Bernardo Gutiérrez
Publicado en Venezuela En Revolución
Cincuenta indígenas amontonados en un cubículo pestilente.
Colchones sucios. Paredes llenas de moho. Retretes sin agua. Restos
de comida esparcidos por el suelo, entre heces de gatos. Alimentación
precaria.
Escasez de agua potable. Cuando Jacqueline Carrijo, fiscal del Ministerio
de Trabajo, entró el pasado mes de noviembre en las instalaciones
de la Compañía Brasileira de Açúcar e Álcool,
en Brasilândia (Mato Grosso do Sul), se le cayó el alma
a los pies.
De hecho, al final de la operación de investigación, su
grupo había liberado a 1.011 cortadores de caña de azúcar
que se encontraban en "situación análoga a la esclavitud".
Como agravante, 831 de los trabajadores eran indígenas que tenían,
en palabras de Jacqueline, peores condiciones que los blancos.
El grupo José Pessoa, responsable de la refinería, es
uno de los mayores productores de etanol (alcohol elaborado con caña
de azúcar) de Brasil. La reacción del actual presidente
José Pessoa de Queiroz resume a la perfección el lado
oscuro del etanol brasileño : "Contratamos a indígenas
para generar empleo.
Al final, vamos a mecanizar todo el proceso", afirmó a Brasil
Reporter, el boletín informativo de la ONG Brasil Reporter, la
más activa en la lucha del trabajo esclavo. Y es que, 123 años
después de la abolición de la esclavitud, en Brasil todavía
existen personas en situaciones laborales análogas a esta, según
la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El número total podría ascender a 40.000. Y la responsabilidad
de las plantaciones de caña de azúcar es elevada. En el
último semestre, de los 2.302 trabajadores rescatados por los
grupos de fiscalización del Ministerio de Trabajo, 1.559 estaban
vinculados a plantaciones de caña. Un 67,7% del total.
Referencia mundial
Lo cierto es que, antes de convertir el etanol en una de las banderas
de su Gobierno, Lula había dado un empujón considerable
a la lucha contra el trabajo esclavo. Dotó de recursos a los
maltrechos Grupos de Fiscalización Móvil, y se convirtió
en la referencia mundial en la lucha contra el trabajo esclavo.
Desde 1994, según la OIT , el Gobierno brasileño ha liberado
a 25.000 esclavos. Sin embargo, "el problema está lejos
de ser resuelto", en palabras de José Guerra, de la Secretaria
Especial de Derechos Humanos.
El total de esclavos podría ascender a 40.000, muchos de ellos
vinculados a la caña
A pesar de que el sector ganadero tienen una mancha de trabajo esclavo
mayor, la caña de azúcar posee un negro historial que,
lejos de remitir, persiste. Además, las liberaciones de esclavos
en haciendas de caña son casi siempre masivas. En junio de 2005,
el mundo asistió atónito a la liberación de 1.200
esclavos de la destilería Gameleira, en Confresa (Mato Grosso).
El año 2008 ha sido especialmente negro para el trabajo degradante
relacionado con la caña de azúcar y, por extensión,
al etanol. La situación es especialmente preocupante en los estados
de Mato Grosso do Sul (150 indígenas liberados en Iguatemi) y
Goiania (244 personas liberadas en Porteirão, 36 en Ceres y 14
en Inhumas).
"El mundo de la caña registra situaciones medievales. Muchos
empresarios usan las técnicas laborales ancestrales e ingenios
de la época colonial portuguesa", asegura a Público
Guilherme Moreira, uno de los fiscales más veteranos del Ministerio
de Trabajo.
No sólo el Brasil profundo registra violaciones a los derechos
laborales más básicos. Campos, en el Estado de Río
de Janeiro, es una de las áreas históricas de la caña
de azúcar. "Es una región feudal, con pequeñas
propiedades y pocos empleados", explica Leonardo Loppi, responsable
de una operación de investigación a quien Público
acompañó en Campos.
Gracias a una fuerte y constante presión la situación
ha mejorado mucho. "Ahora nos centramos en detalles, como que las
ropas sean apropiadas o que la alimentación también lo
sea", matiza Leonardo.
La fábrica investigada por el grupo de Loppi (Sapucaia), de hecho,
cumplía todos los requisitos. Federico Rangel, director de la
cooperativa de productores de caña Coagro, justifica la situación:
"Aquí no hay trabajo mecanizado como en São Paulo.
Se corta a mano. Por eso hay algunos productores que mantienen a sus
trabajadores en situaciones degradantes".
Lula está haciendo grandes esfuerzos para limpiar la imagen del
etanol brasileño
Para Leonardo Loppi, como para la mayoría de personas que luchan
contra el trabajo esclavo, la solución definitiva al problema
sería la aprobación de la Propuesta de Enmienda Constitucional
438/2001 que determina la "expropiación, sin indemnización",
de propiedades donde sea constatada la explotación de mano de
obra esclava". La propuesta de ley está enterrada. O casi.
La bancada ruralista (como se conoce a los diputados con intereses agropecuarios)
se opone rotundamente. Pero la presión social está más
activa que nunca. El pasado 4 de junio nació el Frente Nacional
Contra el Trabajo Esclavo, que cuenta con el apoyo de entidades como
la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) y ocho de las
mayores centrales sindicales del país.
De momento, la iniciativa que más castiga a los empresarios que
utilizan mano de obra esclava es la Lista Sucia, que el Gobierno Lula
publica desde 2004. Se trata de un listado con los empresarios explotadores
que, además del impacto negativo en sus ventas, provoca la pérdida
de préstamos públicos. "Es necesaria pero no suficiente,
ya que muchos consiguen quitar su nombre", asegura Xavier Plassat,
coordinador de la campaña de trabajo esclavo de la Comisión
Pastoral de la Tierra (CPT), el ala izquierdista de la iglesia católica.
Problemas de imagen
Plassat destaca la creación del Pacto Nacional para la Erradicación
del Trabajo Esclavo . Gracias a él, empresas como Petrobrás,
Carrefour o ABN Amro firmaron su compromiso a no comprar nada de empresas
salpicadas con trabajo esclavo. "En realidad les amenazamos con
pruebas que iban a manchar mucho su imagen, por eso aceptaron",
afirma Plassat.
Hay colchones sucios, paredes llenas de moho, retretes sin agua, restos
de comida
Lula, por su parte está haciendo grandes esfuerzos para limpiar
la imagen del etanol brasileño. La última medida fue la
de prohibir la plantación de caña de azúcar en
las áreas reservadas de la Amazonia. Sin embargo, se mantendrán
las tres plantas que existen en los estados amazónicos de Acre,
Amazonas y Pará. La nueva ley se limita a prohibir plantaciones
en reservas ambientales.
La producción de caña de azúcar en la Amazonia
brasileña creció de 17,6 millones de toneladas en la cosecha
del año pasado a 19,3 millones de toneladas en la de este año.
El Estado de Amazonas (tres veces la superficie de España) ha
registrado un aumento de la superficie de caña de azúcar
de un 8% en el último año.
Brasil, gigantesca fábrica mundial de etanol
Hectáreas cultivadas
Brasil tiene 7,8 millones de hectáreas plantadas con caña
de azúcar, de un total de 63 millones de hectáreas cultivadas.
Más de 300 fábricas
Este año han entrado en operación 32 nuevas fábricas
de etanol. El número total es de 367. Un estudio del BNDES (Banco
Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social) asegura que Brasil
necesita 100 fábricas antes de 2010 para producir 8.000 millones
más de litros de etanol.
2008, año récord
La temporada 2008 va a registrar el récord de recogida, con unos
24.300 millones de litros de alcohol. En los próximos seis años,
el sector recibirá inversiones cercanas a los 17.000 millones
de dólares.
Programa ‘pro etanol'
En los 70, el Gobierno de Brasil creó el programa Pró-Álcool,
para incentivar el uso de etanol. Grandes marcas como Fiat adaptaron
sus coches para la mezcla de gasolina y etanol. Por ley, el 25% del
total del combustible tiene que ser etanol.
Consumo en alza
El consumo de etanol en Brasil creció un 52,94% en el primer
semestre de 2008, mientras el consumo de gasolina descendió ligeramente
en el mismo periodo.