Argentina

Inflación y pobreza, las promesas truncas que son la pesadilla de Macri en Argentina

Francisco Lucotti
06.Abr.19 :: Argentina

A escasos meses de las elecciones, la crisis económica y el impacto en la calidad de vida de la población son las principales razones para la caída de la imagen del presidente, que busca su reelección ante el fracaso por cumplir con las consignas realizadas antes de asumir.


Inflación y pobreza, las promesas truncas que son la pesadilla de Macri en Argentina
Francisco Lucotti / Resumen Latinoamericano / 5 de abril de 2019

A escasos meses de las elecciones, la crisis económica y el impacto en la calidad de vida de la población son las principales razones para la caída de la imagen del presidente, que busca su reelección ante el fracaso por cumplir con las consignas realizadas antes de asumir.

“Pobreza Cero” fue el eslogan de Cambiemos en 2015. Mauricio Macri, entonces candidato a presidente, dijo que quería que su gestión fuera medida a partir de su reducción y en diferentes intervenciones televisivas dijo que la inflación sería lo más fácil de solucionar, que este problema que aqueja cíclicamente a la Argentina hablaba de la incapacidad para gobernar de quienes estaban en el poder.

Desde el inicio de su mandato, en diciembre de aquel año, a diciembre de 2018, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los índices de pobreza en Argentina pasaron de 30,1% a 32% y los de la indigencia de 5,1% a 6,7%. La tasa de desempleo pasó del 5,7% al 12%, el salario mínimo cayó de 589 a 277 dólares y el PBI per cápita de derrumbó 7%.

La inflación acumulada en este período fue de 160%.

Lejos de las promesas, la realidad golpea nuevamente a los hogares argentinos y los sueños del presidente de renovar su mandato se encuentran en el peor momento: la imagen positiva, tanto personal como de su gestión, como la intención de voto están en el punto más bajo, luego de un importante repunte hacia fines de 2018 como consecuencia de la cumbre de líderes del G20.

Según una encuesta publicada en marzo de 2019 por la consultora Poliarquía, la aprobación de Macri cayó a 30%, nueve puntos más abajo que en diciembre de 2018, y su imagen positiva está en 25%. La economía, principal impulsor del desencanto, tuvo una percepción negativa en un 60% de los casos.

Inflación, la pesadilla que no cede

“El gran problema de la inflación y las tarifas no está en la clase baja sino en la clase media, que encima son sus propios votantes. La gente no resiste más los aumentos. Por suerte estamos entrando en la etapa de paritarias, donde la mayor parte de las empresas y los sectores están empezando a renegociar las adecuaciones”, dijo a Sputnik el economista Martín Tetaz.

El problema más grave es cuando la inflación aumenta después de la negociación, como pasó en septiembre y octubre del 2018, que descolocó los salarios, no dejó chance de que se recuperen, explica el experto.

Tetaz argumentó que el impacto de los aumentos de las tarifas en la clase baja no siempre representa un gasto mayor porque en muchos casos, “o está conectada de manera ilegal a los servicios, por ejemplo en el caso de la electricidad, y en otros casos tiene directamente tarifa social”, agregó.

Por eso, según el economista, “la decisión más importante del Gobierno este año fue el aumento de 46% de la Asignación Universal por Hijo en el mes de marzo, que hizo que estuviera 77% arriba de los valores del mismo período del año pasado, 27 puntos por arriba de la inflación”.

La inflación interanual de marzo alcanzó el 51,3%, la más alta desde 1991, mismo récord que tuvo el cálculo anual acumulado de 2018, que fue de 48%. En abril se esperan aún más aumentos en gas, tarifas del subterráneo porteño y la gasolina, aumentos que la oposición intenta frenar en la Cámara de Diputados.

Una perspectiva preocupante

“El escenario probable es de un sostenimiento de la inflación debido a tres grandes elementos que son productos de las políticas económicas del Gobierno. Uno son las subas de tarifas de los servicios públicos y los combustibles, que empujan la estructura de costos hacia arriba. En segundo lugar, la alta tasa de interés de la política monetaria, que sube el costo financiero. El tercero son las devaluaciones provocadas por la falta de instrumentos de contención de la política cambiaria”, explicó a Sputnik el economista Francisco Cantamutto, miembro de la Sociedad de Economía Crítica.

El analista explica que ante esto, el Gobierno está intentando vaciar el mercado de dinero “pensando que la inflación es un fenómeno nada más que monetario”, pero esta política, que es la que está aplicando con más intensidad desde octubre del año pasado, “no está obteniendo ninguna clase de resultado”.

Esto continuará afectando a la población de menores recursos sobre todo en los aumentos en el transporte público y en los aumentos en los precios de los alimentos como por ejemplo los productos lácteos, que en las últimas semanas tuvieron aumentos de alrededor de 50%.

A ello hay que sumarle las carencias que viven las personas de bajos recursos en salud por el costo de medicamentos y las faltantes en los presupuestos en hospitales públicos.

“Durante los primeros años, el Gobierno trató de hacer un vínculo social con sectores medios bajo un espíritu ‘aspiracional’, que implicaba que pudieran ahorrar en dólares sin restricciones, comprar bienes importados o viajar al exterior”, expresó Cantamutto.

Ahora todos estos consumos suntuarios ya no están al alcance de la mano por la falta de ingresos, con lo cual “el Gobierno empieza a tener una erosión de su propia base de representación, a lo que hay que sumar las tensiones internas con el empresariado más concentrado, que se están expresando en los últimos meses”, analizó.

Sputnik