su correlato local. Con más de 350 en 2018, la pérdida de empleos en la provincia representa el 5 por ciento del total país.

Rosario siempre estuvo cerca, cantaba Fito Páez. Hoy la situación de las y los trabajadores, que se está produciendo en uno de los cordones productivos más importantes del país, parece mostrar las políticas corporativas que con el aval del gobierno nacional avanzan sobre las históricas conquistas de sus derechos, y con escasas o nulas posibilidades de reinserción en el ámbito del trabajo formal.

En el día internacional de las y los trabajadores, la solidaridad se puso de manifiesto con una movilización que concentró unas 2500 personas, un símbolo de la unidad de estos tiempos contra las políticas deshumanizadas que privilegian el negocio por encima de todo.

Contra el abuso de las empresas

Es imprescindible recordar las leyes que avalan el trabajo. Si no, pareciera que las luchas deben comenzar una y otra vez. Por eso, recordamos un fragmento del artículo 14 bis (incorporado a la Constitución en 1957):

Artículo Nº 14 bis de la Constitución Nacional

El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: Concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.

Las notas completas pueden encontrarse en: Redacción Rosario