Después de mes y medio de movilizaciones, la Minga de Resistencia
Social y Comunitaria se toma un receso para estudiar cómo continuar
la lucha
Sergio de Castro Sánchez
Tras las reuniones mantenidas durante todo el fin de semana con representantes
del Gobierno de Álvaro Uribe, la Minga decidía ayer abandonar
las instalaciones de la Universidad Nacional en Bogotá, en donde
se instaló desde su llegada el jueves, y volver a sus comunidades.
“La Minga se toma un receso para estudiar cómo fortalecerse”,
declaraba a Kaosenlared Aída Quilcué, Consejera Mayor del
Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). Un retorno que ha comenzado
no sin antes realizar un acto de protesta a las puertas de la Embajada
de los EE. UU. en la capital colombiana.
Tal y como han venido declarando los dirigentes indígenas a
lo largo de las últimas semanas, la verdadera finalidad de la
Minga no era la entrevista con Álvaro Uribe y su Gobierno, sino
el “caminar la palabra” en vistas a la construcción
de una propuesta conjunta que suponga una alternativa de unidad frente
a las políticas del despojo y violatorias de los Derechos Humanos
del presidente colombiano. En este sentido, según Aída
Quilcué, la Minga se ha “fortalecido”, sobre todo
tras la multitudinaria marcha del pasado viernes, en la que decenas
de miles de personas se unieron al recorrido que acabó en la
capitalina Plaza Bolívar. Una coyuntura que la Minga busca superar
y para lo cual los diferentes sectores sociales que se han sumado a
ella “han acordado seguir construyendo una agenda común”.
Desde un comienzo, las reuniones con el Presidente colombiano y su
gabinete han tenido como finalidad mostrar la apertura de la Minga al
diálogo y ejercer una mayor presión sobre el Gobierno.
Una presión que ha ido aumentando conforme se evidenciaba el
respaldo que la iniciativa indígena ha tenido en el resto de
los sectores sociales. En un contexto de protestas sociales venidas
de funcionarios judiciales, de los corteros de caña o de los
camioneros, y de escándalos producto directo de la política
económica y de Seguridad Nacional (la caída de las “pirámides”
o los llamados “falsos positivos”), la población
ha superado el control mediático y el miedo saliendo a las calles
a mostrar su inconformidad. Así por ejemplo, los estudiantes,
especialmente de la Universidad Nacional, hicieron caso omiso de las
amenazas y la declaración del estado de sitio en la institución
educativa por parte del grupo paramilitar de las Águilas Negras,
y no sólo se unieron en masa a la marcha sino que organizaron
todo lo necesario para la estancia de la Minga en el campus universitario.
Pero a pesar de esa presión popular, el Gobierno ha seguido
el guión previsto y se ha mantenido firme en sus posiciones.
Así, mientras su Gabinete se reunía el sábado con
la Minga con el telón de fondo de las exigencias por parte de
los movilizados de un cambio estructural que afecte a la política
de Seguridad Nacional, a la legislación del despojo (TLC y Estatuto
de Desarrollo Rural, entre otras), cumplimiento de acuerdos y firma
de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas
de la ONU, Uribe, en el marco de la XVI Cumbre del Foro de Cooperación
Asia-Pacífico (APEC) celebrada en Lima, recalcaba que la propia
Seguridad Nacional y la inversión extranjera son los ejes fundamentales
de una política, la suya, que, supuestamente, tienen como finalidad
lograr la cohesión social.
Así las cosas, la larga lista de ministros que se han reunido
este fin de semana con la Minga (Interior, Agricultura, Medio Ambiente,
Educación o Salud) “no han mostrado voluntad política
en resolver nuestras demandas”, por lo que, según señalaba
Aída Quilcué, éstas “deberán resolverse
en el marco de la Minga”, es decir, a través de la movilización
social.
Sí se han conseguido, a primera vista, algunos avances. Por
un lado, el Gobierno se ha comprometido a prolongar su firma del Convenio
169 de la OIT más allá del 2011, fecha en que deja de
tener vigencia su actual compromiso con la misma. Por otro lado, tal
y como se hizo en La María, el Ministro de Interior, Favio Valencia,
prometió investigar los acontecimientos que segaron la vida de
tres personas y provocaron más de 100 heridos durante estas movilizaciones.
En lo referido a la demanda de tierras por parte de los indígenas,
el Gobierno insiste en que los acuerdos ya firmados están en
vías de resolución. Al margen de los interrogantes que
estas promesas puedan suscitar, respecto a cuestiones estructurales,
que afectarían también a los sectores no indígenas
de la Minga, Andrés Felipe Arias, Ministro de Agricultura, advirtió
que “hay cosas que no se transan, como el TLC con Estados Unidos
y las leyes aprobadas de desarrollo rural y estatuto minero”.
La Minga se ha propuesto como una iniciativa de largo aliento, consciente
de que no iba a conseguir inmediatamente sus propósitos aún
hubiera reunido el pasado viernes a un millón de personas. Así,
tal y como señala la Asociación de Cabildos Indígenas
del Norte del Cauca (ACIN) refiriéndose al día de la marcha
en Bogotá, “hoy 21 de noviembre de 2008, en Bogotá
se inaugura el nuevo camino de la Minga de los Pueblos. De hoy al 12
de Octubre de 2009, recorreremos cada rincón y cada corazón
de Colombia compartiendo la agenda de 5 puntos y tejeremos la agenda
y el programa del país posible y necesario. El 12 de Octubre
de 2009, a más tardar, mostraremos el Tejido de la Minga. Desde
los Pueblos convertiremos en Plan de Acción nuestra palabra para
salir a caminarla. Este país con dueños y sin pueblos
se convertirá en un territorio de los pueblos sin dueños.
¡La Minga ha comenzado!”.
Publicado en la Heine