Neuquén, 4 de abril de 2008
Juan Pablo Casiello (Secretario Adjunto de Amsafe-Rosario)
En el centro de la ciudad de Neuquén, el Monumento a San Martín
aparece cubierto por decenas de delantales vacíos que denuncian
la ausencia del maestro.
Por cada una de las calles que llegan al Monumento, torrentes de compañeros
van cubriendo el lugar.
En poco tiempo somos una inmensa multitud unida por el reclamo, la fuerza
del encuentro, la bronca.
Desde el camión con el sonido intentan acomodar el arranque: “Primero
la Comisión Carlos Presente, luego las organizaciones sociales,
los compañeros de ATEN de las distintas seccionales en el orden
establecido, luego los otros sindicatos docentes, después …”.
La bandera con el reclamo de justicia empieza a avanzar y lentamente la
abigarrada multitud se va transformando en una interminable columna encabezada
por Sandra Fuentealba y los dirigentes que impulsaron el paro.
Miles de gargantas que cantan. Carteles, pancartas, delantales, muñecos
gigantes. Brazos con aerosoles rojos y negros que se multiplican: “Sobisch
asesino”, “No a la impunidad”, “Justicia para
Carlos”.
El sol pega fuerte en el mediodía neuquino y la larga columna avanza
con dificultad. “Somos más de 30.000 compañeros marchando
para reclamar justicia por Carlos” gritan desde los parlantes; y
la cifra y el reclamo nos propone una asociación inevitable con
la dictadura.
Y los vecinos que saludan desde los balcones y los comercios con carteles
expresando su adhesión nos dicen que somos muchos más.
La larga marcha recorre el centro de Neuquén y se detiene frente
al edificio de Tribunales: “Como a los nazis / les va a pasar /
a donde vayan / los iremos a buscar”.
Se escucha la “Marcha de la Bronca” y al pasar frente a la
Casa de Gobierno el grito de “Sobisch asesino” suena en la
boca de todos.
Tomamos la ruta y avanzamos en dirección hacia el lugar del acto.
Al costado del camino, valga la expresión, espera la columna de
la Ctera. Desde el camión de sonido gritan “Saludamos a los
compañeros de la Ctera de otras provincias”; pero más
que aplausos desde la multitud brotan quejas, reclamos, acusaciones, insultos.
Un inmenso acoplado que cruza la ruta hace las veces de palco. Pese a
la perspectiva, desde allí no se alcanza a divisar el final de
la columna.
Entre gritos, bombos, consignas y adhesiones se suceden los oradores:
Claudia Baigorria de la Conadu (Histórica), Marcelo Guagliardo
de ATEN y el secretario general de la CTA de Neuquén.
Y llega el turno de Sandra. Se hace un profundo silencio mientras empieza
a leer rodeada de sus hijas. Y en su voz, la bronca, el reclamo y la emoción
de todos. El recuerdo de Carlos; como esposo, como padre, como docente,
como militante. Y la angustia y el sinsentido de la muerte. Y la necesidad
de seguir viviendo, de seguir luchando por la justicia. Y el reclamo de
cárcel para Sobisch y todos los responsables del crimen. Y la decepción
con la dirección de la Ctera. Y la respuesta de “Todo un
pueblo” a la pregunta de su hija sobre quien iba estar acompañándolas
cuando se iniciara el juicio contra los asesinos.
Cerró el acto Pedro Muñoz, Secretario General de ADOSAC.
Llevó el saludo de los docentes de su provincia. Recordó
que la represión a las luchas y la impunidad se extendía
por todo el país; que ellos en Santa Cruz había sufrido
la ocupación de las escuelas por la Gendarmería y que Varizat
(un importante funcionario del kichnerismo) había atropellado con
su 4x4 a un grupo de docentes y que estaba en libertad. Destacó
las características de la jornada de lucha “este es un paro
surgido desde las bases; ante la borrada de la Ctera por sus compromisos
con el gobierno nacional, fueron los docentes los que impusieron desde
las escuelas este paro que se extiende por distintas regiones del país”.
Con el grito de “Carlos Fuentealba / Presente” se marcó
el final del acto.
Empezaba la tarde. Mientras nos desconcentrábamos, León
Greco repitiendo “Bajen las armas / que aquí sólo
hay chicos comiendo” nos traía imágenes de injusticia,
represión e impunidad de nuestra provincia de Santa Fe.