Juan Yahdjian.
5 de junio de 2009, “Día del Ambiente”
La propuesta principal, de la campaña K es: “no debemos
salir del modelo”. Parecería que están orgullosos
de lo conseguido y a conseguir. Estos conceptos merecen una revisión,
que es lo que propongo con esta nota.
Los récords de recaudación de la era K se obtuvieron
con un IVA de más del 21 %, que recae en la clase pobre, por
su cantidad y porque todo lo que consumen incluye el IVA y no tienen
forma de evadir. Otro factor son las retenciones, los impuestos a las
exportaciones, basados sobre todo en el boom de la soja forrajera y
transgénica, destinada a alimentar a animales de otros países
y menos para aceites y alimentos elaborados, industriales. La exportación
de muchos otros productos, las regalías mineras, con enormes
costos en contaminación y degradación del agua, son otros
rubros que suman, en esto de agredir al ambiente.
Si defender el MODELO, es favorecer a los pobres, los hechos prueban
lo contrario, porque hay más pobres que antes y porque son más
pobres que nunca. Sin ninguna perspectiva de cambio favorable. Entre
las últimas medidas de gobierno se resalta las facilidades financieras
para adquirir automóviles o casas o refaccionarlas, siempre con
fines electorales y dirigido claramente a la clase media privilegiada.
Los pobres, con planes trabajar de 200 pesos mensuales. Jubilados abstenerse.
Sus dineros son utilizados para cualquier cosa, como el salvataje a
empresas privadas, multinacionales, de las que se llevan las ganancias
y dejan deudas y quiebras, para que las paguemos con la degradación
de calidad de vida de los jubilados.
Sojización, gran pilar del MODELO: Con consecuencias muy negativas,
entre ellas:
Enormes extensiones de monte nativo reemplazados por cultivos recientes.
Reemplazo de otros cultivos por soja.
Desplazamiento de pequeños productores, quienes sufren los efectos
de las fumigaciones, o alquilan sus campos o pierden su fuente de trabajo,
reemplazados por máquinas: siembra directa, pools de siembra
etc.
En Misiones, los campesinos son reemplazados por pinos. Que se transformaran
en pasta de papel y madera, ambos destinados a la exportación.
Mientras, el 90% de las verduras que se consume en la Provincia, viene
de otras regiones y países (ver el territorio del 11-12-08, página
07).
Los cinturones de pobreza de las ciudades se engrosan con los expulsados
del campo y son fuente de violencia, pobreza, inseguridad, droga, prostitución,
destrucción de vínculos familiares, del tejido social,
con cambios culturales con gran costo, que pagamos toda la sociedad.
La misma desocupación crónica tiene a este fenómeno
como una de sus principales causas. ¿De qué puede trabajar
un colono que nació y vivió en la chacra, si en las ciudades
hace falta gente con conocimientos técnicos mínimos?
Agotamiento de fuentes de agua, napas y acuíferos (robo de agua).
El desmonte como desaparición de las vías de recarga de
los ríos subterráneos. Y como causa de la disminución
de lluvias.
La exportación de commodities, como la soja y la pasta de papel
significan gran depredación de agua: “agua virtual”,
que es la cantidad de agua que necesitan los cultivos, listos para exportar.
En el caso de la soja, según Walter Pengue, una tonelada de soja
se lleva mil toneladas de agua. El bajo nivel del Río Paraná
nos tendría que servir de ejemplo, ya que responde a este análisis.
Y si tenemos en cuenta que el 70% del agua dulce se encuentra en el
subsuelo, fácil es deducir lo que nos esta faltando de agua.
En Misiones, y comparando con los años 70, tenemos menos de la
mitad, sumando el agua de superficie, de napas y acuíferos.
Con este MODELO de monocultivos, nos “roban el agua”, pero
también el territorio, la fertilidad de los suelos, con la consecuencia
de desertificaciones futuras. Nos roban el aire, porque los desmontes
disminuye la capacidad de purificación del aire, disminuyendo
su calidad. Nos roban el sol, que ilumina los cultivos de exportación
y no los alimentos saludables que necesitamos. Nos roban la biodiversidad,
tan imprescindible como la misma vida.
La contaminación: La variedad de soja transgénica RR,
significa resistente al Roundup, o sea al herbicida glifosato. Un reciente
estudio del CONICET, por el científico Andrés Carrasco,
prueba su influencia en cambios genéticos en los seres vivos.
El poder reaccionó con amenazas al investigador. La verdad molesta
a los depredadores, a los defensores del MODELO de enfermedad y muerte.
Mi colega Gómez Dimaio ha publicado casos de niños malformados
nacidos en Misiones, relacionados con el uso de agrotóxicos.
Las hierbas desarrollan resistencias al veneno, como cualquier elemento
vivo. Esto significa el uso de mayores dosis, de combinaciones con otros
venenos y de aumento de sus concentraciones. Gran parte de los mismos
se concentran en los granos, envenenando a los animales que los ingieren
y a nosotros, que también los consumimos (alimentos industrializados)
o consumimos a los animales contaminados.
La figura del “consumidor final” explica que todos los venenos,
incluidos en los alimentos, en el agua y el aire, terminan en nosotros.
No tenemos mecanismos metabólicos para eliminarlos y se depositan
en los tejidos, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento.
Y dan origen a muchas enfermedades, cuyas causas desconocemos los médicos.
No hay dosis tolerables, lo de hoy se suma a lo de ayer y se sumará
lo de mañana.
Bueno es recordar que el Planeta Tierra se comporta como una caja casi
hermética. No intercambiamos ni agua ni aire, con otros planetas
y menos los venenos. Los que fabricamos quedan todos dentro de “la
caja” y siempre terminan en nosotros. Y cuando morimos, las lluvias
lavaran nuestro cuerpo y llevarán los venenos a las napas. Nuevamente
terminaran en los humanos.
Los agrotóxicos, como el caso del glifosato, no se degradan,
mas bien se potencializan en combinaciones con otros venenos y persisten
en el tiempo. El veneno sigue siendo siempre veneno. Y un futuro de
venenos es un futuro de enfermedades, de baja de defensas, de degradación
de la calidad de vida, de posibilidades de epidemias. Y ya lo estamos
viviendo.
Lo mismo lo tenemos con la concesión de la explotación
minera, en manos de empresas extranjeras, ley antiglaciar incluido.
Co robo de agua y contaminación de grandes extensiones, de napas
y ríos, arroyos etc.
Cuando comento estas cosas, me contestan que siempre hubo saqueo de
nuestros bienes. Y es verdad, lo que ocurre actualmente es que el ritmo
del desmonte, de la degradación que produce el MODELO, no le
da tiempo suficiente a la naturaleza para reponerse. Tampoco se usaron
tantos y tan dañinos venenos.
La consigna “distribución de la riqueza”, con la
cual estamos todos de acuerdo, la debemos mejorar, con la de “cambio
de MODELO”, Porque si distribuimos sin cambiarlo, seguirá
todo lo negativo, toda la degradación y el envenenamiento del
nuestras vidas, de hoy y del futuro.
El prolongado conflicto del poder, entre el gobierno y el campo, demostró
que es por “la caja”. Ambos se favorecieron, en detrimento
de nuestra calidad de vida. Pero salieron gananciosos también,
sin ningún cuestionamiento, las multinacionales de la soja y
de la pasta de papel: Aceitera Deheza, Cargill, Monsanto etc., además
de las exportadoras, los bancos etc. Son las que venden el paquete completo,
semillas, agrotóxicos y otros insumos. Los puertos les pertenecen,
gracias a la autorización del gobierno. Difícil creer
que no recibe beneficios.
El gobierno y sus seguidores defienden este MODELO como parte del doble
discurso, al que nos tienen acostumbrados. Estamos bien, pero vamos
mal. En Tartagal, la Presidenta habló de los desmontes, como
causa de desgracias, pero en reciente visita a Misiones, elogió
la acción del Gobernador, que como sus antecesores definen a
la Provincia como forestal y turística, desarrollando principalmente
lo primero. Y para reforestar hay que deforestar primero y expulsar
al pequeño agricultor.
En estas condiciones, exportar no es desarrollar, es degradar, es seguir
produciendo pobres, desocupados, es encarecer los alimentos (precios
de exportación, en moneda extranjera).
Agricultura sin agricultores es el MODELO, es la propuesta del poder,
aunque, gracias al doble discurso, el gobierno diga defender al pequeño
productor.
Una pequeña reflexión respecto al sector industrial. Para
que las cosas anden bien, debemos consumir más, sobre todo automóviles,
con las consecuencias conocidas de aumento del efecto invernadero, de
la contaminación, el calentamiento global, los accidentes fatales
etc. Y como la energía fósil se termina algún día
hay que producir agrocombustibles y menos alimentos.
Si luego de leer esta nota, todavía hay gentes que defiendan
este MODELO, voy a creer que los humanos tenemos muy desarrollado los
sentimientos de autoagresión, de autodestrucción. Supongamos
que tenemos derecho de hacer lo que queremos con nuestra humanidad.
Que no tendría mucha gravedad, si no vemos que estamos hipotecando
el futuro, que estamos decidiendo sobre la mala vida que tendrán
las generaciones futuras. Hoy las epidemias se suceden y cobran gravedad,
por lo menos por su capacidad de contagio. Ojalá entendamos lo
que nos dicen las enfermedades y otras consecuencias negativas y reaccionemos
antes que sea demasiado tarde y el cambio climático, bajante
de los ríos, epidemias varias, calentamiento global y otras maldades
de éste MODELO, se tornen irreversibles.
Juan Yahdjian es médico, miembro del www.movisocialmisiones.com.ar
, del Espacio Ecuménico y del Foro de Pensamiento y Construcción
Social.