HACE FALTA UNA REFORMA AGRARIA INTEGRAL QUE GARANTICE:
TIERRA, TRABAJO Y SOBERANÍA
ALIMENTARIA PARA TODO EL PUEBLO
- RETENCIONES SÍ: A LOS GRANDES TERRATENIENTES Y POOLS SOJEROS,
DIFERENCIANDO A LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES:
Las formas que va tomando el "paro agropecuario" generan
distintas lecturas, según los intereses económicos y políticos
que se expresan. Las voces más escuchadas son las de la Sociedad
Rural Argentina y el Diario La Nación, que plantean falsamente
el problema de "la expoliación del interior productivo"
por parte de centros urbanos parásitos; por su parte, también
se hace oír el gobierno, que juega a presentarse como defensor
de los intereses de la sociedad. Todos: gobierno, entidades de grandes
productores, medios de comunicación, hablan del "campo"
ignorando a los millones de campesinos pobres, desplazados de sus tierras,
perseguidos, arruinados por el desmonte sin control, la explotación
minera y el modelo sojero. Como si las intensas luchas en defensa de
la tierra y de la cultura ancestral que se expresa en el interior profundo
de nuestra patria no existieran, ignoran las fuertes luchas y denuncias
que por años vienen desarrollando las organizaciones que integran
el Movimiento Nacional Campesino Indígena (Vía Campesina),
como el Mocase de Santiago del Estero, o los movimientos de Córdoba,
Mendoza y Salta. Por fuera de la disputa gobierno-"campo",
ante esa realidad de exclusión, marginación y explotación
en el campo expresamos nuestra principal solidaridad.
- LA POLÍTICA DE SOJIZACIÓN
Respecto al conflicto de intereses que se presenta durante estos días,
lo primero que hay que decir es que entre el gobierno y los grupos mas
concentrados de la actividad agropecuaria hay acuerdos básicos:
reducir la actividad agropecuaria a los "agronegocios", decisión
que favorece la concentración del capital y arruina a los pequeños
productores. La política de los "agronegocios" tiene
como principales ganadores a los proveedores de insumos (semillas fertilizantes,
herbicidas) sector que esta fuertemente concentrado, cartelizado y trasnacionalizado,
y a los frigoríficos exportadores, todos de propiedad extranjera.
Quienes desde hace años se han llevado la parte del león
de los agronegocios no han sido sustancialmente afectados por medidas
económicas y gozan de los beneficios de una estructura impositiva
regresiva que se centra en gravar el consumo y la producción,
pero no a la ganancia.
Con el aumento de las retenciones a la importación, el gobierno
busca quedarse con una mayor porción de la torta, sin cuestionar
ni modificar una lógica que ha impulsado durante los cuatro años
de anteriores, teniendo en sus manos herramientas que le permitían
orientar la actividad agropecuaria hacia la producción de alimentos.
En ese contexto, la soja desplazó a las verduras y a la producción
de cereales y de carne; destruyó rodeos y majadas, liquidó
a medianos y pequeños propietarios rurales que alquilaban campos
para mantener sus rodeos, destruyó bosques, desalojó a
miles de familias campesinas poseedoras. La política de retenciones
a la producción agropecuaria es socialmente justificable, si
se la integra a una política impositiva progresiva, que alivie
a los que menos tienen y grave a los más ricos. Esto no sucede
en el país. Por eso, sería necio desconocer, aún
en medio de los planteos de las asociaciones rurales oligárquicas,
la legitimidad del reclamo sobre el carácter confiscatorio de
las retenciones que plantean los pequeños productores. En una
situación muy compleja y tergiversada por discursos engañosos,
se han desarrollado estos paros agropecuarios y cortes de ruta donde
los pequeños productores han puesto el número e impulsado
las acciones mas radicalizadas; mientras las instituciones más
conservadoras han puesto el discurso, los paños fríos
e incluso la denuncia sobre posibles infiltraciones, frente a acciones
que no pueden controlar.
- ¿PARA QUÉ USA EL GOBIERNO LAS RETENCIONES, EL SUPERÁVIT
FISCAL Y LAS RESERVAS MILLONARIAS? ¿QUIEN ES QUIEN EN ESTE CONFLICTO?
En los barrios humildes y poblaciones marginadas donde hace estragos
la exclusión social estructural, y en los sueldos de los trabajadores
y trabajadoras que seguimos por debajo de la línea de pobreza,
esta disputa genera el escepticismo de saber que ambos bandos: el gobierno
y "el campo", juegan su propio juego al margen de nuestros
intereses.
Piquetes de pequeños productores pero también de "4x4",
generan lecturas que confunden a algunos y hacen compleja la interpretación
política de esta coyuntura. Ante esto, apelamos a un método
de análisis sencillo y efectivo: nos preguntamos quiénes
en este conflicto expresan a "sectores populares" y quiénes
a intereses antagónicos. Entonces leemos, en el campo en nuestro
país, la presencia de pequeños campesinos excluidos que
defienden su tierra y su cultura, agrupados principalmente en el MNCI,
como señalamos; reconocemos que pequeños productores nucleados
en la FAA defienden su derecho al trabajo contra una propuesta impositiva
de parte del gobierno que no discrimina entre grandes terratenientes
y pequeños productores, lo mismo que comerciantes y cuentapropistas
que en los pueblos dependen de la economía generada en torno
al campo.
Del otro lado, vemos a las entidades oligárquicas que, como
lo hicieron históricamente, defienden sus privilegios sin importarle
nada más; vemos al gobierno que, aunque decidido a sostener la
disputa por el porcentaje de las retenciones con estas entidades "del
campo", no sólo no cuestiona el modelo en que se sustenta
la explotación agropecuaria, sino que hace de este modelo su
principal vía de recaudación, ignorando cualquier perspectiva
de reformar las reglas de juego respecto a la tenencia, concentración
y uso de las tierras productivas en nuestro país (¡ni hablar
de una Reforma Agraria!). Ignorando también cualquier tipo de
propuesta de redistribución de la riqueza, que resultaría
posible si se involucrara al pueblo en la discusión sobre el
destino de retenciones, superávit y reservas millonarias. Completan
el cuadro de quienes expresan intereses "antagónicos"
al pueblo, la derecha política y comunicacional, dedicada a generar
análisis alarmistas y a desgastar al gobierno en esta pulseada
interna entre quienes disputan sus intereses al margen de la realidad
de los trabajadores y el pueblo. El rol disciplinador y patotero jugado
nuevamente por la burocracia sindical de la CGT, con la complicidad
del gobierno, y la inicialmente negada y luego confirmada presencia
de la gendarmería en Santa Fé, reeditan las limitantes
del discurso oficial.
Hecha esta lectura general, es cierto que los medianos y pequeños
productores de la Federación Agraria Argentina, decidieron confluir
en la protesta con los grandes sojeros asociados a las oligarquías
del campo. Esta no es la única confusión: entusiasmados
con una situación en la que se le "pega al gobierno"
y en función de cierto dogmatismo ideológico, expresiones
importantes del campo popular, como la maoísta Corriente Clasista
y Combativa, o dirigentes mediáticos como Raúl Castells,
saludaron sin medias tintas la "rebelión agraria contra
el gobierno"… Humildemente, desde el FPDS creemos erróneos
esos posicionamientos, y si bien es necesario enfrentar las políticas
de éste gobierno que no apuntan a resolver las necesidades populares,
no será aliándose a las oligarquías terratenientes
la forma de generar consensos y acompañamiento popular.
Desde el Frente Popular Darío Santillán proponemos una
amplia unidad de todos los sectores populares que son víctimas
de este modelo económico que incluye la política de agronegocios
y que es continuidad del neoliberalismo. Propugnamos un proyecto de
país basado en la justa distribución y socialización
de las riquezas, que incluya una reforma agraria integral y garantice
tierras, trabajo y soberanía alimentaria para todo el pueblo,
basado en el protagonismo popular; en la de defensa de nuestros bienes
naturales.