Venezuela

El Coco del transporte

Carola Chavez
05.Ago.18 :: Venezuela

En fin, que ver chillando a los mismos que chillaron desesperados contra el CLAP, contra la ANC y contra el Carnet de la Patria, a los mismos que juegan al caos, que piden sanciones e intervenciones humanitarias contra nuestro país, solo me confirma lo que pensaba: el censo del transporte les va a dar en la madre.


El Coco del transporte

Carola Chávez

El antichavismo tiene un nuevo Coco: el Censo Nacional del Transporte. Bastó que lo anunciara el Presidente para que, desde la profundidades del disminuido liderazgo antichavista, brotara el recurrente y cada vez más desinflado “¡No es no!”.

Voceros de la desmantelada MUD corrieron a declarar lo que siempre declaran: que si el censo no sirve, que si acaso sirve, es para excluir a la gente decente y pensante de este país que no se arrodilla por un bono, ni por una caja de comida que nunca les llega porque no se anotaron en el CLAP porque no servía y porque solo se lo iban a dar a chavistas, como un bozal de arepa rellena con dos kilos de caraotas, seis latas de atún, dos kilos de arroz, dos litros de aceite, un kilo de leche, dos de pasta, dos de lentejas, uno de azúcar y otro de harina de trigo, por un precio que da risa, aunque al antichavismo le da mucha rabia la risa, pero igual reciben su caja, porque es su derecho, aunque sus voceros digan que no las reciben, porque para hacerlo hay que tener el Carnet de la Patria, que no es más que un instrumento hitleriano para dividir a los venezolanos en chavistas y “demócratas libertarios”… Rellena su arepa CLAP el vecino opositor, impávido, sin carnet, mientras oye a sus líderes mentirle en la cara. Ya no tiene miedo… Pero siempre puede volver el Coco.

Ruedan las cadenas de WhatsApp con sus alertas aterradoras. “Como me llegó lo mando: ahora el gobierno, como se quedó sin autobuses, culpemaduro, quiere hacer un censo para saber cuántos carros hay para expropiarlos y usarlos como carritos por puesto. Si lo que tienes es una moto, la pondrán como mototaxi, así que esta medida no solo afecta a la Venezuela decente, sino también a los colectivos del terror, que como bien sabemos, van en moto… Así paga el diablo… Por lo tanto, en defensa de la poca libertad que nos queda, nos negamos rotundamente a este censo a la cubana, por ti, por tus hijos, que ahora tendrán que compartir el asiento de atrás con algún pasajero desconocido impuesto por el régimen, que en su incapacidad no encontró otra manera de resolver el tema transporte de la situación país, y como siempre, terminamos pagando los que sí trabajamos. ¡No es no!”.

Y las redes sociales son el hervidero que las calles no son. Las etiquetas son un despliegue de creatividad e ingenio que ondean como banderas virtuales de una lucha libertaria: #ConMiCarroNoTeMetas, #MiGasolinaMeLaPagoYo, #NoQuieroSubsidiosQuieroMiCupoCADIVI, #NoSaquemosElCarnetSaquemosAMaduro. Y sube la tendencia y un licenciado de la UCV siempre pica el anzuelo: que si no me voy a sacar ese carnet chavista, que si el gobierno me excluye -aunque el censo no exige carnet-, pero a mí no me da la gana censarme porque el censo es para quitarme mi carro y llevárselo a Cuba, que nadie me va a obligar porque yo estudié… Y viene el Coco, viene el Coco, esta vez sí va a ser verdad.

Recuerdo cuando hice el censo del CLAP, hace ya dos años, muchos vecinos se negaron a anotarse y, aún los que se anotaron, me pedían que les asegurara que la firma que ponían en la planilla no iba a ser utilizada para rechazar el decreto de Obama, o contra el referéndum que la oposición estaba intentando contra Maduro, como decía la cadena de WhatsApp de moda en esos tiempos. Fueron meses de trabajo, hasta que todos los vecinos de mi calle superaron los temores inducidos por la desinformación y se incorporaron al CLAP. De todos, solo cuatro de nosotros tenemos Carnet de la Patria. Todos reciben su beneficio, aunque en la destartalada MUD les digan lo contrario. Supongo que, desde entonces, habrán aprendido a no creer en cadenas de WhatsApp.

Los que no creen en cadenas, sino que las inventan, son los sindicatos de transporte: esas roscas de dueños de líneas, muchas de ellas fantasmas, que no saben sino chupar del Gobierno. Ellos, que ven peligrar los millonarios subsidios que exigen y reciben y que luego no se revierten en bienestar para los usuarios, para quienes viajar en transporte colectivo, mal llamado transporte público, es un infierno cotidiano.

Maltratos, abusos, sobreprecios, “ancianos y estudiantes me importan un pito, o pagan completo o se me bajan aquí mismito”, frenazos, humo, música a todo gañote y se la calan… Pero eso sí: quiero cauchos, quiero repuestos, quiero bonos, quiero, quiero, quiero… Y “Hora 0″ siempre escrito en los vidrios, y el paro no declarado el 20 de mayo, cuando no hubo una camionetica, un autobús que llevara a la gente que iba a votar en las presidenciales que la oposición y el Departamento de Estado pretendían boicotear; y quién sabe cuántas unidades que generan dólares por estar paradas…

Y les llegó el censo y se les acabó la guachafita… Y dirán un montón de idioteces pero llegamos el llegadero, hasta ahí nos llevó la conspiración, el pretendido jaque tumba gobiernos de los manuales de la CIA. Y ha sido tanto el abuso, el maltrato, las humillaciones a las que han sometido al pueblo -”¡dile a Maduro que te lleve, pues!”, “¿y no querían Patria? ¡Ahí tienen su Patria!”-, que ahora no hay un alma en este país que defienda a estos abusadores. Así que jaque mate, o se montan o se encaraman.

En fin, que ver chillando a los mismos que chillaron desesperados contra el CLAP, contra la ANC y contra el Carnet de la Patria, a los mismos que juegan al caos, que piden sanciones e intervenciones humanitarias contra nuestro país, solo me confirma lo que pensaba: el censo del transporte les va a dar en la madre.

¡Bien hecho, plátano hecho!