Argentina

Al borde del abismo

Claudio Katz
06.Sep.18 :: Argentina

El bienio de fantasías solventado en un alocado endeudamiento ha quedado definitivamente sepultado.


AL BORDE DEL ABISMO
Claudio Katz1 La impotencia del gobierno frente a la corrida cambiaria acelera un dramático desenlace de la crisis. Macri intentó contener la desvalorización del peso anunciando un inexistente auxilio adicional del FMI y terminó empujando la cotización del dólar por encima de los 40 pesos. Luego se recluyó en un frenético fin de semana para renovar su gabinete y fracasó en implementar los cambios en danza. Finalmente apareció en la pantalla con la novedad de un ajuste sobre el ajuste. Con la drástica meta del “déficit fiscal cero” mendigó un respiro a los acreedores. El bienio de fantasías solventado en un alocado endeudamiento ha quedado definitivamente sepultado. La abrupta extinción del acuerdo concertado hace sólo 90 días con el FMI ilustra la gravedad de la coyuntura. El socorro del Fondo no logró detener el naufragio. Ese hundimiento obedece al temor a un default de la deuda. La eventual cesación de pagos es internacionalmente advertida por los principales diarios financieros. Genera una interminable sucesión de jornadas negras de devaluación del peso. Mientras se desploma la cotización de los bonos argentinos, la tasa del riesgo-país prende alarmas en todos los mercados. El pánico a un quebranto de las finanzas públicas se asienta en el incumplimiento de las metas pactadas con el FMI. Los peores escenarios de inflación, devaluación y recesión previstos en ese convenio han quedado desbordados. Por eso Macri juega su última carta con la prometida reducción del desequilibrio fiscal a cero en el 2019. Pero esa decisión potencia el desmoronamiento de una economía agobiada por la sub-ejecución del presupuesto. La paralización de obras públicas, el recorte de las asignaciones familiares, la suspensión de vacunas y la carencia de medicación oncológica son las últimas postales del desbarranque. Ya se sabe que la eliminación de ministerios amputará las últimas partidas significativas de salud y educación. El objetivo primordial del ajuste es la licuación del salario. El gobierno reconoce un piso de inflación del 42% con sueldos que subirán entre 18% y 25%. Redujo el status del Ministerio de Trabajo para bloquear cualquier obstrucción a esa demolición del ingreso popular. La poda de las jubilaciones es otra prioridad del oficialismo. Con la reubicación del ANSES en la órbita de Desarrollo Social se recortan las coberturas del sector pasivo. Esa reorganización afianzará, además, el descarado uso de los fondos de la seguridad social para financiar la fuga de divisas. El próximo padecimiento ya está a la vista en el traslado de la última devaluación a los precios. Las remarcaciones son terribles en los medicamentos y los alimentos. Macri anunció que atenuará esa escalada con el restablecimiento de los “Precios Cuidados”. Pero su gabinete de CEOs enterró ese sistema y no piensa reponerlo. También prometió incrementos en la asignación universal, cuando en los hechos sólo efectiviza irrelevantes aumentos ya acordados. Con un hipócrita rostro de sufrimiento reconoció que esas migajas no impedirán la extensión de la pobreza.