Reinaldo Iturriza López
En ocasiones, mil palabras dicen más que todos los discursos
juntos. Esta vez, bastan sólo 379 para entender lo que está
ocurriendo en Honduras. Tal es la cantidad de palabras que pueden leerse
hoy domingo 28 de junio en el editorial del diario El Heraldo, órgano
propagandístico de la oligarquía hondureña y férreo
opositor del derrocado gobierno de Manuel Zelaya. Intitulado Se acerca
la jugada final, es imposible leerlo sin recordar el titular/consigna
de la tristemente célebre edición extra que publicara
El Nacional el mismísimo 11 de Abril de 2002: La batalla final
será en Miraflores.
Más que la curiosa familiaridad gramatical, lo que hermana al
par de documentos es el lugar desde donde han sido escritos: no se trata
de habilísimos, avezados y audaces periodistas que fueron capaces
de anticiparse al inminente desenlace de crisis políticas que
narraron al público lector desde el vamos o desde el fuego, jugada
por jugada, batalla por batalla. No. Hablamos de periodistas, de medios,
de dueños de medios, de diarios de circulación nacional
que participaron directamente en la jugada o en la batalla, como jugadores
o soldados o generales, que pelearon por los suyos y junto a los suyos
en contra de un enemigo que debía ser vencido en un escenario
de confrontación que ellos mismos contribuyeron a crear.
Para decirlo más claro, y porque siempre hay más de uno
que alberga alguna duda: los derrocamientos de Chávez y Zelaya
no han sido narrados por unos tipos simpáticos y conocedores
de la materia, amantes del deporte, amigos del manager o del director
técnico, desde una cabina de transmisión de un estadio
cualquiera, sino por unos tipos que se han arremangado la camisa, han
bajado al terreno y se han dedicado a repartir codazos, zancadillas
y toda clase de coñazos contra los jugadores del otro equipo,
mientras van narrando con total "imparcialidad" las incidencias
del juego.
A Manuel Zelaya, en particular, El Heraldo le ha recriminado un par
de veces el haberse atrevido a cambiarse de equipo: "Fue electo
por un partido político de derecha y pretende ser un líder
de izquierda" y "Se apartó de las estructuras que lo
llevaron al poder". Pero lean ustedes mismos el editorial y saquen
sus propias conclusiones. Eso sí, recuerden que el golpe contra
Zelaya es sólo una partida más "en el largo proceso
por el fortalecimiento y profundización de la democracia".
Están advertidos.
Detalle de la versión digital del editorial de El Heraldo, domingo
28 de junio de 2009.
"Se acerca la jugada final.
"La etapa actual de la crisis política catracha ha llegado
al paroxismo. Ambos bandos han estado moviendo sus piezas y ya están
a punto de hacer su jugada final en busca del jaque mate.
"No hay duda que (sic) el gestor de la crisis es el presidente
Manuel Zelaya. Fue electo por un partido político de derecha
y pretende ser un líder de izquierda.
"Se apartó de las estructuras que lo llevaron al poder;
ha desconocido el orden establecido, contraponiéndose a la Constitución
vigente y desafiando a los otros dos poderes del Estado.
"El acto temerario de irrumpir junto a sus seguidores en la base
de la Fuerza Aérea para rescatar el material para la consulta
del domingo próximo, un punto clave en este juego de confrontación,
reafirma que él hace tiempo optó por desconocer las bases
legales sobre la (sic) que se ha estructurado la Honduras que hoy tenemos
y buscar 'legitimación' en las calles, en organizaciones y dirigentes
de la izquierda radical y otros compatriotas dispuestos a expresar de
forma militante su desafecto por el sistema imperante.
"Pero son los defensores de la actual Constitución los
que más posibilidades tienen de ganar la partida, porque los
movimientos realizados para evitar la realización de la consulta
del domingo próximo no solo le han ido quitando piezas claves
al Presidente, sino que lo han expuesto como alguien que está
en abierta rebeldía contra las leyes que nos rigen.
"La pérdida del apoyo de las Fuerzas Armadas, la renuncia
del Ministro de Defensa y la ausencia de la mayoría de los secretarios
de Estado en los actos realizados el jueves son muestras irrefutables
de que el Presidente Zelaya ya no cuenta con las estructuras establecidas
de poder. Se sabrá ahora qué tanto 'poder popular' ha
acumulado y qué tan real es el mismo.
"Las actuales son horas decisivas en esta batalla. Pero lo más
importante es que, desde uno u otro bando, estudien muy bien sus próximos
movimientos para asegurarse que (sic), independientemente de cuál
sea el resultado para sus propios intereses, lo fundamental es que no
vaya a degenerar en violencia, en enfrentamientos físicos entre
hermanos; pero también que se preserve el Estado de Derecho y
el sistema democrático para que el pueblo hondureño tome
sus decisiones.
"La población en general debe mantenerse en calma, no dejarse
llevar por rumores hacia el miedo. Los militares ya demostraron su madurez,
su plena consciencia (sic) sobre la realidad actual y el papel que les
corresponde en el sistema democrático.
"Esperemos, entonces, la jugada final de esta partida que solo
es una más en el largo proceso por el fortalecimiento y profundización
de la democracia".