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¡Darío vive!Darío Santillán, 21 años, fue asesinado el 26 de junio de 2002 en la Estación Avellaneda (hoy Estación Darío y Maxi), Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Darío fue asesinado por la espalda por los efectivos de la policía de la provincia de Buenos Aires, Comisario Alfredo Fanchiotti y el cabo Acosta, cuando asistía a su compañero agonizante, Maximiliano Kosteki. Gracias a la movilización popular, Fanchiotti y Acosta fueron condenados a cadena perpetua. Los responsables políticos de la llamada Masacre de Avellaneda, Eduardo Duhalde, Juan José Álvarez, Felipe Sola, Oscar Rodríguez, Carlos Soria, Jorge Vanossi, Alfredo Atanasof, Jorge Matzkin aún continúan en libertad.

El asesinato de Darío Santillán tiene varias aristas. Fue un crimen cometido contra un militante social, un piquetero; un crimen cometido contra un opositor político; un crimen cometido contra un joven de las barriadas pobres del conurbano bonaerense. Por eso su asesinato puede asociarse en la Argentina al de los militantes sociales Víctor Choque, Aníbal Verón y Carlos Fuentealba; al de los 30.000 desaparecidos que dejó el genocidio, y al de cientos de jóvenes pobres que cada año matan las policías de “gatillo fácil”. Cada lugar de Latinoamérica puede agregar sus propios nombres a esta lista trágica. Todas nuestras víctimas fueron asesinadas por los mismos verdugos: el capitalismo, el imperialismo.

Las balas asesinas no pudieron matar a Darío que Vive en los que luchan, en los que reflexionan, en los que trabajan en Argentina y en Latinoamérica, por el Cambio Social.

¡Darío Vive!