Juan Yahdjian * Abril 2009
Argentina es uno de los países empobrecidos por el Modelo Productivo
(MP) actual. Un modelo que definimos como agroexportador, que expulsa
al pequeño productor y su familia de su tierra y lo obliga a
“asilarse” en los cinturones de pobreza de las ciudades.
El modelo genera pobreza, con toda la violencia e inseguridad como consecuencia.
Si acordamos en que la enfermedad es resultado de un desequilibrio,
vemos que el mismo puede tener distinto origen, desde los emocionales,
físicos, de vínculos, del ambiente y muchos etcéteras.
En el caso del dengue, además de la pobreza se agrega el desequilibrio
del ambiente, la contaminación, el agua y alimentos de baja calidad
o ausentes etc. Todos son factores que disminuyen la “calidad
de vida”, que disminuyen las defensas de todos los seres vivos,
incluido nosotros.
No es casualidad que el dengue, en Salta, comienza en Tartagal, cuya
población viene de sufrir una catástrofe, originado por
el desmonte y otras maldades. Tampoco es casualidad que el epicentro
sea el Chaco, donde también se ha desmontado y empobrecido. El
mapa del dengue se superpone al de la pobreza. Las localidades que reciben
agua en camiones cisterna son las más vulnerables. Localidades
golpeadas por el desmonte indiscriminado, por el reemplazo del monte
por soja, por ejemplo.
Se culpa al mosquito, para que no pensemos en las verdaderas causas,
por ignorancia o malas intenciones, se fumiga para eliminarlo y se agrava
nuestra situación. El mosquito, bien gracias, nadie se imagina
que lo podamos eliminar. La vida en riesgo, ya que los venenos terminan
en nosotros y nuestras defensas se resienten nuevamente.
La figura del “consumidor final” explica muy bien lo de
los venenos. Nosotros los respiramos, los ingerimos en el agua y los
alimentos. Y como a nosotros no tenemos mecanismos para metabolizarlos,
para expulsarlos, los depositamos en los tejidos. Y como somos el último
eslabón de la cadena natural, quedan para siempre, casi todos
en nuestro cerebro, donde el tejido es graso y casi todos estos venenos
son liposolubles. Entonces no hay dosis tolerables, lo de hoy se junta
con lo de ayer y lo de mañana. Y cuando nos morimos y nos baña
la lluvia, se lleva el veneno a las napas y así a los seres vivos
y termina en los humanos nuevamente.
El mosquito NO produce dengue, lo transmite. El que lo produce es el
Modelo Productivo (MP) perverso, que fabrica pobres, que favorece las
condiciones para enfermarnos. Y si eventualmente matamos a todos los
mosquitos, nos enfermaremos de otra plaga, por tener bajas las defensas.
La GAIA, el Planeta Tierra y sus envoltorios, es un ser vivo, y además
funciona como una caja casi hermética, todo queda en ella. Apenas
algunas gotitas de agua o alguna que otra molécula se puede escapar,
Pero lo bueno o malo que produzcamos queda dentro del sus límites.
Si seguimos fabricando y usando agrotóxicos, además de
envenenar nuestra generación, hipotecaremos el futuro, lo llenaremos
de sustancias nocivas, que no se degradan y muchas veces se potencializan
entre ellas, y nuestra descendencia sufrirá mucho más
que nosotros y serán consumidores finales con peores consecuencias.
Y volviendo a la enfermedad, en este caso el dengue, podemos definir
el desmonte como un desequilibrio. El monte es fuente de vida, de biodiversidad,
de armonía, de agua, de aire puro. Su suelo esponjoso y las raíces
de los árboles funcionan como vías de entrada y filtrado,
del agua de lluvia hacia las napas y el acuífero. Con el desmonte
nos llevan el agua “robo de agua”, (ver escrito de juan
yahdjian en www.movisocialmisiones.com.ar ). Nos llevan una fuente principal
de aire puro, de alimentos y medicinas, nos llevan el territorio, nos
llevan la vida.
El monocultivo como un gran desequilibrio. Siendo el monte lo natural
de nuestra región, lo que la madre naturaleza elige para el bienestar
de todos los seres vivos, el monocultivo, por el contrario, es lo antinatural,
lo negativo. Además son grandes consumidores de agua (agua virtual)
y de venenos (como defensa de la naturaleza, por la imposición
de cultivos negativos, aparecen las plagas, que tienen el mandato de
transformar en tierra lo que no nos conviene). En el caso de la soja,
la que se produce en la región es forrajera y genéticamente
modificada, necesita dosis progresivas de herbicidas, por la resistencia
que provoca cualquier cida (envenenamiento- muerte). En el caso del
pino, son variedades exóticas y necesita combinaciones de varios
venenos, contaminando más y más, atentando en contra de
nuestra calidad de vida, disminuyendo nuestras defensas.
Pinos y eucaliptos consumen mucha agua para crecer rápido y ser
rentables.
El monocultivo esteriliza los suelos (desierto verde) y precisa de fertilizantes
químicos para seguir produciendo.
El destierro de Antiguos Pobladores, de Campesinos, es desequilibrio
mayor. El apego a la Pachamama es parte principal de su espiritualidad.
Condenarlos a los cinturones de pobreza de las ciudades es condenarlos
a la enfermedad, a la exclusión a la pérdida de vínculos
familiares, con la naturaleza y con Dios. Perderán su fuente
de agua y de alimentos sanos, los remedios caseros y la identidad, su
bien más preciado. Tendrán que cambiar de vida, de cultura,
de hábitos, de vecinos, de trabajo (?), si antes sobreviven a
las enfermedades o al suicidio.
La concentración de tierra y de riqueza es un desequilibrio y
este MP lo acentúa. En cambio de producir nuestros alimentos,
de respetar nuestras fuentes de agua, de aire, estamos respondiendo
a necesidades de otros países. Exportamos cereales para engordar
cerdos de la China, por ejemplo. O pasta de papel, para que otros países
produzcan papel y nos lo vendan a precios dólar o euro.
Las Represas e hidrovías producen grandes desequilibrios ambientales.
Los ríos circulan en el Planeta Tierra como la sangre en nuestras
venas y arterias, si los represamos, si los reprimimos, sobrevendrá
la enfermedad y la muerte, de peces y de otros seres vivos, que conforman
sus cuencas. El dengue, la leishmaniasis, la fiebre amarilla y tantas
otras, son llamadas enfermedades de la pobreza, de las represas, del
agua.
La ruptura de la armonía del ecosistema produce cambios climáticos,
desde sequía a inundaciones, pasando por tormentas inusuales
y otros desastres. Los calores que se prolongan en el Norte desorientan
a todos.
El Modelo Productivo (MP) no funciona sin desmontes, sin monocultivos,
sin expulsión de los pequeños agricultores y de antiguos
pobladores, sin concentrar la tierra y las riquezas, sin “robo
de agua”, de aire, de territorio, sin megarrepresas e hidrovías,
sin contaminar con venenos, sin cambios climáticos, sin atentar
nuestra calidad de vida, sin ponernos a merced de enfermedades varias.
El dengue es una enfermedad infecciosa, que como muchas otras necesita
el germen patógeno y el terreno propicio. Se presenta con fiebre
alta, decaimiento, fuerte y persistente dolor de cabeza, sobre todo
detrás de los ojos y dolor en el cuerpo. Semeja mucho a una fuerte
gripe. Según nuestras defensas, tarda entre cinco y siete días,
y si andamos bajoneados, puede derivar en la variedad hemorrágica
o sobrevenir complicaciones.
El dengue, como otras enfermedades sociales, es un aviso, una alerta,
que nos dice que estamos equivocados, que hacemos mal las cosas, que
provocamos enfermedades, que mejor si cambiamos, si elegimos la vida,
la salud, para todos nosotros. La enfermedad como una propuesta de cambio,
como una oportunidad para revisar lo que hacemos.
Y a quiénes favorece el Modelo Productivo? :
- Al Gobierno, con los impuestos- retenciones. Los números cierran,
las elecciones se pueden ganar, el clientelismo y el doble discurso
es cultura. Ahora se consiguió un crédito chino, por si
cae el dólar. Ellos se aseguran la soja y nosotros las enfermedades.
Pero además:
- A las grandes multinacionales como Cargil, Monsanto, Aceitera Deheza,
pools de siembra, los dueños de la tierra, las pasteras etc.
Quienes hace dinero de la naturaleza, no respetan el agua, el aire y
el ambiente.
- A los exportadores- importadores.
- A los bancos y financiaras internacionales.
- A la clase dominante en general.
El resto somos todos perjudicados, comenzando con los pobres, expulsados
y excluídos, los niños y jóvenes y generaciones
futuras.
Entonces no debemos atacar al mosquito, provocando mayor contaminación,
debemos cambiar el MP que genera desarraigo, pobreza y enfermedad a
tantos muchos y favorece muy mucho a unos pocos. Difícil si no
nos organizamos, si no participamos. Proponemos, en Misiones, el Movimiento
Social Misiones y a nivel Nacional el Foro de Pensamiento y Construcción
Social: forodepensamientoyconstruccion@gmail.com
Debemos hacer lo necesario para mejorar nuestras defensas: -Erradicar
la pobreza, la inequidad, las injusticias, la inseguridad, las enormes
brechas que separan a ricos y pobres. – Procurar el cultivo de
nuestros alimentos sanos, -Una agricultura con agricultores, quienes
saben respetar la tierra, el agua, el ambiente. –No permitir la
producción de venenos, que terminarán en nosotros. –Es
importante que nos sintamos naturaleza, que formemos parte, que la respetemos,
que armonicemos- Debemos pensar en el futuro, en las generaciones venideras.
Tenemos que cambiar lo de desarrollo sustentable por provincia o región
sustentable. Y dejar la naturaleza como la encontramos. Y muchas otras
cosa que ustedes mismos aportarán, para que, entre todos, proyectemos
una vida mejor, sin dengue ni otras enfermedades de la pobreza, porque
entre todos la vamos a erradicar.
Ojala que nuestros gobernantes hayan entendido el mensaje de los que
despidieron a Alfonsín y democraticen su accionar. Y los radicales
entiendan que no fue un apoyo partidario ni de candidatos, aunque sean
familiares. Y que ética y política no se nieguen.
Y ya que estamos en Semana Santa y que escuchamos que Jesús murió
para “salvarnos”, busquemos la verdad, diciendo que lo mataron
por su coherencia en denunciar las injusticias. Y que hoy se sigue crucificando,
enfermando a pobres y excluidos.
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