Consejos Comunitarios asociados en Comunidades Autodeterminación,
Vida, Dignidad del Cacarica, CAVIDA Consejo Mayor del Jiguamiandó
y familias del Curvaradó y Consejo Mayor. Bajo Atrato, Enero 17
de 2005
Desde el Bajo Atrato, en el Departamento del Chocó, las Comunidades
afrodescendientes en Resistencia Civil del Jiguamiandó, Curvaradó
y el Cacarica, entre el espejismo de la pacificación paramilitar
y la militarización regular de la Brigada XVII, entre la apropiación
ilegal y por la fuerza de caseríos y poblados para la siembra de
palma y de coca, entre el reflujo de la guerrilla de las FARC, en medio
de la extensión ganadera, y de la privatización territorial,
una invitación a la solidaridad.
A los Humanos del Mundo 216 convocatoria para lograr un diálogo
con la Banca Internacional y las Corporaciones Privadas a fin de dejar
Constancia de un progreso y un desarrollo fundados en el fuego, en la
muerte, en la mentira y en la impunidad. Una invitación a la presencia
humanitaria internacional permanente en la región ante la avalancha
de destrucción que se prevé, una exigencia de cese a la
siembra de palma y de coca. Una invitación a conocer el Plan de
Calidad de Vida de los afrodescendientes. Una invitación a la Verdad,
a la Justicia y a la Reparación Integral.
HUMANOS DEL MUNDO 216
SI A LA VIDA, SI AL TERRITORIO - CESE LA PALMA Y LA COCA
Solicitamos apoyo a Reunión con la Junta del Banco Mundial y del
FMI
Las comunidades de los consejos comunitarios del Jiguamiandó y
Curvaradó y del Cacarica que estamos en proceso de resistencia
civil somos testigos y seguimos siendo víctimas de unos propósitos
que destruyen la dignidad de nuestros pueblos, que desconocen los derechos
humanos y los derechos de toda la humanidad.
Mientras el Estado colombiano no responde con prontitud, con transparencia
a las exigencias de Verdad, de Justicia y de Reparación Integral
ni a la protección a nuestras Vida y a nuestros Territorios, los
paramilitares continúan en una nueva etapa pretendiendo destruir
nuestros Proyectos de Vida con armas de fuego y las armas de sus proyectos.
Nosotras y nosotros desde el Bajo Atrato afectados directa e indirectamente
por los planes de gasoducto entre la República Bolivariana de Venezuela
y de Colombia, vemos con sorpresa, como en la gran discusión que
hoy existe, nosotras y nosotros víctimas de violaciones sistemáticas
de derechos humanos somos desconocidos, la pregunta por el gasoducto debe
ser cual ha sido las vidas asesinadas, torturadas, desaparecidas, y desplazadas
para asegurar eso proyectos y la miseria de muchos en
Colombia, porque nosotros somos afectados por ese proyecto debido a las
políticas de nuestro país. Muchos se preocupan por las perdidas
económicas no por las vidas humanas
Pero esa negación a nuestra existencia de pueblos desde La Guajirá
hasta el Chocó, por donde se construirá el gasoducto viene
con los modelos de seguridad que han pretendido negar nuestros derechos.
Hoy esa políticas se llama de seguridad “democrática”.
Las familias de los Consejos Comunitarios en el Cacarica que formamos
parte de CAVIDA hemos visto como desde hace un año y seis meses,
la Comisión de Verificación no se ha realizado. El Gobierno
Nacional a través de su política de "seguridad"
desconoce los mecanismos de diálogo construidos en 8 años,
se quiere evitar costos políticos ante las graves actuaciones de
la fuerza pública en nuestro Territorio. Por su silencio, y tolerancia
con las actuaciones paramilitares en La Balsa se está haciendo
un proyecto de desarrollo con coca, con palma, con marihuana, con ganadería.
Todo esa mezcla de seguridad y de apropiación de veredas, se realiza
en nuestra comunidad, en el Salaquí, en el Truandó y en
el Jiguamiandó, ahora se conoce los proyectos de carretera panamericana
y de conexión eléctrica, todos los proyectos se empiezan
sin nuestra consulta sin garantías para la vida y la integridad
personal, la libre discusión sin mentiras y sin presión
armada, es lo mismo que hicieron con la destrucción de nuestros
actívales.
Los proyectos de llamado progreso que presentaron los paramilitares en
las incursiones a Nueva Vida y Esperanza en Dios, la coca y la palma,
en el 2001, hoy se han ido haciendo una realidad con el silencio de la
Brigada XVII, que ha caminado las fincas donde hay coca, donde se dice,
que han expresado a los campesinos e indígenas, que tranquilos,
que no hay problema.
Hemos visto como la Sentencia de la Corte que falló en Derecho
a nuestro favor ha sido desconocida y ha permitido la imposición
con mentira y con la fuerza irregular de representaciones legales de algunos
consejos comunitarios acordes con los intereses de empresas privadas.
Hoy se deforesta nuestro territorio a través de otros, se siembra
palma y marihuana y el Gobierno Nacional no se reúne con nosotros,
los militares en vez de perseguir a los paramilitares que están
a menos de dos horas a pie de las Zonas Humanitarias, a menos de 20 minutos
en las embarcaciones que tienen, nos hostiga, nos
intimida y mantiene una vigilancia permanente sobre nosotros los de CAVIDA.
Ya ni el Defensor Comunitario aparece, mientras las siembras de hoja de
coca crecen y crecen. Y los efectivos regulares ahí en el norte,
y ellos pasan y pasan, y le dicen a los sembradores "tranquilos",
negociantes que no son de aquí de nuestro Territorio y al sur los
paramilitares avanzan en su propuesta social.
Desde el 13 de mayo del 2003 en el Cacarica se ha dado un cambio acelerado
en contra de nuestro proyecto de vida y el derecho a vivir en nuestro
Territorio con dignidad. Nosotros rechazamos la presencia militar dentro
de la población civil, por eso afirmamos nuestras Zonas Humanitaria
como Territorio de Vida para no ser involucrados en su guerra. Nosotros
rechazamos sus propuestas de desarrollo basadas en la impunidad de más
de 85 crímenes de nuestras familias.
Proyectos de desarrollo que bajo la apariencia de participación
y de evitar daños ecológicos, están destruyendo la
biodiversidad y el planeta, rechazamos ese progreso que niega la identidad
cultural y la vida nuestra y de la humanidad.
La política que llevan los militares el 13 de mayo es de inseguridad
dirigida contra la población civil y a favor de un desarrollo que
destruye la biodiversidad y la humanidad. Cuando tenemos la posibilidad
de escuchar noticias que el gobierno nacional está captando recursos
para la de erradicación de cultivos ilícitos a través
de fumigaciones, destruyen en apariencia la coca y los cultivos de pan
coger, pero aquí en el Bajo Atrato, desde el 13 de mayo se vieron
nacer, crecer y crecer siembras de coca y de marihuana, y los semilleros
de palma en la base paramilitar de La Balsa, son ya cerca de 100
hectáreas otros calculan que son 700, lo cierto es que se está
inundado nuestra tierra de coca y no por nosotros los de CAVIDA.
Pero el plan parece que es con eso, justificar la destrucción de
nuestra vida y de nuestro Territorio. Los del negocio no son del Cacarica,
no son de CAVIDA, pero a nosotros son los que nos quieren aniquilar y
callar, un nuevo proceso judicial se ha montado contra coordinadores de
CAVIDA, cinco de la Zona Humanitaria de Nueva Vida, para el 19 hemos sido
citados.
La política de "seguridad" ha sido destrucción
de la vida de las niñas y los niños, recientemente en el
mes de noviembre cuando tres niños iban a cortar caña y
plátano tres militares les preguntan que buscan, los niños
expresan que buscan y los militares les dicen piérdanse si no quieren
que los levantemos a patadas, antes ofrecieron además plata para
que la niñas se fueran a dormir con ellos, antes ofrecieron plata
para destruir la Zona Humanitaria. Han retenido a jóvenes, les
han ofrecido dinero y ser informantes.
La política de "seguridad" ha destruido fincas familiares,
han usado las casas, han arrasado con la caña, han dañado
muchas hectáreas de frutos, destruyeron una siembra nacional e
internacional de indígenas, mestizos y afros de América,
de Sudáfrica.
Las familias de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó y Curvaradó
por estas políticas de "seguridad" hemos visto a diferencia
del Cacarica, que la siembra ilegal de palma aceitera se ha incrementado
sin coca, hasta el momento, en cerca de 18 mil hectáreas según
cálculos de expertos.
La política de "seguridad" ha matado a un menor como
víctima asesinado el año pasado, a su padre se le ha obligado
al confinamiento, sitiado por orden de la policía, en la incursión
militar las cédulas de incursiones paramilitares fueron entregadas
por los militares. Se ha presionado a nuestros habitantes para que sembremos
palma, y a otros se les ha comprado a la fuerza, a la ilegalidad o se
les ha obligado a declarar contra los integrantes de los Consejos Comunitarios
como auxiliadores o miembros de las guerrillas.
Hemos sido testigos de más de cinco incursiones paramilitares en
el último tiempo, amenazando, y obligando a que debemos sembrar
palma, mientras los paramilitares se mueven con toda tranquilidad en Mutatá,
Barranquillita, Belén de Bajirá, al lado de policías
o militares, y se ven formas de protección armada de siembras ilegales
de palma en nuestro Territorio. Hemos visto operativos con encapuchados
que mienten, que dicen mentiras solamente para librarse de sus responsabilidades
Hemos visto como desde hace más de 8 meses el Estado Colombiano
se ha negado a la realización de reuniones de la Comisión
Mixta de Seguimiento, mientras que los abusos policiales, la siembra de
palma y los controles de nuestro Territorio se implementan rápidamente.
Ya muchos de nuestros poblados no existen, por qué están
sembrados de palma, las posibilidades de nuestro retorno no existen.
Hemos escuchado la destrucción de nuestros bosques, cada vez más
cerca, de nuestras zonas humanitarias, la falsificación de papeles
de propiedad, hemos escuchado el apoyo a mentiras de que existen títulos
de propiedad individual sobre muchas de nuestras tierras, falsedad de
falsedades.
Sitiados por el hambre, por la falta de educación y de salud han
llegado por el Río Atrato grandes caravanas de militares ofreciendo
los servicios que debe ofrecer un civil, y ese mecanismos de la necesidad
se usa para imponer un modo de sociedad excluyente, sin dignidad en silencio,
sin calidad de vida. Más de 110 asesinatos y todo en la impunidad.
Hemos exigido al Estado colombiano en cabeza de la Ministra del Medio
Ambiente y el Ministro de Agricultura cese la siembra de palma aceitera
ilegal, por mentiras y por fuerza en nuestro Territorio.
Hemos visto como la desmovilización es llena de confusiones, niega
nuestro Derecho a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación.
Aquí en el Bajo Atrato operan las Autodefensas Campesinas de Córdoba
y Urabá, que unas vez son eso ACCU y AUC y otras veces son Bloque
Elmer Cárdenas, pero viven y habitan con radios, con armas cortas
en Chigorodó, Apartadó, Turbo, Riosucio, Tumaradó,
La Balsa, Mutatá, Belén de Bajirá.
Hoy nosotras y nosotros familias de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó
y Curvaradó y familias de los Consejos Comunitarios asociados en
CAVIDA, afirmamos nuestro Derecho a la Vida y al Territorio para construir
vida con dignidad.
* Nosotros nos negamos a un desarrollo y a un progreso basado en la impunidad,
en el uso del terror, la mentira, la fuerza y la destrucción de
los territorios.
* Nosotras solicitamos a los países internacionales, a los organismos
de crédito internacional a conocer como se usa el fuego, el látigo
y la mentira para asegurar los territorios desalojando a sus habitantes.
* Nosotros solicitamos ser escuchados por los miembros de la Junta del
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y seamos reconocidos como
sujetos con derechos, con iniciativas sobre nuestras vidas y en el respeto
debido al territorio.
* Nosotras, hacemos un llamado a la conciencia de la humanidad, a los
gobernantes del Grupo de los 24 a no prestar una ayuda internacional que
premia la destrucción de vida humanas y la destrucción de
los territorios.
* Nosotras y nosotros hacemos un llamado a los Humanos del Mundo a apoyar
las reuniones con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
como una Constancia a quiénes están decidiendo sobre nuestras
vidas y los territorios en que habitamos ancestralmente
* Nosotros y nosotras invitamos a los Humanos del Mundo a iniciar urgente
presencia en nuestros Territorios, debido al vacío de presencia
internacional, a conocer nuestros Proyectos de Vida y
nuestros planes de Calidad de Vida para ser ejecutados en los próximos
3 años para superar el hambre, preservar el medio ambiente, afirmar
la etnoeducación , la etnosalud y el desarrollo alternativo para
el bien de la humanidad
* Nosotras y Nosotros invitamos a participar en la Comisión Etica
de la Verdad que sesionará en el 2006, como alternativa en el Derecho
a la Memoria, a la Verdad y a la Justicia
* Nosotros y nosotras invitamos a los Humanos del Mundo a enviar comunicaciones
al Presidente ALVARO URIBE VELEZ para que cese la siembra ilegal de palma
y de coca en nuestros Territorios, a adoptar las medidas cautelares de
la Comisión Interamericana con el Cacarica y las Medidas Provisionales
de la Corte con el Jiguamiandó y Curvaradó.
* Nuestro territorio es nuestro y de la humanidad toda que cree en la
vida. Queremos vida digna y territorio para nosotros y la humanidad a
una tierra que Dios nos entregó.
* Nuestro Territorios son para los empobrecidos y los excluidos, la humanidad
toda. Nuestro territorio no es para la concentración de territorios,
ni para la exportación de hoja de coca procesada, ni para agroindustrias
hechas con sangre y con fuego
* Nuestros Territorios son para la libertad y la paz y democracia con
Verdad, Justicia y Reparación la nuestra para el desarrollo en
humanidad, para todas y todos.
Agradecemos a todas y a todos
Consejos Comunitarios asociados en Comunidades Autodeterminación,
Vida, Dignidad del Cacarica, CAVIDA
Consejo Mayor del Jiguamiandó y familias del Curvaradó y
Consejo Mayor.
Bajo Atrato, Enero 17 de 2005
Bogotá, D.C Enero 19 de 2005
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
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