Venezuela
Por Magalí Pérez Fernández y Fernando Gómez
La demarcación de tierras de los pueblos originarios en Venezuela
Con la llegada de la Bolivariana Venezuela se abrió una posibilidad
histórica para la recuperación de lo propio en nuestro
continente. Lo nuestro, lo más genuino... nuestras tierras. La
posibilidad de la autodemarcación de las tierras por parte de
los pueblos originarios, en este país, ha sido producto de la
lucha por fin escuchada.
Sierra de Perijá, Municipio Machiques, estado Zulia. Frontera
con Colombia. Tierra de disputas. Parque Nacional de la República
Bolivariana de Venezuela. Conformada por las cuencas hidrográficas
de los ríos como el Apon, Negro, Yaza y Tukuko. 60.000 hectáreas
aproximadamente. Habitada históricamente por los pueblos Wayuu,
Barí y Yukpa.
Territorio con gran cantidad de bienes naturales. Para nosotros fuente
inconmensurable de vida. Para los terratenientes, fuente de recursos
explotables.
Lucha por la tierra.
Yukpas.
Terratenientes.
Estado ¿interventor?
La lucha de los Yukpa contra terratenientes ilegítimos
La Comunidad Yukpa Chactapa, organizada por la recuperación de
sus tierras y en contra de la explotación del carbón,
lucha por una demarcación que reivindique y entregue verdaderamente
los territorios que le son propios y no la trampa de que remarquen las
pequeñas porciones de tierras donde actualmente vive.
Debido a esto, la comunidad viene siendo hostigada por grupos paramilitares
contratados por los “propietarios” de las haciendas. Con
violentos desalojos, agresiones físicas y amenazas de muerte
pretenden expulsarla de esas tierras ancestrales que ha venido recuperando.
El amedrentamiento y hacinamiento que desde hace años vienen
sufriendo los Yukpa los obliga a emigrar de sus tierras. Algunos se
desplazan a vivir a los barrios pobres de Machiques, Maracaibo, Maracay,
o se van a vender artesanías a Caracas. Pero hay otros que decidieron
bajar a recuperar lo que fueron sus comunidades y tierras originarias.
Los últimos sucesos de resistencia en la Sierra
de Perijá
El 7 de Julio llegó el hacendado Alejandro Chávez Vargas
con seis sicarios armados buscando al Cacique Sabino Romero, referente
de la lucha indígena. “Llegaron para matarlo” cuentan
indignados los Yukpa. Como no se encontraba allí, agredieron
a mujeres, niñas y al abuelo de la comunidad de Chactapa. José
Manuel Romero, aquel anciano, fue trasladado a un hospital de la cercana
ciudad de Maracaibo donde murió el 22 de julio.
Desde los medios comunitarios, libres y alternativos hicimos la denuncia
y sólo nos acompañó el silencio cómplice
de la Defensoría del Pueblo, del Ministerio de Asuntos Indígenas,
de la Asamblea Nacional y de los medios de comunicación privados
y estatales.
El compañero Sabino le reclamó a la ministra del Poder
Popular para los Asuntos Indígenas, Nicia Maldonado, la encarcelación
de los responsables de la muerte de su padre. Sabino iba y venía
sin añadir al mundo sonidos innecesarios, sólo aquellos
que denunciaban las injusticias; “Si un Yukpa mata, ¡ay
sí la ley lo está buscando!, ¡ay si Yukpa la ley
lo anda buscando rápido! Si un rico mata… ¡ay está
el señor Alejandro Chávez Vargas!, que está afuera,
no está preso”.
“Ahora es cuando!!!” fue el grito de los Yukpa que cansados
de estos hechos y de la intención de desalojo por parte de los
hacendados, decidieron tomar por completo el predio de la hacienda.
La respuesta del ejército de Machiques, la Guardia Nacional y
los paramilitares fue inmediata hacia las comunidades indígenas
de la Sierra del Perijá. Comunidades que han estado desde siempre
con el proceso revolucionario bolivariano.
Represión a las solidaridades
Los primeros días de agosto el Gral. Izquierdo Torres prohibió
el acceso a las comunidades indígenas a toda persona que no contara
con un salvoconducto firmado por él. De esta forma, arrinconando
a unas 200 familias Yukpa, las Garantías Constitucionales quedaron
suspendidas en la Sierra de Perijá.
Para romper este cerco militar, las comunidades Yukpa solicitaron la
solidaridad de las organizaciones hermanas con una misión humanitaria
la cual se dio a llamar “Caravana Humanitaria Bolivariana: Una
canción por la Sierra”. Por medio de la música,
la danza, la poesía, el teatro y los títeres llegaron
los compañeros y compañeras a la Sierra llevando también
alimentos y medicinas básicas, cámaras para registrar
y difundir lo que allí estaba sucediendo.
La Guardia Nacional detuvo el micro en que se trasladaba la Caravana
Humanitaria. Fue una larga noche. Noche de derechos violentados. Noche
de mucha solidaridad. Los compañeros Yukpa bajaron de la Sierra
reclamando el paso de los compañeros. Su solidaridad fue duramente
reprimida con gases lacrimógenos y balas de plomo.
En el suelo quedó la pancarta con palabras de Simón Bolívar;
“Maldito el soldado que empuña su arma contra el pueblo”.
Allí, empapada de vergüenza...
La forzada ruptura de los silencios
El silencio de los medios ante la lucha de Los Yukpa pretendió
continuar durante esos días de furia y solidaridad. Desde los
medios comunitarios y alternativos generamos una gran estrategia de
ruptura del silencio mediático utilizando radios y televisoras
comunitarias, interviniendo la programación de Radio Nacional
de Venezuela y publicando noticias en todos los portales web solidarios
con la lucha.
Las denuncias se sucedieron y como siempre ocurre, los medios privados
comenzaron a publicar la versión de los terratenientes ganaderos,
de modo que el mensaje adquirió fuerza.
¿Y los medios del estado? Silencio. Silencio que sólo
se rompió cuando salió al aire “Aló Presidente”,
programa de radio y televisión que todos los domingos conduce
Chávez. Allí se pronunció a favor de la lucha de
las comunidades Yukpa:
“En Zulia se desató un problema con nuestros hermanos los
Yupka... que nadie tenga dudas: entre los hacendados y los indios, este
gobierno está con los indios. No hay duda de ningún tipo.
Porque ví actitudes ahí de personas que quisieran estar
bien con dios y con el diablo.
Los indígenas Yupka deben ser protegidos por el gobierno, por
la Fuerza Armada, por el Estado. Y los señores finqueros, bueno,
tienen que reconocer que aquí hay una revolución, tienen
que demostrar si esas tierras son de verdad de ellos, ¿eh?”
El mensaje llegó. Los mensajes llegaron. Los medios estatales
y los privados tuvieron que hablar.
En esta Venezuela Bolivariana la fuerza de las comunidades al mando
dice presente. La fuerza de las comunidades al mando de sus tierras,
al mando de sus medios de comunicación, esta fuerza es la que
tuerce la mano del que firma...
No a modo de cierre, nuestras preguntas...
Sin embargo, todo resulta complejo y continuamos albergando muchos interrogantes
que se fueron construyendo a lo largo de todo este proceso:
Ahora bien ¿Por qué el cerco se rompió sólo
cuando Chávez se pronunció? ¿Qué tuvo que
pasar para que Chávez se enterara? ¿La represión,
agresión y vulneración de los hermanos Yukpa de todo este
tiempo no era suficiente? ¿Cuál ha sido la actuación
de las autoridades ante las sucesivas demandas de los indígenas
Yukpa? ¿Por qué la ministra del Poder Popular para los
Asuntos Indígenas recomendó a los Yukpa respetar la propiedad
privada y hacer turismo en una zona aislada y árida?
¿Quiénes y con cuáles criterios realizarán
el proceso de demarcación de las tierras indígenas?¿Autodemarcación
o simplemente demarcación?
Ahora, desde el cerco roto, una nueva lucha comienza. Ésa es
la única