Venezuela

¿El cuento de Pedrito y el Lobo?

Jessica Dos Santos Jardim
30.May.18 :: Venezuela

Ya se los dijo Fidel, en el 2005, “esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla… y sería culpa nuestra”. Y, en nuestro caso, al decir “nosotros”, “podemos”, “nuestra” somos generosos, y hasta insistimos con el: “VAMOS Nico”. Pero VAMOS, tú… tu equipo EN PLENO, y nosotros.


¿El cuento de Pedrito y el Lobo?

29 mayo, 2018 Jessica Dos Santos Nómina 4 Download PDF
¿Un cuento económico_ (2)

Por: Jessica Dos Santos Jardim

Después del 20 de mayo, han pasado muchas cosas que, sin embargo, parecen pocas. Yo, personalmente, tras escuchar los resultados, y conocer los altos niveles de abstención, pensé que nos abriríamos paso a un profundo periodo de reflexión y acción.

No obstante, la dirigencia del chavismo prefirió empezar a compararnos con lo negativo, o, al menos, con lo que siempre han criticado: las elecciones (niveles de participación, etc.) de Colombia, Chile, Honduras, en un raro, rarísimo, intento de buscar legitimidad (¡como si ya no la tuvieran!), que más bien sonó a “yo estoy mal, pero por acá están peor”.

Al mismo tiempo, rechazaron con fervor un artículo de Néstor Francia, pero llamaron a la oposición (nacional e internacional, política, económica, eclesiástica) a un diálogo: #ElDiálogoEsConTodos fue la etiqueta reina en las redes sociales, aunque no ocurriese lo mismo a lo interno del chavismo.

En medio de toda la expectativa, el presidente se juramentó ante la ANC y propusó seis líneas de acción, pero a todas les falto el “cómo”: “Avanzar hacia un acuerdo económico productivo para lograr la estabilización de la economía” (¿Cómo?); “Una lucha renovada y frontal contra todas las formas de corrupción” (¿Cómo?); “Buscar el socialismo para consolidar la paz del pueblo” (¿Cómo?).

La escenografía, además, me recordaba al jueves 7 de septiembre del 2017, cuando, en el mismo lugar, el mandatario presentó 8 leyes (Abastecimiento Soberano y Precios Acordados, Fiscales CLAP, Casas de cambio, Promoción de la inversión extranjera, Nuevo régimen para inversionistas y nuevo régimen tributario para el desarrollo del Arco Minero, Ley de impuestos y Unidad Tributaria Punitiva, Agrosur, etc.) de las cuales, casi un año después, no sabemos nada o casi nada.

Entre tanto, transcurrieron los días, pasó lo que nadie esperaba (la liberación del estadounidense Joshua Holt), no llega los que muchos anhelan (un cambio extremo en el gabinete ministerial) y se aproximó el 4 de junio (fecha pautada para la reconversión monetaria).

Yo leía todos los santos días a “expertos” (de todos los colores) decir que la reconversión monetaria sería postergada. Y aunque en lo personal no tenía nada que perder (hace meses que obtener efectivo se me ha hecho imposible), en lo político sentí que había mucho en juego:

“Maduro no puede salir, así como así, a decirle al país que la reconversión no va; sería poco serio; vulneraría (aún más) la confianza; tuvimos que aprender del bendito billete de 100 Bs”, pensé una y otra vez.

Hasta que el presidente se reunió con la Asociación Bancaria, y Arístides Maza, le pidió (con una educación y sutileza tan grande que se tornaba repulsiva) una prórroga de 90 días: “Hemos evaluado que, para hacer 3 simulacros, lo correcto, se necesitan por lo menos 90 días, porque entre uno y otro debe haber 15 días, para ver los resultados, discutir los problemas, tomar correcciones (…) Hemos fijado el día 1ero de septiembre”.

“Hemos fijado”, dijo. ¿Solicitud o imposición? Pero, además, ¿el equipo económico de gobierno no había tomado eso en cuenta? ¿Tuvo que venir este señor a exponer los detalles técnicos del proceso? ¿por qué alguien no se lo explico al presidente antes de aquel jueves 22 de marzo cuando salió hiper mega convencido a decirnos que el 4 de junio sería la cosa? ¿Cómo quedó el mandatario ante el país? ¿Cómo pedirle a ese mismo país que confié en que ese mismo equipo económico podrá vencer las vicisitudes del bloqueo financiero que cada día se torna más intenso? ¿Qué son? ¿El cuento de Pedrito y el lobo?

De paso, la decisión final se anunciará en 24 horas. El mismo “anunció que anunciaré…” que tanto daño nos ha hecho. La misma mala maña de avisarle a los especuladores “Epa, tú, mañana, como a eso de las 9 am, voy a ir a hacerte una inspección, oíste”.

Lo peor de todo, es que pasan “las próximas horas”, días, semanas, y hasta meses, y uno se queda sin saber: ¿Acaso el 2 de mayo el vicepresidente Tareck El Aissami no dijo que “en las próximas horas” se informaría el sistema bancario que se utilizará en las casas de cambio en las zonas económicas especiales? ¿En qué fecha estamos? ¿O es que cómo ya se liberaron a los 11 directivos de Banesco entonces nos olvidaremos de eso?

Quizás, el mal de los periodistas, o bueno, mi mal, es que uno empieza a tener un registro mental demasiado acucioso sobre las noticias en las que día a día invierte buena parte de su vida, y a estas alturas del partido, hay un cumulo de preguntas que no pueden ni deben esperar más.

Ya se los dijo Fidel, en el 2005, “esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla… y sería culpa nuestra”. Y, en nuestro caso, al decir “nosotros”, “podemos”, “nuestra” somos generosos, y hasta insistimos con el: “VAMOS Nico”. Pero VAMOS, tú… tu equipo EN PLENO, y nosotros.

Al fin y al cabo “Sólo cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, CLARAS Y CONSECUENTES, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo” – Sun Tzu.