Por: Marbelys Mavárez (*)
Fecha de publicación: 05/06/09
A juzgar por la tradición los intelectuales se caracterizan por
decir las cosas tal cual son. Guste o disguste. Pero decir que es verdad
que los intelectuales expresan las cosas tal como son es correr un riesgo
muy grande, pues estaríamos dando por hecho que sólo ellos
y ellas tienen una forma de pensamiento, de conocimientos, de sapiencia
que puede aprehender e interpretar la realidad conforme a los principios
de validez que sólo la ciencia le confiere. En otras palabras,
lo antes señalado sería equivalente a expresar que los intelectuales
son los únicos capaces de ver las cosas en su justa dimensión.
Y digo que el riesgo es muy grande porque si existen hombres y mujeres
desapegados de la realidad concreta o de los hechos son, precisamente,
los intelectuales.
De la subversión
Lo cierto es que los intelectuales de izquierda han asumido pronunciamientos
que bien vale un examen riguroso. Y lo primero que debo decir es que
la izquierda actual tiene distintas tonalidades, enfoques, lecturas
de la realidad.
La izquierda que se congregó recientemente en el Centro Internacional
Miranda merece cuando menos una felicitación. Pues allí
no hubo la extraña, incómoda, inquietante y castradora
y aniquiladora “complacencia” que uno observa en otros espacios
de la Revolución. Creo que es digno considerar que un “intelectual”,
Emir Sader, haya señalado que el capitalismo y su consorte, el
neoliberalismo, no han muerto. Y es importante evaluarlo porque está
en juego nada más que las futuras generaciones.
Es cierto que el capitalismo ha recibido una gran vapuleada por la
codicia y la especulación que le son inherentes, pero también
ha sufrido mucha gente que ha vivido de forma irremediable en un sistema
que no escogió. Y en todo este entramado han estado los intelectuales
como radares viendo ya no de forma ascética lo que ocurre.
Puedo decir entonces que la intelectualidad de izquierda es subversiva
en tanto que su propósito ha sido el de subvertir o extinguir
el estatus quo o el orden establecido, lo cual es interesante porque
nos ubica en una perspectiva distinta a los fines de lograr visualizar
los caminos por los cuales debe transitar la revolución.
1. Cuando Michael Lebowitz dijo que es necesaria la organización
del movimiento de los intelectuales de izquierda y una alianza con los
sectores populares, está admitiendo que esta sublime misión
no ha sido lograda por los “intelectuales” y que urge llevarla
a cabo. Es una autocrítica, señores.
2. Cuando Eva Gollinger expresó que el gobierno de Obama solicitó
320 millones de dólares con el objetivo de promover las democracias
en América Latina, nos está alertando sobre futuras injerencias
en estos países, donde los sistemas democráticos se han
afianzado, demostrando la autodeterminación de nuestros pueblos
y de nuestra conciencia… Por cierto, esa cifra supera, sólo
en este año, el monto total utilizado por Bush con el mismo propósito
en ocho años de gobierno.
3. Cuando Vladimir Acosta manifiesta, al igual que el poeta Walt Whitman,
que este es el momento y que no podemos seguir usando y arrastrando
la lamentable y trágica excusa según la cual “este
no es el momento”, está invocando la necesidad de hacer
praxis que redunde en la máxima felicidad de nuestros hermanos.
4. Cuando Iraida Vargas levantó su voz para decir que el problema
no radica en tener un Estado más o menos fuerte y que la revolución
bolivariana necesita un verdadero poder popular constituyente está
clamando por la única forma de romper con la hegemonía
predominante, pues tal como muy acertadamente lo expresó, el
Estado tiende a cooptar las redes sociales. En consecuencia, el Estado
debe ser independiente del poder popular.
5. Cuando Mario Sanoja, en un acto de verdadera subversión, indicó
que una revolución es un hecho cultural y un hecho cultural es
ideología, hizo un cuestionamiento a la falta de acompañamiento
ideológico en el proceso ¿Cómo superar la sociedad
de consumo, plagada de valores capitalistas, si aún continúan
los mismos valores y prácticas del sistema que deseamos aniquilar?
¿Cómo?
6. Cuando Víctor Alvarez utilizó los datos de instituciones
del Estado: BCV, Ministerio de Planificación y del INE para demostrar
que en Venezuela aún no han sido transformadas las relaciones
capitalistas de producción, nos está diciendo que el Estado
sigue legitimando relaciones de opresión, relaciones esclavistas
de producción, pues la mayor tasa de crecimiento en materia de
empleo radica en el sector privado. De manera tal que no se ha materializado
la necesaria emancipación de la clase trabajadora venezolana,
muy a pesar de Vuelvan Caras, del resto de las misiones y de las nacionalizaciones
de algunas empresas.
7. Como corolario Carmen Bohorquez manifestó que “el socialismo
está muy lejos” y que aún “falta muchísimo
por hacer”. Esto debe ser asumido como una invitación a
la reflexión y a revisar la forma en que estamos implementando
la praxis revolucionaria.
8. Y -digo yo que no soy intelectual- no se trata de cuestionar al camarada
Chávez ni a sus sublimes objetivos, los cuales compartimos. El
propósito consiste en generar una reflexión sobre cómo
llegar al Socialismo que invocó por vez primera en el año
2005. En evidencia ha quedado que no ha habido acierto en la elección
de los caminos para la ejecución de las políticas públicas
que nos permitan desmontar el modelo capitalista, el cual ha cobijado
hasta ahora, incluso, la existencia misma… Esta es la intelectualidad
que busca extinguir el odioso orden que aún sigue vigente.
“Di la verdad aunque sea amarga. Di la verdad aún contra
ti mismo”. Mahoma
(*) Periodista/ Trabajadora Social