Argentina

Para entender la crisis Argentina. Algunas traducciones necesarias.

Guillermo Cieza
10.May.18 :: Argentina

Para evitar más confusiones, damos algunas pistas para ayudarnos a una correcta traducción de lo que piensa y el presidente y sus principales funcionarios


Para entender la crisis Argentina. Algunas traducciones necesarias.

guillermo cieza

Nuestro presidente, desde muy niño, concurrió a una escuela bilingüe y se acostumbro a pensar en ingles. Y de allí en adelante su problema principal no ha sido de dicción, sino de traducción.

Para evitar más confusiones, damos algunas pistas para ayudarnos a una correcta traducción de lo que piensa y el presidente y sus principales funcionarios

Cuando el gobierno dice “volvimos al mundo”, esta diciendo: “recuperamos el status neocolonial, que estuvo en discusión con posterioridad a la crisis de 2001, como consecuencia de la relativa recuperación de la autonomía nacional, sustentada en acuerdos de gobiernos progresistas de países latinoamericanos, impulsados desde el ALBA.

Cuando el gobierno dice volvimos a exportar a Estados Unidos, dice que la Empresa San Miguel, propiedad de los Bemberg y los Macri está exportando limones a Estados Unidos

Cuando el gobierno dice” se ha recuperado el empleo” dice que han crecido las oportunidades de trabajo de los militantes del PRO y los amigos/as del Presidente, al punto que hasta la fonoaudióloga, que fracasó en su tarea de hacerlo hablar correctamente, ha conseguido un puesto de Directora.

Cuando el gobierno que esta combatiendo las mafias esta diciendo que se acabó la disputa de las mafias, porque como bien señala Jorge Beinstein, en la Argentina se ha dado el suceso sin antecedentes de que “un personaje sobre el que pesan fuertes sospechas de ser miembro orgánico de una de las organizaciones mafiosas mas importantes y peligrosas del mundo, la Ndrangheta, ocupe la magistratura de un país.”.

Cuando el gobierno dice que hemos recuperado la confianza y el clima de negocios, esta diciendo que a las empresas vinculadas a los principales ministros están obteniendo superganancias.

Cuando el gobierno dice que hemos bajado los índices de pobreza, dice que le ha bajado el dedo índice a los pobres (y el pulgar también).

Cuando el gobierno dice que ahora nos respetan internacionalmente, dice que se nos acabó la paz. Ahora somos parte de la estrategia de la OTAN para invadir países, tenemos bases gringas y estamos bajo su mando. Al punto que, para disciplinarnos, ya nos hundieron un submarino con 44 tripulantes.

Cuando el gobierno dice gradualismo, para poder realizar los cambios necesarios sin afectar a los sectores mas vulnerables. Esta diciendo “avanzar con el ajuste contemplando que en el país que nos toca gobernar hay una formidable resistencia a las políticas neoliberales donde hay mas de un millón de personas que se autoconvocan y salen a la calle para protestar, lo que es un fenómeno particular en America Latina.

Cuando el gobierno apela a la “responsabilidad de la oposición”, les esta pidiendo a quienes mayoritariamente aprobaron las leyes del macrismo en el parlamento, y a quienes como dirigentes sindicales fueron cómplices de perdidas de conquistas laborales y previsionales y de miles de despidos, que además no hagan ningún gesto o convocatoria que pueda ser aprovechado, por el millón de insurrectos, o contribuyan a despertar nuevas protestas, o resistencias.

Cuando el gobierno dice que nuestra fortaleza económica nos permitió evitar una crisis, dice que financiar la fuga de capitales con el ingreso de inversiones golondrinas, nos convirtió en una de las economía mas vulnerable del mundo, y por eso estamos crisis.

Cuando el gobierno dice “hay un nuevo FMI”, debe traducirse. En nuestro país le creen mucho menos al FMI que en tiempos de Alfonsín o De la Rua, pero ese organismo debería contemplar que si nos caemos nosotros, se debilita la estrategia imperial en América Latina y rogamos que nos den una manito

Cuando el gobierno dice que seguimos preocupados por “defender las instituciones de la Republica”, dice que estamos preocupados porque en nuestro país el poder ejecutivo tiene el 65% de desaprobación, el legislativo el 75% y el judicial el 85%. No vaya a suceder que lo que vuelva sea el “que se vayan todos”.