Argentina

Osvaldo

Guillermo Cieza
27.Dic.18 :: Argentina

Con Osvaldo se nos fue un maestro- pueblo y una enorme biblioteca de memoria popular, para consultar en los días difíciles


Osvaldo

La presbicia es la pérdida normal de la capacidad para enfocar objetos de cerca, que tiene lugar con la edad. La mayoría de las personas comienzan a notar los efectos de la presbicia a partir de los 40 años. Por culpa de las presbicia algunas Madres de Plaza de Mayo, me llegaron a confundir con Osvaldo Bayer , siendo 25 años menor. La primera vez me ocurrió en Neuquen a fines de los 90 cuando se creo la Red Patagonica de los Derechos Humanos. Fue allí que recibí, su inmerecido de elogio de ser su doble. Y como era un memorioso volvió a recordarmelo cada vez que volvimos a encontrarnos. Se nota que le causaba gracia. A mi, mas bien incomodidad.
Osvaldo fue para nuestra generación un sobreviviente de aquel puñado de escritores y artistas geniales que nos arrebató la dictadura. Un intelectual insobornable, pero ademas un enorme relator de historias. Habiendo sido un investigador concienzudo, pero ademas viviendo activa, militantemente, 91 años, Osvaldo podía contar mil historias que involucraban a buena parte de los grandes personajes de presente y del pasado cercano. Era el registro vivo de sus mayores luces, pero tambien de sus mayores miserias. Las historias escritas perduraran en sus magnificos escritos: ” Los vengadores de la Patagonia Trágica” , “Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia”; “Los anarquistas expropiadores y otros ensayos”. Las historias orales, perduraran en la memoria de quienes las escuchamos.
Osvaldo se murió en un país gobernado por sus peores enemigos. Pero tambien un país que no se resigna a un destino colonial, con un pueblo que protagoniza en las calles , las mayores movilización de resistencia en el continente al ajuste neoliberal. Uno de sus hijos comenta en una carta que en los días previos a su muerte se despertaba preocupado porque tenía que asistir a distintas asambleas, confundiendo recuerdos con convocatorias presentes. No se murió pensando en una rosca que lo catapultaría a algun puesto institucional, en alguna ocurrencia marquetinera para promocionarse como dirigente politico, o en alguna perfomance que evidenciara ” los locos y rebeldes que somos”.
Con Osvaldo se nos fue un maestro- pueblo y una enorme biblioteca de memoria popular, para consultar en los días difíciles. Algunos festejaran que sin Osvaldo, sin Osvaldo mirando y recordando, los espejos serán mas opacos, se difuminaran los rasgos , los contornos y las historias. Y podrán repetir, sin ponerse colorados y coloradas, aquellos versos de Discepolin,” todo es igual, nada es mejor”.

La Plata, 27 de diciembre de 2018

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